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SD HUESCA

Jonan García, en el primer día de clase

El jugador bilbaíno llegó con un discurso modesto pero ambicioso; reitera su agradecimiento al Huesca por la ocasión que le brinda. Se declara centrocampista, aunque de corte ofensivo, y afirma que todavía le queda mucho por demostrar en el fútbol

Jonan García estrecha la mano del presidente Borraz
Jonan García, en el primer día de clase
RAFAEL GOBANTES

Con el pelo rapado, signo que a veces viene asociado a un cambio importante en la vida, apareció Jonan García por la sala de prensa de la Sociedad Deportiva Huesca. Futbolista de pocas palabras, fibroso y menudo, descubrimiento de Valverde en el Athletic y con el discurso bien aprendido (lleva muchas presentaciones en pocos años), Jonan no disimuló en ningún momento que la llamada del conjunto oscense ha resultado providencial para él, que corría el riesgo de enterrarse para el fútbol de elite si continuaba en el destierro isleño del Ibiza. Es el primer refuerzo azulgrana en el mercado de invierno y tal vez el único.

"Empiezo una etapa bastante ilusionante porque es un equipo de Segunda División que está haciendo las cosas muy bien. Para mí era muy importante volver a la elite del fútbol, por eso me siento contento y agradecido al Huesca por el interés que ha mostrado". Manual de cortesía para empezar a hablar, tras la bienvenida de Armando Borraz, en el tono siempre campechano que gasta el presidente.

Jonan llegó a Huesca de madrugada después de una odisea de viaje con ferry de Ibiza a Valencia. Pocas horas de sueño, reconocimiento médico, aparición ante los medios y primer entrenamiento con los compañeros. El bilbaíno es consciente del nuevo contexto en el que su vida deportiva se sume desde ahora. "El Huesca ha hecho una primera vuelta muy buena. Esperemos que la segunda sea igual y conseguir cuanto antes el objetivo". Para qué más rodeos.

Hechuras de pivote

En sus primeras evoluciones, el jugador parece un pivote de mucha clase que no regala la pelota y juega con bastante criterio. Al Huesca se le ha traído porque a ese perfil añade llegada y algún gol. "Me desenvuelvo mejor en el medio campo, en la posición que sea, donde haga falta, pero ofensivo mejor".

Tiene experiencia en la categoría tras su paso por el Castellón y el Ciudad de Murcia antes de jugar un año en el Aris de Salónica y otro en el Ibiza. "En Segunda se decide todo en el último mes de competición y para eso he venido, para aportar también mi experiencia de dos años en esta división". Voz firme, declaración de aspiraciones, pero siempre cuidando la modestia.

Huesca le pilla muy de nuevas en cuanto a la gente que hay en el equipo, pero no en lo que hace referencia a la filosofía del proyecto. "Conocía de vista a Sorribas y poco más. Lo que sí me han comentado es que la ciudad está muy volcada, que la gente llena el campo y eso el futbolista lo agradece".

Desde la primera toma de contacto, el mensaje que lanza el mediapunta vasco es ambicioso. "Hay 24 jugadores en la plantilla y cualquiera puede jugar, pero está claro que he venido a poner las cosas difíciles; siempre es bueno que haya competencia en el vestuario". Y por si acaso añade: "No creo que me cueste mucho adaptarme porque suelo hacerlo rápido, pero eso el tiempo lo dirá. Me amoldo a casi todo".

El viaje tan duro y la falta de ritmo de competición se notaron en su primera sesión, pero Jonan no quiere quedarse atrás. "Físicamente estoy bien porque he estado entrenando, aunque no haya jugado asiduamente por circunstancias varias".

El jugador forjado en la prolífica cantera de Lezama no es precisamente muy extenso en sus valoraciones y menos todavía para definirse a sí mismo. "Técnicamente voy bien y lo demás ya se irá viendo", señala. "Lo que quiero es acoplarme rápido a un vestuario que me han dicho que es muy bueno".

Un año de contrato

Jonan llega al Huesca para lo que resta de temporada. Hasta ahora ha sido un trasero de mal asiento, por lo que no renuncia a encontrar de una vez la estabilidad en el fútbol, dado que su calidad está fuera de toda duda: "Me fui pronto de Bilbao y he estado en bastantes equipos, lo cual tiene sus cosas buenas y sus cosas negativas. Pienso que más buenas que negativas porque se coge experiencia".

La más exótica la vivió en un españolizado Aris de Salónica. "En Grecia estuve bien, es un país diferente y en general mi estancia resultó positiva". Más amargura hay cuando recuerda cómo le afectó el cambio de entrenador en el Athletic, con la sucesión de su mecenas, Ernesto Valverde. "Llegó José Luis Mendilíbar, que me dijo que no contaba conmigo, por eso decidí marcharme a Castellón, donde me dieron la oportunidad de jugar".

Casualidades del calendario, el Castellón es precisamente el rival del sábado. "Estuve un año allí, conozco bien el club y están casi todos los jugadores que había en mi época", comenta el recién llegado.

Su deseo sería entrar ya en la convocatoria. La baja por haber cumplido el primer ciclo de tarjetas amarillas de Julián Vara le puede favorecer, pero todo depende de la valoración del cuerpo técnico sobre su estado de forma y, lo que también es importante, la consideración que hagan Calderón y sus ayudantes sobre los efectos en la dinámica de grupo cuando un jugador acaba de llegar.

"Todo el mundo quiere ir convocado y yo no soy menos en ese sentido", señala Jonan, que en cierta forma encuentra un renacer con la ocasión que le brinda el Huesca tras unos años de mucho trajín e idas y venidas para un chico joven. "Con 26 años estoy a tiempo de todo todavía, me queda bastante fútbol aún, pero eso se verá con el tiempo". De momento, deberá convencer a Calderón de que puede desempeñar un rol importante.

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