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Deportes

CICLISMO

Kirchen ganó a la espera de Orio

El luxemburgués del High Road logró su segunda victoria por delante de su compañero Possoni. Astana volvió a dejar dormida la carrera con un control exhaustivo durante los 168 kilómetros.

La transición en una carrera ciclista de seis días suele ser cuestión de horas, las que van desde el final de una etapa hasta el inicio de otra. La Vuelta al País Vasco lleva tres jornadas en las que la prueba levita bajo el dominio del equipo Astana. En Vitoria se cumplía la tradición y el pelotón se la jugaba en una llegada atípica, con un nuevo triunfo del luxemburgués Km Kirchen, el vencedor en Erandio. Kirchen ganó porque alguien tenía que hacerlo. Lo hizo por delante de su compañero de equipo, Morris Possoni, superviviente junto a Amets Txurruka y Matthew Lloyd de la escapada que mandó durante muchos kilómetros, desde el inicio en Viana. David Herrero volvía a meterse en la llegada. Su momento de forma no admite dudas.

Los guiones que está teniendo la Vuelta al País Vasco resultan muy lineales. Tocata y fuga de un grupo de ciclistas, no muy amplio, y un final incierto, tanto de planificación como de resultados es lo que estamos teniendo. El líder, Alberto Contador, corre como los grandes: arrollando cuando ataca y apabullando si es su equipo el que tiene que trabajar. Tampoco eso es nuevo en esta carrera, ni en otras muchas. Normalmente, salvo mentes privilegiadas, eruditas o constantes, la historia, la de la humanidad, los pueblos y la deportiva es un libro al que se le suelen dar patadas, o bien se interpreta como interesa.

En la Vuelta al País Vasco, Vitoria ha tenido ganadores clásicos, el italiano Stefano Zanini es uno de ellos, y la carrera ha soportado dominios llamativos. Los nombres de Kas, con Sean Kelly; Clas, con Tony Rominger y la Once, con Jalabert, Zulle y Cuesta avalan de forma mayoritaria esa teoría. Contador está corriendo con inteligencia, atacando cuando ha podido hacerlo y amparado por un bloque que tiene similitudes con el Discovery Channel.

José Luis Rubiera y Benjamín Nova, los dos asturianos del equipo, son unos tragamillas consumados. Ellos organizan la etapa. Calculan los kilómetros, el tiempo que llevan los fugados, donde hay que aflojar el ritmo, donde conviene comenzar a tirar. Es lo que llevan haciendo desde que trabajan para Lance Armstrong. Nada nuevo, todo visto y conocido.Un repecho de respeto

Dicho todo esto hay que pensar en lo que queda. El pasado ya no cuenta. Y lo que queda es lo más selectivo de la Vuelta. En los 162 kilómetros que nos llevarán desde Vitoria hasta Orio hay cuatro puertos puntuables. Los 14 kilómetros finales son un infiero.

El puerto de Aia es un mal menor. Tendrán que pasar el repecho de Txanka. Son sólo 700 metros, con un desnivel del 27%. Lo único que les quedará por delante es la meta después de una rocambolesca bajada. Hasta que llega ese instante, unos segundos que todos esperamos que resulten mágicos, la Vuelta al País Vasco tuvo de nuevo como protagonista a Kim Kirchen.

Este luxemburgués, 30 años, está salvando a los restos del equipo T-Mobile, el High Road. En Luxemburgo se dice que 'eres más duro que un kirchen', y la verdad es que dureza si que está demostrando Kim, al que le pusieron ese nombre como homenaje al entonces líder del Tour de Francia, nació en julio de 1978, el danés Kim Andersen, que está en la carrera como director del equipo CSC.

Que acabase corriendo en bicicleta era cuestión de tiempo. En su familia era una tradición. Su tío abuelo, Jean Kirchen, finalizó quinto en los Tours de 1948 y de 1950. Su padre Erny estuvo muy cerca de ganar el título olímpico en 1972, en Munich. Luego fue gregario del belga Herman van Springel. Astana le hizo el trabajo, era lo que les correspondía, mientras que el resto de formaciones y corredores se dejaba llevar, meciéndose bajo vaivenes azules.

Estuvo muy cerca de llegar lo que quedaba de la escapada, Possoni, Lloyd y Amets Txurruka, pero no llego, o casi, puesto que a Possoni le superaron en la misma línea de llegada. Cuando en la primera hora de carrera se cubren 43,7 kilómetros sobran las explicaciones. Intentar atacar de la forma en que Astana conduce el grupo es una ilusión, pero también un imposible. No hay forma de romper la maraña que tejen.

En Astana hay órdenes de ir prepararse a tope allí donde les han invitado a correr. No van a perdonar nada. Su Tour de Francia de 2008 hace días que ha comenzado. La diferencia es que lo harán en varias etapas y el final de la primera parte está en Orio. Junto a Possoni, Lloyd y Txurruka compartieron fuga Darío Cataldo y Tom Stubbe.

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