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REAL ZARAGOZA

Los fichajes se desvanecen

El presidente aún mantiene su plan de reforzar el equipo antes del 31 de enero pese a los problemas.

Fernando Meira (derecha) junto al ahora madridista Khedira, en la etapa en el Stuttgart
Los fichajes se desvanecen
HERALDO

Los impagos a la plantilla solo son la punta del iceberg de los problemas deportivos y económicos del Real Zaragoza. La penuria económica del club tiene hipotecado a Agapito Iglesias, hambriento de liquidez, y cuya incapacidad para obtener garantías bancarias esta semana ha evaporado los acuerdos tácitos alcanzados en operaciones como las de Fernando Meira y Raúl Bobadilla, también ha puesto en serio riesgo la llega de Paulo Da Silva, y además ha limitado el margen de maniobra en los intentos por Roque Santa Cruz. A día de hoy, cuando hace una semana el Zaragoza tenía asfaltada la llegada de al menos tres refuerzos, la situación ha girado bruscamente.

Ayer, el Zenit de San Petersburgo rechazó los términos expuestos por Agapito para cerrar la llegada de Fernando Meira. El club ruso no da luz verde a su salida porque no acepta las garantías de pago del Zaragoza en la operación, pese a que con el futbolista el acuerdo existe desde principios de la semana. El Zenit no acepta los plazos propuestos ni los mecanismos de pago y la operación está prácticamente descartada.

El peso negociador lo estaba asumiendo Gerhard Poschner, ex director general del Zaragoza, a quien Agapito le había devuelto la confianza y en quien fundamentalmente se estaba apoyando para dirigir una nueva "revolución de invierno" como la que patrocinó hace un año el ejecutivo alemán. Poschner cerró el martes un principio de acuerdo por Meira con el Zenit (también intentó incluir en el paquete al extremo zurdo húngaro Szabolcs Huszti) y la firma quedó a expensas del que el Zaragoza justificara unas garantías de pago que no ha podido aglutinar.

Esta labor de intermediación de Poschner debe encuadrarse dentro de las funciones que le atribuyó antes de la última Navidad Agapito Iglesias. El presidente le firmó un documento de otorgación de poderes que le facultaba a representar al Zaragoza en negociaciones con cualquier club y cualquier futbolista del mundo. La consigna fue clara: reforzar todas las líneas.

También se ha dinamitado otra de las negociaciones apalabradas por Poschner, la incorporación de Bobadilla. El delantero argentino estaba dispuesto a jugar en el Zaragoza. Existía un compromiso con el futbolista y el Borussia Mönchengladbach para que aterrizara cedido, pero la ausencia de avales en la operación y, sobre todo, la negativa de Aguirre desvanecieron la contratación. Pese a todo, Agapito aún trata de rescatar este fichaje.

Los problemas económicos también han frustrado una de las apuestas personalistas de Agapito: Roque Santa Cruz. El presidente instó a Poschner antes de fin de año a que activará una negociación con el delantero del Manchester City. Se iniciaron los contactos con el agente del paraguayo, el holandés Jan Van Baal, pero la irrupción del Lazio y su acuerdo cercano con el Manchester City enfrió las conversaciones. La semana pasada, Agapito volvió a insistir con Santa Cruz y logró que se paralizara su marcha a Italia. Los contactos con el futbolistas se aceleraron, pero los problemas para garantizarle a él y al City los pagos correspondientes (el club inglés accedía a una cesión con una opción de compra situada entre 4 y 5 millones de euros) empantanaron el acuerdo. El agente de Santa Cruz ha esperado al Zaragoza hasta mediados de esta semana. Sin respuestas, con Agapito maniatado por la crisis de tesorería, el delantero paraguayo se ha decidido por el Blackburn Rovers, club inglés que tiene prácticamente cerrada su llegada a préstamo.

No perdida, pero sí en peligro se encuentra la incorporación del central Paulo Da Silva. Los acuerdos con el futbolista y el Sunderland son totales. El paraguayo jugaría cedido hasta junio y el Zaragoza se reservaría una opción de compra del futbolista, que se comprometería por dos temporadas en caso de ejecutarse. Sin embargo, el agente de Da Silva, conocedor de los problemas financieros del Zaragoza, le exige a Agapito garantías de cobro. En ese punto, con todo el contenido de la operación aclarado y el futbolista pendiente de una resolución para viajar a España, se encuentra encallada su incorporación. Mientras tanto, el representante ejerce presión y anunciaba anoche el interés de dos clubes brasileños, uno de ellos el Corinthians.

Pese a este escenario, Agapito Iglesias mantiene su plan de reformar el equipo y darle a Aguirre al menos cuatro fichajes. Esa es su confianza y esperanza. Mientras, las operaciones se evaporan bajo el ruido de los números rojos.

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