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CAI BM ARAGÓN

La final se le pone cara al CAI BM (26-25)

El CAI Balonmano Aragón logró una exigua renta para afrontar la vuelta de las semifinales de la Copa EHF frente al conjunto alemán del Nordhorn. El conjunto germano no demostró ser superior al CAI, pero se benefició de los fallos locales para lograr un buen marcador en un partido intenso.

Los jugadores del equipo perdedor estrujaban a abrazos a su gigantesco portero en las puertas del vestuario. Situación paradójica si de un partido de Liga se tratara. Pero no, ayer el equipo vencedor no sumó ningún punto, pues no había puntos en juego. Simplemente, se trataba del primer acto de una eliminatoria que se decidirá el próximo domingo en casa del supuesto perdedor de ayer, el Nordhorn. El supuesto vencedor, el triunfador provisional de ayer, viajará a Alemania con solo un gol de ventaja. Los saltos de alegría de los germanos no parecen gratuitos.

El optimismo del CAI Aragón, si es que a estas alturas de la película cabe albergar optimismo, reside en que perdiendo balones en cantidades industriales, atacando sin plan alguno y sin percibir la habitual ayudita arbitral cuando se disputan competiciones europeas, fue capaz de lograr la victoria. Triunfo provisional, pero triunfo al fin y al cabo. En la solidez mostrada por la defensa y en la aparición del Lapajne de los grandes días descansan sus esperanzas, porque en ataque resultará complicado mover con menos garbo. Si se mejora un poquito en la gestación del juego y si los árbitros croatas no perpetran una escabechina en Alemania, se puede creer en la presencia en la final. Creer... Por fe que no sea.

Arrhenius abrió el marcador de un partido trabado, jugado a ritmo lento, a marcador corto, como proponían los alemanes, que gobernaron el tanteador en buena parte de la primera mitad. Holger Glandorf, un zurdo con una estampa majestuosa de jugador, aniquiló al CAI Aragón con sus lanzamientos. Hasta nueve goles firmó en su noche mágica. El conjunto aragonés no supo secar la principal fuente de anotación del Nordhorn. Tampoco lo intentó demasiado, pues la mixta que demandaba la lógica no fue aplicada en ningún momento. Glandorf pasó, botó, se levantó, tiró y anotó sin apenas oposición. El otro soporte del Nordhorn fue Gentzel. Magnífico partido del veteranísimo internacional sueco. Entre lo que paró y lo que le pegaron los lanzadores del CAI, rubricó una estadística soberbia.

Siempre a remolque, el conjunto naranja se mantuvo erguido gracias a la solvencia de su defensa y a Lapajne. Jugando a tirones, iluminó su primera venta en el minuto 19 (9-8). Nunca llegó a fugarse de más de dos goles el cuadro de Kosovac, que en la reanudación encontró en Krivokapic, Cartón y Prendes sus más activos brazos. Cabeza no se apreció demasiada. Carecer de un central de verdad, de un central que piense, se suele pagar caro, aunque se tengan tres que lancen. Esencialmente, porque en cada posesión como máximo solo se puede meter un golito. Malo si en cada ataque quieres meter dos. Entonces pasa lo que ayer pasó, que te precipitas, fallas el pase, y el rival te mata al contragolpe. A pesar de todos estos errores, ayer se ganó. Y, lo que es mejor, no se tiró la eliminatoria, aunque algún mérito se acumuló en ese objetivo. Quedan 60 minutos. Sí, es en Alemania. Pero todos hemos visto jugar al CAI a mucho más nivel del ayer mostrado. Se ha puesto cara, pero sigue siendo posible la presencia en la final.

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