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ATLETISMO

Los achaques del atletismo español

La edad media del medallista en el Europeo de Barcelona es de 32 años.

Ocho medallas. Resultado aceptable. Ni brillante, ni decepcionante. El problema está en las expectativas desmesuradas, alimentadas por el jefe del atletismo, José María Odriozola, que fijó un objetivo prácticamente inalcanzable y luego, cuando no se alcanzó, desapareció. El reto de las 15 medallas, como en la mejor actuación histórica, exigía la perfección.

El presente no es tan raquítico como pueda parecer en la comparación del final: ocho obtenidas frente a quince prometidas. Lo inquietante es el futuro. Porque España hace tiempo que sufre los achaques de un equipo demasiado viejo. La media del medallista español en Barcelona, con seis de ellos camino de los 40, es de 32 años. Sólo Arturo Casado y Manuel Olmedo, con 27 años, están por debajo de la franja de los 30. Algunos de los que aspiraban a medalla son igual de veteranos, como Chuso García Bragado (41), María Vasco (34) o Ruth Beitia (31).

Lo más positivo ha sido que España ha demostrado que organiza muy bien los campeonatos de atletismo. Barcelona ha sido una ciudad que ha recuperado su amor por este deporte, como demuestran los casi 300.000 espectadores que pasaron por Montjuic durante la semana, cifra que parece empujarle a reclamar la única gran cita atlética que le falta, el Mundial. Piensa ya en 2015. Todo ayuda.

Bajo el ala de los veteranos ha asomado la excepción al pesimismo: una nueva generación, algo escuálida. Al frente de ellos, Eusebio Cáceres, un saltador de 18 años llamado a ser el referente de la longitud. El alicantino es rápido, despega como los elegidos y compite como los campeones. A su lado, el sevillano Kevin López, explosivo ochocentista hasta 2012, y el mallorquín David Bustos, un 'superclase' que pronto regresará a los 1.500, su prueba. También hay que ser paciente con Javier Cienfuegos, el lanzador de martillo extremeño, y confiar en un regreso mejorado de Miguel Ángel Sancho, el genial saltador de altura valenciano.

España cerró sus Europeos en la sexta posición de un medallero dominado por Rusia, que, realmente, fue la gran potencia en mujeres, donde recopiló 18 de sus 24 medallas. Francia mandó entre los hombres, con 13 de sus 18 trofeos. Los galos, además, calaron mucho más hondo, con muchas nuevas figuras entre las que destaca Christophe Lemaitre. El chico, 20 años, posee un amplio margen de mejora y, además, tiene carisma.

La otra estrella en Montjuic fue Mo Farah, que realizó la proeza de derrotar a España en las pruebas de fondo en el anillo. "No tardará mucho en subirse a un podio de un Mundial", aventuró Jesús España, que señaló un fenómeno definitivamente en expansión, el asentamiento de los africanos en el atletismo europeo. España sabe que así es la nueva Europa, y Europa empieza o acaba en España...

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