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REAL ZARAGOZA

La ruleta del último cuarto de hora

El Real Zaragoza ha ganado 7 puntos en la recta final de sus 23 partidos. Con los de Alicante, ha perdido 9 en el tramo decisivo.

Alegría de Sinama y Jorge López tras el 1-2 de Málaga en el minuto 88.
La ruleta del último cuarto de hora

Si se descuentan los tres empates a cero cosechados hasta hoy por el Real Zaragoza (ante el Deportivo en Riazor, el Hércules en La Romareda y el Osasuna en Pamplona), que quedan al margen de este análisis al ser duelos inertes en el marcador y sin ningún tipo de alternativas, siete de los 20 partidos con goles que ha dirimido el cuadro aragonés se han resuelto de manera decisiva en el último cuarto de hora.

En tres de esas ocasiones, el resultado final ha sido favorable: en las victorias ante el Mallorca, la Real Sociedad y el Málaga. En cuatro, el varapalo ha recaído en las espaldas zaragocistas cuando los partidos agonizaban: en Santander, frente al Sevilla en casa, en Almería y, como aún se siente porque el hematoma está reciente, anteayer en Alicante frente al Hércules.

Hasta el partido del Rico Pérez, el Zaragoza salía beneficiado de la ruleta de los locos e incontrolables últimos cuartos de hora. Tras el fiasco de hace 48 horas, el péndulo se ha ido hacia el otro lado: el equipo blanquillo ha obtenido 7 puntos en el esprint final de sus encuentros y, por el contrario, los rivales le han birlado 9 en esos fatídicos y determinantes últimos 15 minutos de cada envite.

Escrito está que los partidos del Real Zaragoza en esta temporada están abocados a resolverse en gran medida por detalles cercanos a la moneda al aire. Lo visto durante las 23 jornadas ya disputadas avala la tesis. Y, por consiguiente, advierte de que, en los 15 choques que restan para concluir la Liga, el equipo de Aguirre tiene todos los números para vivir sobre el filo de una cuchilla extremadamente afilada aun en sus mejores tardes.

Un dato avisa de la laberíntica estructura de los partidos de los blanquillos: en ningún momento, el Real Zaragoza de esta temporada 2010-11 ha tenido dos goles de ventaja en el marcador. Jamás ha disfrutado de una distancia holgada con el rival de turno. Las más de las veces, se ha ido ha remolque, casi siempre para acabar derrotados. Hasta con cinco goles adversos contra el Málaga. Con cuatro, ante el Espanyol. Con tres, los días del Villarreal y el Real Madrid. Con dos, encajados en el tramo culminante, en Santander; también en Bilbao o ante el Barça. Con uno, en el Calderón ante el Atlético y, por dos veces, ante el Sevilla. Lo de ir enganchado del ramal del contrincante ha sido así incluso en las victorias agónicas ante el Mallorca (se perdía 1-2 a falta de 4 minutos para el 90) y el Málaga (los andaluces de adelantaron en el tanteador al inicio del duelo).

El Zaragoza no sabe -sirve también decir no puede- cerrar los partidos. Por eso, la mayoría en los que llega vivo al cuarto de hora final se resuelven en ese segmento en el que los golpes, bien a favor o bien en contra, suelen ser irreversibles. Los aragoneses han tenido 9 ventajas, siempre mínimas, en estos 23 asaltos: contra Valencia, Mallorca, Getafe, Almería, Real Sociedad, Levante, Dépor, Málaga y Hércules. En cuatro ocasiones no pudo sujetarla. Es su sino. Padecer, llegar al límite del tiempo para saber si puede sumar o no. Y, claro, a veces sale cara y, otras, cruz. El equipo no parece dar para mayores holguras.

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