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REAL ZARAGOZA

Lafita: «Los sentimientos no se venden: siempre seré zaragocista»

Este es el único banquillo en el que Lafita tiene cabida: el del jardín de al lado de casa.
Lafita: «Los sentimientos no se venden: siempre seré zaragocista»
ASIER ALCORTA

Para empezar, comenzaremos por su nombre: Ángel Imanol. Porque usted no se llama solo Ángel; también Imanol.

A mi madre le gustaba el nombre de Imanol. Mi padre, cuando fue al Registro Civil, me puso Ángel Imanol.

Dejemos los papeles y vayamos al fútbol. Angelico, maño, ¿cómo no te recuperaste antes?

Lo he pasado mal. Estuve jugando mucho tiempo lesionado. Me pinchaba para poder competir en los partidos. Luego, hielo y más hielo. No ponía ni dormir.

Hasta que dijo basta.

Fue en Alicante, en el Rico Pérez. La decisión fue dura. Acabábamos de perder con el Hércules, una derrota durísima. Después de ir ganando 0-1, le dieron la vuelta. Hablé con Aguirre. Me entendió y decidimos parar.

Tengo una duda con Javier Aguirre. ¿Se merece una calle o una plaza en Zaragoza?

No sabe bien el trabajo que ha hecho. No es sencillo hacer grupo en un vestuario en el que se hablan tantos idiomas. Sin duda, ha sido fundamental en la salvación.

Tengo que contarle mi viaje a Madrid el día que dinamitó el estadio Santiago Bernabéu.

No me lo cuente, que lo sé: viajó en el AVE con mi padre. Pero él iba a Alcorcón a comentar el partido de Segunda del Huesca para Aragón TV. Cuando se enteró que había marcado dos goles, casi le da un patatus al hombre.

Hay que decir que es hijo y sobrino de futbolistas: de Ángel Lafita y del gran Javi Villarroya.

Ya ve, hay zaragocismo por todos los lados. Mi hermano, Nacho, también juegó en el Zaragoza B. Ahora intenta hacerse un sitio en el fútbol. Yo soy zaragocista por los cuatro costados, lo he mamado desde muy niño.

¿Cómo fue su marcha al Deportivo de La Coruña?

Durísima. Dejaba mi casa, mi gente. Aquí no me querían. Tuve que irme. En La Coruña me fueron bien las cosas.

Pero acabaron mal.

Lotina me puso. Me hice jugador. Regresé al Zaragoza y el Deportivo denunció. No les guardo rencor. Me pueden más los gratos recuerdos vividos en esos dos años. Por ello, me duele mucho su descenso a la Segunda División.

Mete goles, el cine es una de sus debilidades, le tildan de guapo... ¡Está que se sale!

Mi buen amigo Luis Alegre me ha ayudado a adentrarme, todavía más, en este mundo, teniendo el gusto de poder conocer personalmente a grandes actores. En cuanto a lo de guapo, la verdad es que no me preocupa demasiado.

Me han dicho que su hijo ya canta goles del Zaragoza antes de cumplir el año de edad.

Leo, mi hijo, fue a Valencia junto a mi mujer, Laura, y parte de nuestras familias, gracias al viaje que organizó mi peña, que en estos dos años ha sido una segunda familia para mí.

Oiga, dicen que le van a vender; pero yo solo le veo con la camiseta del Real Zaragoza.

No sé qué pasará, pero los sentimientos no se venden: siempre seré zaragocista.

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