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Deportes

REAL ZARAGOZA

Horas extras

Manolo Villanova trabajó ayer durante cuatro horas con la plantilla en una dura y densa doble sesión de entrenamientos, circunstancia sin precedentes en lo que va de temporada.

Manolo Villanova sabe que no tiene tiempo que perder en los dos meses decisivos del año que le han tocado en suerte dirigir. Y ya ha advertido a la plantilla que, de aquí al 18 de mayo, el ritmo de trabajo va a ser mucho más intenso del que han llevado a cabo desde agosto hasta la semana pasada. Ayer, el técnico aragonés invirtió dos horas y media por la mañana y hora y media por la tarde en adiestrar a sus hombres. En total, fueron cuatro horas de denso trabajo las que dedicaron los futbolistas del Real Zaragoza en la doble sesión dirigida por Villanova y Roberto Cabellud como apertura de su semana laboral.

Las dos horas y media de la fase matinal (desde las 10.30 hasta las 13.00) ya eran en sí mismas un récord absoluto en esta temporada. Nadie, ni Víctor, ni Garitano, ni Irureta, programó nunca un entrenamiento tan largo. Pero es que, además, ayer era un día con doble cita en la Ciudad Deportiva, por lo que a esa longitud de ensayo aún había que añadirle los 90 minutos de esfuerzo y desarrollo táctico que Villanova guardaba para después de comer. La sensación final de todos los jugadores fue la de haber recibido una auténtica paliza, acostumbrados como estaban durante 7 largos meses a pasar los días con esfuerzos mucho más livianos.

Villanova, que cuenta con el beneplácito del plantel, considera que del atolladero en el que anda metido el equipo solo se puede salir a base de trabajo, de muchísimo trabajo. Y, además, el apoyo del público y la consideración positiva de todo el entorno del equipo solo puede ganarse emitiendo gestos que generen una ponderación afectiva por quienes observan desde fuera lo que los profesionales hacen por evitar el descenso.

Villanova no inventa nada. Simplemente aplica el sentido común, los viejos métodos que, en este ámbito, no han pasado de moda jamás. Los abonados, la afición en general, nunca concibieron las fiestas a discreción, las largas vacaciones navideñas, la ausencia de concentraciones específicas cuando las cosas no marchaban bien y se apreciaban notables carencias de todo tipo en el equipo.

En las próximas semanas, los profesionales del Real Zaragoza van a tener que esforzarse por asumir su rol de supervivientes en la Liga y Villanova ha venido para ayudarles a hacerlo. Todo pasará por trabajar a tope durante cada jornada, asumiendo los nuevos conceptos que propone el veterano preparador y mostrando a los seguidores del equipo unas ganas -que se les presuponen- para eludir la mayor catástrofe de la historia del club, que sigue amenazante pegada a los talones.

Villanova insistió ayer en su ideal táctico, reforzando de paso el fondo físico de su gente. Ese 4-1-4-1 requiere listeza, rapidez en la sincronización de todas las acciones defensivas; también despliegue vertiginoso en los medios cuando se roba la pelota en ataque; asimismo, se pide inteligencia en las coberturas de las bandas cuando los laterales suben. Todo se ensayó ayer tras 20 minutos de doctrina oral en el arranque del día. Es cuestión de repetir y repetir, de mecanizar la filosofía del técnico. Por horas, ya se ve, no va a quedar.

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