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Lafita: "Quiero jugar, como si me ponen de portero"

Ángel Lafita, en su presentación
Lafita: "Quiero jugar, como si me ponen de portero"
ESTHER CASAS

Punto y final al suplicio, a vivir alejado de un campo de fútbol, a no verse en las crónicas ni en la celebración de los goles, a la angustia del destierro de un partido. Ayer, por fin, tras casi un mes de juzgados, recursos y conflictos, Ángel Lafita se vistió con la camiseta del número 17 del Real Zaragoza y, aliviado, por fin, pudo abrir la boca después de semanas de silencio. Las palabras de Lafita no ocultaron su renovada ilusión. Fue un discurso con cierta emotividad, especialmente al repasar el duro mes que le ha tocado sufrir. Hubo descarga de tensiones, liberación, y hambre de fútbol y de Real Zaragoza. "Ha sido una pesadilla, he vivido momentos muy fastidiados porque no he podido hacer lo que más me gusta: jugar al fútbol. Pero ahora soy feliz", dijo el centrocampista aragonés, respaldado de cerca por su padre Ángel y Antonio Sanz y Margarita Garay, miembros de Bahía Internacional, su empresa de representación, y alentado desde la grada por unos 250 aficionados, sus abuelos y su madre.

Ángel Lafita describió las razones de su silencio y las dudas surgidas tras estallar la batalla legal entre Real Zaragoza y Deportivo de La Coruña. "Se te pasan muchas cosas por la cabeza, piensas más de lo normal: en mi mujer, mi familia... es una situación complicada, anormal. No sabía por dónde llevarla, qué camino seguir… Por eso me mantuve al margen, había que medir bien todos los pasos, ser cauteloso e ir poco a poco. Pero nunca me he sentido como un objeto", indicó.

Tampoco se olvidó de la clandestinidad a la que le llevaron los entrenamientos en solitario por Zaragoza, camuflado para evitar apuros: "Recuerdo días en los que había fotógrafos en la puerta de la casa de mis padres -dijo entre sonrisas-. Entrené en sitios poco normales, salía al monte a correr, sabía cuándo y dónde debía hacerlo para intentar pasar desapercibido".

Ahora todo se normaliza. Lo primero es su renovado cartel. Pocas cosas quedan de aquel Lafita sin sitio con Víctor Fernández, empujado a una salida. Ahora, maduro, perfeccionado, alcanza una elevada jerarquía dentro del Zaragoza. "Me fui por las circunstancias que todo el mundo conoce, entonces, era la mejor opción para mí. Tomé esa decisión, y espero volver al Zaragoza de una manera diferente a la que me fui", señaló.

El regreso podría culminarse el sábado en el Vicente Calderón. Marcelino sopesará hasta entonces si lo incluye en el once y dónde. ¿La banda? ¿La izquierda? ¿La derecha? ¿O la delantera? La respuesta es fútbol: "Yo quiero jugar, como si me ponen de portero. Solo deseo disfrutar jugando, hacerlo donde el entrenador lo considere oportuno, e intentar marcar un gol".

En el discurso de presentación de Lafita, tuvo un peso relevante el Deportivo de La Coruña, el club que le permitió eclosionar en Primera División después de perder su lugar en el Real Zaragoza. El futbolista explicó su cambio y correspondió a su antiguo club: "En La Coruña, he madurado mucho como jugador y como persona. Quiero agradecer al Deportivo el trato de estos dos años, allí me he sentido como en casa. Me hubiera gustado salir de otra forma. De hecho, cuando pueda, tengo pensado acudir a La Coruña para despedirme debidamente de la gente".

Lotina, entrenador del club gallego y orfebre del nuevo Lafita, se llevó un reconocimiento. "Ha sido como un padre para mí. Cuando llegué a La Coruña, no fue fácil y lo pasé mal. Y él me apoyó y me ayudó a salir adelante constantemente", agradeció el futbolista del Real Zaragoza.

El presidente Augusto César Lendoiro también recopiló unos segundo en la intervención de Lafita: "El señor Lendoiro ha defendido los intereses de su club, para nada le guardo rencor". Y con el incombustible Lendoiro, los capítulos del serial continúan por la justicia ordinaria. "Sí, pero lo más importante es que ya puedo jugar, eso se ha aclarado. Lo otro va a durar mucho, pero no me preocupa", consideró Lafita.

El litigio por el precio de Lafita seguirá, pero el Zaragoza podría no quedarse cruzado de brazos. Incluso pedir daños y perjuicios por la inactividad de Lafita en el último mes: "Puede ser- confirmó Eduardo Bandrés- pero no vamos a desvelarlo. Siempre defenderemos nuestros derechos. Comprendo al Deportivo porque es duro perder un futbolista como él".

Él es Lafita. Es su turno. Por fin.

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