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AJEDREZ

Jaque mate

Los jugadores ocupan su asiento frente al tablero. El rostro serio delata concentración. Sobre la mesa, la hilera de peones escoltada por alfiles, caballos y torres aguarda el comienzo de la partida. A salvo quedan el rey y la reina. Primer movimiento. El silencio inunda la sala. Sólo se interrumpe por el mecánico sonido de los relojes pulsados por los maestros del ajedrez al concluir cada jugada. Tercer movimiento. Todo transcurre con la lógica de las matemáticas. Los diminutos corceles se abren paso entre las filas enemigas. Octavo movimiento. La serenidad no desaparece de ninguno de los participantes pese a ver algunas de sus figuras comprometidas. Undécimo movimiento. Vladislav Tkachiev se desploma sobre la mesa presa de un profundo sueño motivado por el exceso de alcohol en la sangre. Jaque mate.

Ocurrió en la India, durante el Torneo Internacional de Kolkata. El jugador franco-ruso, número 58 del ranking mundial, acudió ebrio a la competición. Necesitó de ayuda para acomodarse en la silla en una posición decorosa. Pese a los ímprobos intentos de sus compañeros por mantenerle en estado de vigilia mediante pequeños empujones, sus párpados cedieron al mundo onírico. Incapaz de despertarse, perdió la partida por no completar la undécima jugada en el tiempo reglamentario. Su contrincante, el indio Praveen Kumar, consiguió uno de los triunfos más rápidos e insólitos de su carrera.

"Lo que ha pasado es muy desagradable", afirmó uno de los organizadores, Soumen Majumder, al 'Indian Express'. Los responsables del torneo no dan crédito a lo ocurrido. "Algunos jugadores le ofrecieron agua, pero Mr. Tkachiev se despertaba durante unos segundos, bebía y volvía a dormirse", añadió. Sin embargo, la benevolencia de los jueces de tan noble deporte evitó la descalificación del jugador, quien podrá seguir en competición.

Este moscovita de 35 años residente en Cannes no es ningún desconocido para los aficionados al ajedrez como demuestra su título de campeón de Europa en 2007.

En el imaginario colectivo el ajedrecista aparece como una persona seria, de extrema inteligencia, sensata, lúcida, algo aburrida, y sobre todo, responsable. Son aspectos que encajan con un deporte basado en la estrategia y la necesaria pericia para superar al rival. Vladislav Tkachiev y su borrachera han roto todos los tópicos.

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