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ANÁLISIS

La crisis en el deporte de elite aragonés

Los clubes de la comunidad sufren las consecuencias de la crisis económica. Muchos patrocinios se han retirado o reducido drásticamente, minando el potencial de las plantillas.

Real Zaragoza y SD Huesca saludan a sus aficiones en el derbi que tuvo lugar en La Romareda en diciembre.
La crisis en el deporte de elite aragonés
JUAN CARLOS ARCOS

El fantasma de la crisis financiera planetaria no se cierne en exclusiva sobre grandes competiciones como la Fórmula 1 o el Moto GP. El descalabro económico también es perceptible a nivel doméstico. Las instituciones deportivas aragonesas han sufrido en los últimos meses los devastadores efectos de este tsunami. Muchas de las empresas que apuntalaban los respectivos presupuestos se han retirado o han retrocedido en sus aportaciones. Un hecho que ha obligado a reducir los medios.

Ni siquiera el fútbol de máximo nivel ha esquivado este bofetón. El Real Zaragoza y el Huesca lo pueden atestiguar. A nadie extraña ya ver inmaculada la camiseta del conjunto de La Romareda. Un hecho excepcional que no sucedía desde que el club decidió 'manchar' su uniforme el 10 de septiembre de 1982, cuando Pikolín contribuyó con 20 millones de pesetas. Las tres últimas campañas Telefónica y Expo Zaragoza se convirtieron en los patrocinadores principales. Pese a que nunca se ofrecieron datos oficiales, se estima que contribuían con unos dos millones de euros por ejercicio. Un acuerdo privilegiado (Telefónica únicamente esponsorizaba a Real Madrid, Barcelona y Real Zaragoza en el fútbol) que expiró en junio de 2008. La búsqueda de un reemplazante ha sido infructuosa. Las elevadas pretensiones de la entidad han colaborado a situar este blanco nuclear en las camisetas.

El Huesca también padece el azote de la crisis. Hasta la pasada temporada la constructora Forcusa moraba en su indumentaria y era un importante sostén. El derrumbe del sector inmobiliario ha aniquilado esta productiva entente. Hace dos meses, el club firmó un acuerdo con Cajalón que le reportará 150.000 euros. Unas simples gotas en el océano de sus 4,6 millones de presupuesto.

El CAI Zaragoza está viviendo un año "duro". El ascenso a la ACB lleva adherido una serie de pagos que rozan los 5 millones (canon por la plaza, fondo de garantía...) y el aumento de las fichas de la plantilla. La CAI ha correspondido acometiendo un esfuerzo superior. Han renovado su compromiso el 'pool' Electrolux, Tecniconta y Compac. Empresas como Endesa o el Grupo Inmobiliario Cinco Villas han abandonado.

El Peñas estuvo a punto de asfixiarse. La CAI le retiró el patrocinio en junio. Pese a la tranquilidad inicial de la directiva oscense, en el último momento tuvo que aparecer el Ayuntamiento de la localidad para adelantar el dinero de la inscripción y hacer así viable su continuidad en la LEB Plata. Recientemente, la constructora Lobe se ha sumado al proyecto y su contribución servirá para salvar el año. En junio habrá que negociar su continuidad.

El baloncesto femenino, con el Mann Filter, también ha transitado por aguas turbulentas. Tras sellar la permanencia en División de Honor, Mann Filter anunció que daba un paso atrás y dejaba de ser el primer patrocinador. La continuidad en la elite peligraba. La salida del presidente Luis Estiragués y la llegada de Fernando Fabra (personalmente relacionado con la empresa de accesorios automovilísticos), devolvió el 'status quo' anterior.

El CAI Balonmano Aragón goza de una envidiable estabilidad, que se refleja en su admirable trayectoria en la Liga Asobal y en la competición europea. Le basta con un presupuesto que no alcanza los tres millones. La CAI, por quinto año consecutivo, la DGA y un coglomerado de aportadores menores, como las constructoras Ideconsa, Castillo Balduz, Norconsa o Aryco, posibilitan esta aventura.

Más sombrío es el paisaje en el Club Balonmano Huesca. Forcusa, al igual que en el fútbol, ha quitado su red protectora y el club se ha resentido. Oberagón, otra constructora, ha salido al auxilio pero el nivel competitivo de la plantilla ha menguado y ahora atraviesa por apuros para atrapar la permanencia en la División de Honor B.

El voleibol se cimenta en presupuestos modestos, comparados con otras modalidades, una peculiaridad que ha amortiguado el golpe. Así, el EuroCAI Teruel es segundo en la Superliga y avanza en la Copa Challenge con unos 500.000 euros, procedentes de la CAI, la DGA y un conglomerado de empresas turolenses que se han subido a este tren. El MultiCaja Fábregas se conforma con 360.000 euros y ello repercute en su novena posición de una Liga de doce escuadras. La novedad es que en la presente campaña la entidad financiera ha pasado de segundo a primer espónsor, proceso inverso que ha protagonizado el Grupo Fábregas.

Finalmente, el fútbol sala. El descenso del Sala 10 provocó el adiós de DKV, un sólido socio durante 4 años. Anteriormente, a mediados del pasado ejercicio, marcharon un grupo de empresas, entre las que se hallaban Grandes Vinos y Viñedos, Grupo Artal, Logisma o Prenavisa. Pese a militar en la División de Plata, la DGA le concede una subvención de 231.500 euros.

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