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BOXEO

López Bueno se despide el sábado

El campeón del mundo en 1999 dirá adiós a los combates este fin de semana en Zaragoza en una velada benéfica.

José Antonio López Bueno, en la presentación de la velada.
López Bueno se despide el sábado
OLIVER DUCH

El campeón del mundo José Antonio López Bueno se subirá el próximo sábado a un cuadrilátero para dar sus últimos golpes en un combate oficial. El boxeo aragonés dirá entonces adiós a su más fiel representante en este deporte durante la última década. El punto y final a su época como profesional tendrá lugar en el Palacio de los Deportes de Zaragoza (20.00).

La velada, que fue presentada ayer, comenzará con ocho combates de aficionados y tres de neoprofesionales. El plato fuerte será el duelo a seis asaltos que enfrentará a López Bueno y al portugués Oleg Mustafii. Los beneficios irán destinados a la Fundación Deporte y Trasplante Carlos Sanz y a la Asociación de Ayuda en Carretera (DYA).

Más de 20 años han transcurrido desde que López Bueno se subiese por primera vez a un ring con tan solo 15 años. En 1999 su carrera deportiva alcanzó su máximo esplendor al proclamarse campeón del mundo del peso mosca en Zaragoza, en el pabellón Príncipe Felipe, ante más de 10.000 personas. La pena vino más tarde, cuando no pudo defender su título por una lesión en el tobillo. "Perder fuera del ring me dolió más psicológicamente que físicamente", declaró.

El zaragozano cree que ha llegado la hora de decir adiós. "Llevar la promoción de este deporte y continuar con el ritmo de entrenamientos es muy complicado", señaló. Así que abandona la senda que había seguido durante gran parte de su vida y toma un desvío para lograr que su pasión siga viva entre las nuevas generaciones de Aragón. "Voy a dedicarme de lleno a enseñar y a promocionar este deporte", comentó.

Su vida en torno al boxeo no ha sido sencilla, como tampoco lo es la de los jóvenes que vienen por detrás, aunque su trabajo les sirve para que puedan subirse al ring para competir, al menos, unas cuantas veces al año. "Yo boxeé tres veces de amateur y ahora lo hacen hasta cuatro al año", dijo.

El boxeador siempre ha llevado el nombre de Zaragoza y Aragón allá por donde ha estado. Y el amor que siente por su tierra y por los suyos lo definió en una escueta frase: "No era yo solo el campeón del mundo; lo fuimos todos los que aquel día estuvimos en el Príncipe Felipe".

En el momento de su despedida, López Bueno se queda con su tozudez: "Todo comenzó en mi cabeza. Soy cabezón, aragonés al cien por cien, y por eso llegué donde llegué".

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