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SD HUESCA

La armada invencible

El Huesca se ha rebelado en este inicio de temporada contra los prejuicios y la inexperiencia en la categoría. Tras cinco jornadas, sigue imbatido y con las expectativas intactas.

Nadie tumba al Huesca. Le llueven bofetadas, pero permanece con el rostro intacto. Invulnerable ante las acometidas fallidas de Castellón, Nástic de Tarragona, Eibar, Tenerife y Elche. Los cinco partidos del arranque de temporada se han saldado sin derrotas (una victoria y cuatro empates) y con el equipo anclado en la zona destacada de la clasificación. Un logro difícilmente imaginable cuando el curso se disponía a rodar y que subraya la notable labor de Antonio Calderón desde la sala de máquinas.

El Huesca comparte méritos sobre imbatibilidad con Castellón, Hércules, Real Sociedad y Rayo Vallecano. Hasta el momento, son los únicos invencibles de Segunda División.

El valor del Huesca lo engorda la circunstancia de haber visitado a más rivales que los que ha recibido. Ni siquiera un adversario potente como el Tenerife supo vulnerar en su estadio el blindaje oscense. Tampoco los desiguales arbitrajes sufridos han aplacado al Huesca.

La principal lectura que ofrecen los números del Huesca es su natural adaptación a la categoría. No ha sufrido el impuesto de ninguna aduana y se ha comportado como un procaz novato, rebelándose contra su inexperiencia en el fútbol profesional y los prejuicios sobre una compleja aclimatación. Todo ello eran temores o complejos, ahora pulverizados. Al Huesca apenas le ha costado ponerse a competir porque Antonio Calderón ha sabido respetar el perfil de equipo que condujo al Huesca a Segunda.

Ha mantenido un bloque sólidamente estructurado, rocoso y difícil de plegar por atrás. Las mismas virtudes que cimentó Villanova y amplió Onésimo. Pero el Huesca actual, el invicto, presenta un vuelo más ligero por arriba. Ha influido la llegada de Rubén Castro, pero también el imparable crecimiento de Roberto García. El madrileño ha prolongado en la nueva categoría el instinto depredador que sembró de goles la Segunda B durante la temporada pasada. También la progresión de Sastre ha alimentado el mayor caudal ofensivo (ocho goles a favor en cinco partidos).

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