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GOLF

La era Woods se tambalea

El estadounidense, hundido en el Invitational, en el peor momento de sus catorce años de carrera profesional.

Woods falla un 'approach' en el hoyo 18 de Akron.
La era Woods se tambalea
AFP

Tiger Woods está en el peor momento de sus 14 años de carrera profesional. Pudo evitar la caída del trono como número uno porque su rival en el Bridgestone Invitational, Phil Mickelson, el segundo del escalafón, fue clemente. Pero el final de la actual era de la superestrella estadounidense del golf parece próximo. En el torneo de Akron, el propio Woods inició el desmontaje de su propio reinado, precisamente en una competición en la que posee el récord del campo y donde había ganado en siete ocasiones desde 1999.

A tres días del cuarto 'major' del año, el US PGA Championship, y a dos meses de la Ryder Cup en Gales, el estadounidense Woods, de 34 años y ganador de 14 títulos de Grand Slam, alcanzó el punto más bajo de su carrera. Su última vuelta de 77 golpes (cinco sobre el par), su tarjeta completa de 298 impactos y su penúltimo puesto entre 80 participantes fueron los peores resultados de toda su brillante carrera. En once presencias previas en Akron, nunca había acabado por debajo del quinto lugar. En total, hizo 39 golpes más que el récord del campo que impuso él hace diez años.

"Si sigo así, no jugaré la Ryder Cup. No podría ayudar al equipo de esta forma. Nadie podría haber ayudado con un resultado final de 18 bajo el par, por supuesto que no es agradable", dijo Woods tras su último putt. Y se marchó de inmediato para preparar el PGA Championship en Whistling Straits, en Wisconsin. Ni siquiera como amateur había jugado Woods tan mal como lo hizo en su campo preferido de Akron.

Desde hace 270 semanas (desde el 8 de marzo de 2005), Woods lidera el ranquin mundial de forma ininterrumpida, y lleva un total de 612. Y seguirá en lo más alto gracias a que el zurdo, que merodea desde comienzos de año los dominios de Tiger, fracasó en su objetivo de terminar cuarto en Akron, el resultado mínimo que necesitaba para ser el nuevo rey. Mickelson firmó 78 golpes (8 sobre par) -su peor tarjeta desde los 80 golpes en la segunda ronda del Chrysler Championship del 26 de marzo de 2003-; hizo siete bogeys y un doble bogey por un solitario birdie en el hoyo 17.

El peor punto de su carrera deportiva, los escándalos tras reconocer sus problemas matrimoniales y la amenaza de divorcio de su mujer, Elin, han hecho que Woods pase de ser el héroe resplandeciente que iluminaba todo el golf a ser un fugitivo de sí mismo. A su entrenador lo despidió hace meses y desde entonces, en los ocho torneos en los que jugó este año, no sabe lo que es ganar.

Los cuartos puestos en el Masters de Augusta y el US Open son sus mejores resultados. Su clasificación directa para el equipo estadounidense de la Ryder Cup todavía no está decidida, porque aún no ha logrado los puntos necesarios. Pero la cuestión no es saber si se gana su derecho o recibe una invitación del capitán, Corey Pavin. Mas debe preguntarse si puede ser útil a su equipo en el actual estado de forma. "Creo que puedo aún darle la vuelta a todo. Aún queda mucho tiempo para la Ryder Cup", respondió Woods a la pregunta sobre si él mismo se nominaría ahora para batir al equipo europeo. "Pero tengo que golpear mejor la pelota, tengo que hacer mejor los putts y lograr mejores resultados", dijo autocrítico.

Pero es más dificíl de lo que parece. Woods llegó a Akron con la idea de que de nuevo dominaba todos los parámetros después de que a final de julio ocupara el puesto 23 en el British Open y que entrenara luego como un poseso. Tras la debacle del domingo, todo eso se rebeló como una mera ilusión. Tiger sobrevive aún en cabeza de la lista mundial, aunque el jueves se someterá a otra dura prueba.

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