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BALONCESTO

La raza de un grande en apuros

El CAI está obligado a jugar en La Laguna con el mismo corazón y ganas como ante el Menorca para superar las adversidades. Los rojillos demostraron que sin un gran juego, pero con garra, se suman triunfos.

Edu Sánchez realiza un gesto de rabia en el último partido.
La raza de un grande en apuros
J. M. Marco

Si uno se para a pensar lo que podía haber ocurrido el pasado miércoles si el CAI Zaragoza hubiera perdido con el Vive Menorca la imagen que viene a la cabeza hace temblar, ya que los pitidos que se escucharon al descanso habrían sido una anécdota con la que se podía haber montado. Y no es para menos teniendo en cuenta que el gran favorito al ascenso a la ACB se habría colocado con un peligroso balance de 2-3. Afortunadamente no fue así. Y todo cambió desde el momento en el que el conjunto aragonés sacó su corazón. Ya lo dijo José Luis Abós nada más concluir aquel duelo: "Aún con las bajas y las carencias que tenemos el equipo demostró que tiene ese ímpetu que a todo el mundo le gusta. Fue un equipo de raza. No jugamos de salón, pero pusimos corazón y ganas. El mérito es creer en poder ganar el partido". Ese es el ejemplo a seguir. Es una lástima que un grande como el CAI haya tenido que estar en semejantes apuros como para sacar ese carácter ganador. Pero una vez que lo ha mostrado tendrá que mantenerlo en La Laguna para superar todas las adversidades que se encontrará allí.

 

Precisamente esa fe en el triunfo será básica ante los isleños, quienes se escudarán en el 'poder' de su pabellón y de su afición para estar siempre metidos en el encuentro. El CAI también tiene que hacerlo, porque en caso contrario le ocurrirá lo de sus anteriores desplazamientos a Lugo y Málaga, en los que echaron por tierra el trabajo realizado y tiraron duelos que llevaban controlados.

 

De esa manera, el cuadro aragonés no tendrá que recurrir a esos "dos minutos a la desesperada" de los que hablaba el técnico balear Paco Olmos tras el partido del miércoles.

 

A las adversidades en la clasificación, algo minimizadas por la victoria ante el Menorca, se unen los contratiempos en forma de lesiones. Sin Barlow, Kiefer, Arruti y casi seguro sin Guerra, los rojillos afrontarán un choque complicado donde los haya.

 

Por eso, la raza de este CAI debe perdurar de aquí a final de temporada, de tal manera que los males sean menores. Solo así se aseguran las alegrías: "Cuando parecía que el partido de Menorca estaba perdido el equipo en ningún momento perdió la cara, siguió peleando hasta que se metió de nuevo en él y con la dinámica positiva se hizo un esfuerzo mental de que se podía ganar en todo momento". Así recordaba Abós la espectacular reacción zaragozana del último cuarto del miércoles.

 

Esa es la filosofía, esa que provocó que los jugadores hicieran "un esfuerzo bestial, se dejaron la piel en el campo. Otros bajan las manos. Aún con las bajas y las carencias que tenemos el equipo demostró que tiene esa raza que a todo el mundo le gusta", añadió el técnico.

 

Ese mismo pensamiento se tiene en el vestuario y hay que volverlo a trasladar a la cancha. Así, el mejor ante el ViveMenorca, además de un motivadísimo Pedro Rivero, Darren Phillip señaló que ganaron "con el corazón" y recordó ese cambio de cara en el juego.

 

Viajará el joven Javier Marín

La mentalidad ganadora ha reaparecido y solo falta confirmarlo de nuevo en una pista tan difícil como la de La Laguna. El equipo viaja hoy hasta allí y lo hace con el joven Javier Marín en la expedición rojilla.

 

Con tantas bajas y ausencias, el club se ha visto obligado a que el canterano se desplace con el primer equipo, al igual que el lesionado Guerra, quien apurará sus opciones de jugar mañana ante los canarios.

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