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REAL ZARAGOZA

Laguardia: "Jugar de lateral puede ayudarme en mi carrera"

Víctor Laguardia defiende su polivalencia para adaptarse a algún puesto más que al eje de la defensa, su demarcación natural.

Víctor Laguardia, en Sevilla, tras su último partido con el Zaragoza.
Laguardia: "Jugar de lateral puede ayudarme en mi carrera"
juan carlos arcos

Víctor Laguardia se ha generado un lugar en el fútbol en el más absoluto de los silencios, desde la humildad y el esfuerzo de jornalero, viendo pasar, domingo tras domingo, el tren durante el año pasado hasta agarrarlo en la estación de Primera División. La importante. Debutó, y se marchó feliz al Mundial sub 20, como un hombre relevante y titular en el Real Zaragoza, dueño del lateral derecho y con proyección para serlo durante un largo tiempo. Y ahora, apenas dos semanas después, en su regreso se ha chocado con la silla ocupada. Cosas del destino, del fútbol y de la vida.

 

Lo que para Laguardia, y su experiencia internacional con España, fue una ilusión de juvenil, una aventura imborrable, para Rubén Pulido fue una salvación: pasó de proscrito a solución. Pulido se ha agarrado al lateral derecho, hinchando a Marcelino de dudas y dejando en Laguardia un discurso ejemplar, de gran compañero: "Uno siempre quiere jugar. Pero hay que trabajárselo. Yo me esfuerzo al cien por cien, pero mis compañeros se esfuerzan igual que yo. Especialmente, Pulido. Se merece jugar, porque ha hecho un buen papel en estos últimos partidos".

 

A Laguardia nadie le había preguntado por Pulido. Sin embargo, el joven defensor del Real Zaragoza lo puso ahí, en su mensaje, conocedor de que mientras el se acercaba al cielo, Pulido caminaba en solitario bajo el sol de agosto de la Ciudad Deportiva junto a Paredes, Songo'o e Hidalgo, los descartes de Marcelino.

 

La realidad indica que las opciones de Laguardia de recuperar la titularidad contra el Racing de Santander siguen latiendo. A Marcelino lo envuelven las incógnitas en ese puesto y en la delantera. El ensayo de ayer lo certificó. La aparente defensa titular mantuvo unidos a sus componentes excepto al carrilero derecho, donde Laguardia y Pulido se alternaron, en una guerra pacífica, en plena combustión competitiva por convencer al técnico y acompañar a Paredes, Pavón y Ayala en la zaga.

 

"Ya he desconectado del Mundial y ahora solo tengo ganas de pensar en el Real Zaragoza. Me fui a la selección sub 20 con un buen sabor de boca (por sus minutos de titular frente a Tenerife y Sevilla) y espero volver de igual modo que me marché, aunque sé que debo trabajar para que Marcelino confíe en mí", subraya Laguardia.

 

El entrenador asturiano se ha inventado al aragonés como lateral derecho. Laguardia siempre marcó la línea en el centro de la defensa. Su lugar era el torreón. Como en la selección, donde Luis Milla, preparador nacional sub 20, le entregó galones.

 

No obstante, las urgencias, el agujero dejado por la ausencia de un fichaje específico durante el mercado de verano en esa franja derecha de la defensa, han convertido a Laguardia en lateral. Sus condiciones, sin ser innatas para el puesto, son muy válidas: es un buen futbolista con el balón en los pies, capacitado para ofrecer soluciones a la salida de la pelota, es rápido y poderoso en la anticipación. La falta mamar el puesto. Jugar partidos. Soldarse al lugar.

 

Laguardia, lejos de clavarse espinas en el sitio, lo ve como una oportunidad de futuro, una forma pertinente de agregar líneas a su currículo.

 

"Si soy sincero, no me cuesta cambiar el 'chip' cuando paso del lateral al centro. Juegue donde juegue lo importante es hacerlo lo mejor posible. Es cierto con son demarcaciones distintas, pero no hay tantas diferencias como si de central pasara a actuar en el centro del campo. Seguro que jugar de lateral me puede ayudar a progresar, puede ser muy importante para mí y mi carrera, para seguir creciendo", explica Laguardia.

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