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BALONCESTO


Los campeones, en Zaragoza

La selección española llegó ayer a Zaragoza, donde disputará esta tarde su sexto amistoso frente a Hungría. Los de Aíto no se entrenaron ayer y tuvieron el día libre

Ya está aquí el "BA-LON-CES-TO". Así lo dijo Pepu cuando llegó a Madrid, medalla de oro en mano. Y así hay que repetírselo a los de Aíto en su nueva aventura a la caza de un ansiado olímpico, está vez en China, la tierra de Mao Tse-Tung. Pero la preparación de la expedición al gigante asiático comprende un abanico de encuentros y de escalas a lo largo de la geografía española. Zaragoza disfruta ya del talento y el brillo de los hermanos Gasol, Calderón, "La Bomba" Navarro, Rudy Fernández, Ricky Rubio y compañía. Todo dispuesto para el partido de España. Escala que le enfrentará hoy al combinado nacional de Hungría.

A primera hora de la tarde tomó tierra en Garrapinillos el avión de la selección. Algo más de 90 minutos de viaje para cambiar el cuadrilátero y el púgil rival después del KO logrado ante Argentina y Lituania en Ourense. Primer pie en tierra y los jugadores se toparon con los más fieles que quisieron acercarse hasta allí para recibirles. Entre autógrafos y fotos de rigor, alguno de los jugadores habló. Entre ellos Felipe Reyes, destacando en esta gira por su la fiereza de sus actuaciones en la arena de batalla en la que se convierte la lucha por el rebote. El del Real Madrid explicó que estos test no terminan de ser fieles a la realidad puesto que los rivales no juegan al "cien por cien". El pívot cordobés explicó que jugar en España también es un factor que influye en los resultados tan positivos que están cosechando en los últimos amistosos.

El hotel Boston fue el elegido como centro neurálgico. Cuando llegó el autobús, la afición pidió el bis. No importaba quien fuera quien estampara su firma en las camisetas y fotos, lo importante era estar allí cerca de los que ya ganaron en el oro y de quienes lucharán por hacerlo.

Pocos minutos tardó el barullo en abandonar los aledaños del hotel que sería el único lugar donde se podría disfrutar de la selección ya que el entrenamiento programado para la tarde de ayer fue cancelado. Aíto consideró más oportuno que sus pupilos descansasen y tuviesen la tarde libre para no forzar la maquinaria después del desgaste físico que supuso el partido contra el combinado albiceleste del sábado a la noche. Una enrevesada victoria que estuvo condicionada a un juego duro.

Tras el almuerzo, seguro que no faltó uno de los rituales más típicos de la selección: la pocha. El juego de cartas volvería con toda seguridad a consumir parte del tiempo libre de los jugadores.

El momento elegido para tomar contacto con el parqué aragonés será esta mañana cuando realizarán una suave sesión de tiro a puerta cerrada. Todo para que los campeones del mundo pongan a punto sus muñecas en los aros para deleitar a la parroquia zaragozana que abarrotará las gradas del Príncipe Felipe. El pabellón abrirá sus puertas nuevamente al deporte de la canasta, lucirá el rojo, pero dejarán la gama caísta para engalanarse de los destellos del color de la selección.

Ha sido un paseo triunfal hasta llegar imbatidos a este punto y previsiblemente lo seguirán estando tras su marcha de Zaragoza. No será el turno de Croacia, será el turno de la desconocida Hungría. Pero además es el turno de que el rodillo de la selección española deleite a la afición aragonesa. Los chicos de oro ya están aquí y Zaragoza debe saborearlo mientras dure.

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