Despliega el menú
Deportes

RALLY

Los Grasa hacen juego

El Coviar Raid superó ayer con éxito las exigentes verificaciones técnicas en Estoril. Hoy tomará el protagonismo en la primera etapa del Rally Vodafone que recorre Portugal.

Los hermanos Grasa, Javier y Miguel con el técnico Ariel Jatón (izquierda), ayer en Estoril
Los Grasa hacen juego
A. CORTÉS

¿Alguien da más? ¡A jugar! El equipo Coviar Raid está listo para mover ficha. Colocados en la rampa de salida del Casino de Estoril, los hermanos Grasa, Javier y Miguel, ya están preparados para iniciar la partida más exigente: el Rally Vodafone Estoril-Portimao-Marrakech. Por delante, casi 4.000 kilómetros de emoción, adrenalina y pasión por un deporte que ha llevado a los deportistas a una de las citas más competitivas del Campeonato del Mundo de Rallys Todo Terreno. La escudería es la única representación española en esta prueba, que atraviesa el sur de Portugal y se adentra en Marruecos. Un 'mini Dakar', ya que las etapas en el Norte de África recuperan el espacio, y el espíritu, del mítico raid. Piedras, polvo, dunas, calor? La carrera está servida. El aperitivo, promete. Por delante, 548 kilómetros: 3,81 de prólogo y 170,88 de especial y 373,32 de enlaces. El destino de la primera jornada del domingo, Portimao.

La escudería aragonesa llegó el viernes por la tarde a la luminosa Estoril, que premió el tremendo desplazamiento de mil kilómetros desde Zaragoza (13 horas bajo un sol de justicia) con una refrescante brisa. La pareja de pilotos viaja con un camión de asistencia que gestiona el argentino Ariel Jatón, un trotamundos de este deporte. Toda competición, y más si es el Mundial de Rally TT, lleva un protocolo. Farragoso por el rigor que marca la organización, el Automóvil Club de Portugal, y la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). Sin tiempo para descansar, apremia hacerse con los sistemas de seguridad -GPS, Sentinel e Iritrad-, instalarlos en el Mitsubishi Montero DI-D y que los comisarios den el primer O.K. El verdadero rally empieza el sábado, con las verificaciones técnicas.

El Casino de Estoril es el más grande de Europa y, posiblemente, uno de los más relevantes focos de animación con variadísimas modalidades de juego y 'shows' de cabaret. No es un edificio hermoso, pero su fama atrae a los turistas que antes de acercarse a la playa no dudan en retratarse entre los verdes jardines y esbeltas palmeras, y con los pilotos y coches que ayer formaban parte del espectáculo. En este enclave, ayer se vivía una intensa actividad. A las nueve de la mañana, se ponía en marcha el reloj para Javier y Miguel Grasa. Tocaba cumplir con el obligado papeleo en el Hotel Palacio, otra de las joyas de esta lujosa ciudad. "Primero, comprueban que se ha pagado la inscripción. Muy importante, porque si no te vas a casa", dice entre risas Javier Grasa. Y, con paciencia, los protagonistas van pasando de mesa en mesa: revisión del número de los carnets de conducir, de las licencias española e internacional, del pasaporte técnico del coche y del los seguros, de las fichas médicas de los deportistas? El camión, que guarda todo lo necesario para 'revivir' a la máquina en caso de que sufra algún susto, también merece la atención: hay que tener todo en regla para el martes, cuando la caravana da el salto a Marruecos. Al alcanzar la última mesa (de las cinco dispuestas) espera el primer premio: el 'road book' y una bolsa con una rica variedad de pegatinas, pintadas con los obligados diseños de los patrocinadores, y con la más especial, el dorsal: el 243.

"Ahora viene la parte más temida por todos, la revisión del coche. Peor que una ITV", señala Miguel Grasa. En el exterior, el calor aprieta. El Mitsubishi Montero se presenta en el Mundial con un motor nuevo. Durante cinco meses, el equipo de Ariel Jatón lo ha mimado en Barcelona para que llegue perfecto a la cita. Cuatro especialistas dirán si es así, y el más temido por todos los participantes, el 'jefe' de los comisarios técnicos, el francés Leonel Carré, dará la sentencia. Por un lado, se miran con lupa las etiquetas del material personal de piloto y copiloto: casco, hans, guantes, zapatos, mono y la ropa interior; por otro, las tripas de la máquina: barras de seguridad, caja de cambios, grupos delantero y trasero, suspensiones, asientos, sistema contraincendio, maletín de rescate, chalecos, fusibles, focos?

Después de dos horas y treinta minutos, sólo falta el veredicto de Carré. Javier, Miguel y Ariel se cruzan las miradas. Detrás del Mitsubishi Montero, una larga fila de coches y motos que esperan pacientes a que llegue su turno. Hay tiempo para saludar a viejos amigos; los Grasa guardan buenos recuerdos de su presencia en el país vecino: la Baja Portugal y el Rally Transibérico, que este año se reconvierte en una competición de primer rango internacional que ha atraído a estrellas del Dakar (Carlos Sousa, Miguel Barbosa, Filipe Campos, Leonid Novitskiy, David Casteau, Cyril Despres, Juan Manuel Pellicer?).

Por fin, Leonel Carré tiene la respuesta que el trío de deportistas más ansía: "Adelante, al parque cerrado". La jornada no concluye aún: el juez de carrera toma la palabra en el tradicional 'briefing' a los participantes. Es el momento de conocer la dimensión de la carrera, sus etapas, las dificultades, las normas que nunca deben saltarse. La oportunidad de saciar las dudas, que alimentan los nervios. El instante más esperado se acerca: la puesta de largo de la competición. Los jardines del Casino de Estoril reciben la visita de un entusiasta público que aplaude con vigor. A las 20.00, cuando la luz se atenúa, los focos iluminan al Mitsubishi Montero. Y el 'speaker' anuncia: "¡Desde España, Javier Grasa y Miguel Grasa!". "Todo ha salido perfecto. El ambiente es fantástico y estamos muy emocionados de estar aquí. Ahora, empieza la aventura", exclaman los zaragozanos. El equipo Coviar Raid ya está en marcha.

Etiquetas