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REAL ZARAGOZA

La jornada de Nayim

HERALDO relata cómo es un día de trabajo del mito zaragocista en la concentración de Navaleno.

Nayim, en un entrenamiento en tierras sorianas.
La jornada de Nayim
ESTHER CASAS

La mañana

Las ocho de la mañana, y el despertador grita en la mesilla de noche de la habitación de Nayim. Al contrario que los jugadores, alojados convencionalmente por parejas, el ocupa solo toda una estancia, como el resto de técnicos del equipo. Nayim entra a las 8.15 al desayuno ya vestido de guerra: la chaquetilla roja del equipo, ideal para combatir la escarcha matinal de los pinares castellanos, pantaloneta azul oscura y zapatillas de deporte. Se reúne en la mesa, al igual que en todas las comidas, con Aurelio Gay, Jesús Solana, Mikel Insausti, Roberto Cabellud, el delegado Juan Morgado y el doctor Óscar Luis Celada. Mientras devora un surtido de frutas y bebe un vaso de zumo, Nayim recibe de Gay el folio con el programa de trabajo de la jornada. En él se detalla todo: los ejercicios, el utillaje y material necesario, los tiempos de trabajo, las actividades individualizadas? Una vez concluido el desayuno, Nayim, Solana y Andrés Fragoso, uno de los utilleros del equipo, suben con una de las furgonetas del club a preparar el campo de entrenamiento. Es el turno del marcado del campo, la división por sectores, la instalación de conos. Estudian el estado del césped y miden las distancias. Ultimados los detalles, vuelven al hotel para regresar sobre las 10.15, cuando los futbolistas han sudado en el gimnasio y recorrido la frondosidad inmensa del bosque de coníferas de Navaleno.

Con el campo preparado, los futbolistas del Real Zaragoza completan la programación técnica diseñada por Gay. "En función del día, trabajamos una cosa. Unas veces hay mayor presencia del balón y lo dedicamos al trabajo defensivo. Y otras nos centramos más en el ataque, los ejercicios de movimientos o el balón parado", describe Nayim.

Sobre las 12, concluye el entrenamiento en el campo. Nayim aprovecha la llegada al hotel para pasar por la ducha y llamar por primera vez a la familia. Su esposa y sus dos hijos, de 13 y 7 años, le escuchan desde Ceuta. Mientras los futbolistas se dan un baño frío en la piscina del hotel, Nayim repasa la prensa del día y se zambulle unos minutos en Internet desde el recibidor del hotel. También dialoga con algunos futbolistas o atiende a los medios de comunicación. Nayim siempre vigila todos los detalles de los jugadores. Actúa como aglutinador entre ellos y como nexo con el cuerpo técnico. Desempeña una función entrañable para los futbolistas, quienes lo escuchan y obedecen. "Estas concentraciones se hacen muy largas y la unión es muy importante. Trato de aconsejarles, animarles, me intereso por sus preocupaciones y necesidades en todos los aspectos. Intento ser un amigo sincero, irles con la verdad por delante. Solo de ese modo se puede crear un buen ambiente", cuenta Nayim.

La tarde

La comida es la bisagra del día y el banco de análisis. Nayim revisa junto al resto de técnicos el estado de la plantilla. Valoran rendimientos personales, buscan vías de progresión y mejora? Los hidratos, pasta y arroces, ocupan las mesas. En media hora, las baterías están recargadas y se abre un periodo de descanso. Nayim se recluye en la habitación. La siesta ronda y solo es perdonable por el Tour de Francia. Apasionado de todos los deportes, Nayim admira la figura de Alberto Contador. El ciclista español acapara el protagonismo de la pantalla con Schleck en plenas rampas del Tourmalet. El Tour está incandescente y no le quita ojo. Al finalizar la etapa, Nayim dirige el teléfono a Ceuta. "Estar lejos de los niños es lo más duro de estos días", comenta. Son las cinco de la tarde en el edificio donde se hospedan los futbolistas y Nayim, junto a los jugadores, se repone con una merienda a base de galletas, zumo y fruta. Todo ligero. Cuando hay doble sesión, Nayim repite el ritual de la mañana: prepara el campo de trabajo y asiste a Gay. Cuando la tarde se hace libre, cambia la rutina. Nayim baja al gimnasio y activa la musculatura. Se acercan las ocho de la tarde, y la habitación de Gay concentra a todos los técnicos. Nayim da su opinión sobre cuestiones grupales o individuales. Se analizan niveles, el estado físico de los futbolistas o diversos detalles tácticos. Hay días que a estas charlas las sustituye el vídeo con los futbolistas. Juan Mateo, empleado del departamento de prensa del club, filma todas las sesiones y todos los partidos desde una perspectiva general y, luego, le pasa la grabación al entrenador.

Llega la hora de la cena (21.30), pero antes, una media hora, Nayim se sienta en la terraza del hotel a compartir un café o una Coca Cola junto a los utilleros o los chóferes. "Esta gente es muy importante para el club. Más de lo que nos podemos imaginar cualquiera. Igual que los fisios. Llevan muchos años y son experiencia. Contribuyen a generar una buena atmósfera en la concentración. Siempre que tengo una duda, ellos me la resuelven. Acudo a Juan Morgado, a Fernando Iranzo, el utillero, o al doctor Villanueva. Ellos siempre te aportan soluciones porque han vivido miles de situaciones", detalla.

La noche

Nayim ha terminado la cena y se reconforta en la sobremesa hablando de fútbol con el resto de técnicos. El Zaragoza, las preocupaciones, los esfuerzos, quedan apartados en esos minutos de digestión y diálogo. El ambiente es distendido y el mercado de fichajes, los ecos del Mundial o el Europeo sub 19 vertebran las charlas. Abandonado el comedor y acompañado de una taza de café, Nayim toma asiento en la cafetería ante uno de los momentos cumbre de la jornada: la partida de guiñote. Nayim solo mira. Entiende, anima, opina, vigila las cartas, pero no entra en juego. "Los profesionales son ellos", dice. Habla de Morgado, de Fernando Iranzo, de Paco Peiró y Pedro Matamala, los chóferes. A las once de la noche se han saldado unos cuantos cotos. Nayim se marcha a la habitación con rostro fatigado y se dispone a cerrar el día. Última llamada a Ceuta. Televisión encendida con el canal de información 24 horas. Le vence el sueño y el cansancio. Duerme. Los mitos también trabajan.

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