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IV MARATÓN DE ZARAGOZA

Kilómetros de viento

Más de 1.200 atletas participaron en la cita aragonesa. Los etíopes Mesfine Melse, en categoría masculina, y Halima Hassen, en féminas, resultaron los vencedores de una carrera marcada por el fuerte viento.

Mesfine Melse cruzó la meta en primera posición.
Kilómetros de viento
TONI GALÁN/A PHOTO AGENCY

9.00 de la mañana. Esa era la hora que más de 1.200 personas llevaban semanas, alguno incluso un año, esperando. Era justo el momento en el que arrancaba el IV Maratón Internacional de Zaragoza-Gran Premio Ibercaja y lo hizo siguiendo la tónica de las ediciones anteriores. Un pistoletazo dio paso a 42 kilómetros de lucha, esfuerzo y superación. Un disparo efectuado en un Paseo de la Independencia trasformado en toda una alfombra otoñal, escoltada por cientos de espectadores. Concretamente, 1.223 personas recorrieron los principales puntos de la ciudad: calle Alfonso, plaza del Pilar, avenida de Ranillas, Parque del Agua y la mayoría de los barrios de Zaragoza. Un trazado marcado por muchas subidas y varios puentes, que supusieron un esfuerzo extra para las piernas de los participantes. Puntos que estuvieron arropados, en todo momento, por voluntarios al servicio de los atletas.

Un año más, la cita albergó dos carreras distintas dentro de una misma prueba. Por un lado, los etíopes y el español Marc Roig, que intentaban luchar por cruzar la meta en primer lugar. Por otro, el resto de corredores de a pie que únicamente con terminar la prueba ya habrían colmado todas sus expectativas. Precisamente, eso es lo que sucedió.

El cierzo: determinante

La carrera se inició con una temperatura ideal. Apenas hacía viento y, pese a ser una hora temprana, tampoco hacía demasiado frío. Sin embargo, con el transcurso de la misma comenzó a hacer acto de presencia el cierzo tan característico de Zaragoza y la temperatura se apreciaba inferior. Un factor que, tal y como manifestaron los participantes, "hizo la prueba mucho más dura llegando a ser casi imposible avanzar en puntos como la ribera del Ebro". Hay que tener en cuenta que los participantes en este tipo de pruebas son personas muy ligeras, por lo que el hecho de lidiar con el fuerte viento -en muchos casos, de cara- hizo que les costase más tiempo completar el recorrido.

Hasta los etíopes, que nos tienen acostumbrados a cerrar marcas de 2 horas 15 minutos, no consiguieron bajar de las 2h 20'. Esa fue la marca que registró el primero en cruzar la meta: Mesfine Melse, que llegó prácticamente descompuesto. Nada más traspasarla y casi sin aliento llegó a balbucear que "ha sido un maratón marcado por un ritmo muy fuerte desde el inicio. Lamentablemente, el viento me ha retrasado casi cinco minutos". Tras el etíope llegaron sus compatriotas Girmay Ayane y Ashebar Girma.

La nota positiva de la jornada estuvo protagonizada por dos atletas aragoneses: José Antonio Casajús y Chicho De la Fuente, sexto y séptimo respectivamente. Ambos se convirtieron en los primeros españoles en terminar el recorrido. A su llegada coincidieron en que sigue "siendo imposible competir con los africanos pero estamos muy contentos". Pese a que los pronósticos vaticinaban que Marc Roig sería el primer español en completar la carrera, el catalán no llegó a terminarla. El atleta reconoció que "casi a mitad me he dado cuenta de que iba por debajo del tiempo que me había planteado. Esto, sumado al fuerte viento, ha hecho que en el kilómetro 23 no pudiese mantener el ritmo y haya tenido que abandonar". Donde no hubo sorpresas fue en la categoría femenina. Como estaba previsto, la etíope Halima Hassen se coronó campeona en Zaragoza. Alrededor de 22 minutos después llegó Susana Segovia y en tercera posición terminó Yolanda González, tras tres horas, veinte minutos.

Junto con el IV Maratón, tuvo lugar otra carrera más popular. Ésta consistía sólo en 5 km y estaba dedicada, más bien, a corredores aficionados, incluso a familias completas. La olímpica maratoniana María José Pueyo y Miguel Allueva fueron los ganadores.

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