Despliega el menú
Deportes

Blog - Tinta de Hemeroteca

por Mariano García

MONTAÑISMO

Lecciones de vida de un escalador

Valentín Giró aplica sus conocimientos como alpinista, su mayor afición, a su trabajo como consultor de empresa. Ayer, lo hizo en Zaragoza.

Valentín Giró, minutos antes de su charla en Ibercaja.
Lecciones de vida de un escalador
OLIVER DUCH

Un grupo de gente. Un ecosistema. Un logro que se persigue con ahínco. Un proceso de preparación y un camino que se inicia. Puede aplicarse a la ascensión de un ochomil. O al trabajo diario en una oficina. En dos escenarios tan distintos, la dinámica debe ser la misma: disfrutar no solo de llegar a lo más alto, sino del cómo se ha llegado.

Valentín Giró lo sabe bien. Él se siente afortunado por haber podido aplicar esta filosofía en dos ámbitos: el profesional y el personal. Como escalador, y como 'coaching'. Como en el cine, que nos contó la historia del inglés que subió una colina para bajar una montaña, la de Valentín es la aventura de un catalán que subió una montaña y bajó convertido en un líder de equipos. Y ayer explicó por qué, en una charla que dio en la sede central de Ibercaja, invitado por la Escuela de Gobierno y Liderazgo de la Universidad San Jorge, dentro de la segunda edición de su curso Aula Abierta.

"Me dedico a la consultoría -contó-, pero mi pasión es el alpinismo. De esta práctica he sacado aprendizajes muy interesantes para mi profesión". Y aunque ha participado en dos aventuras con el equipo de 'Al filo de lo imposible' y en otra con su amigo Jesús Calleja para el programa 'Desafío Extremo', Valentín se refiere, en especial, a una travesía: la que en 2004 le llevó al K2, uno de los picos más altos del Himalaya. "Fue una expedición romántica, por una ruta, la Magic Line, que solo se había abierto una vez en 1986. La hicimos sin oxígeno, con nuestros propios medios", recordó. Y ¿qué tiene que ver esto con el día a día en el trabajo? "Se trata de un historia que pasó en la montaña, pero que habla de cosas universales. Una historia de valores, de personas que forman un equipo para llegar a un objetivo", señaló. Y de la que extrajo la mayor enseñanza que ha recibido, y que ahora se encarga de compartir. Se la dio su compañero Manel de la Matta, que se dejó la vida en la ruta. De él sacó la frase "importa el camino, no solo la cumbre", que Valentín se ha encargado de aplicar a todos los ámbitos.

A pesar de haberse enfrentado a experiencias tan duras, es positivo. Y reconoce que es más complicado el mundo de la empresa que ascender el K2. "La montaña es un mundo simple, básico. No como el de las organizaciones. En el monte, no puedes esconderte detrás de correos, reuniones? Te muestras tal cual eres. La empresa es también un ecosistema, pero mucho más complejo", opinó. Por eso, su consejo es el mismo que para el ascenso de ochomiles: no poner únicamente la meta en el producto, porque se pierde el cómo, los procesos, la gente implicada. Una máxima que pretende que sea una ayuda en el día a día, pero que no es su intención imponer. "El 'coaching' no son recetas mágicas, eso es un falso mito -informó-. No somos consultores ni psicólogos ni estamos para dar consejos. Un 'coach' es alguien que, desde fuera, te pone un espejo. Estamos para escuchar y ayudar. A veces, puede servir hacer una parada en boxes". O sea, nada que ver con la concepción del organizador que manda al personal a una guerra de pinturas en el campo. "Eso es una actividad lúdica, no hay que banalizar un sector que es joven y que tampoco se ha librado de la crisis", apuntó.

Menos mal que, a un escalador como él, le resulta sencillo afrontar cualquier cuesta, aunque sea la de enero de 2011. "La afronto con perseverancia y atento a los aludes que puedan caer. Estamos en un momento complejo, pero no lo vivo con angustia, sino con sana alerta. Como cuando estás en el monte y no sabes si llegará o no la tormenta -volvió al símil-. Estamos en otro ciclo, el panorama no volverá a ser igual. Pero también sacaremos lecciones y valores positivos".

Etiquetas