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CAI ZARAGOZA

Hettsheimeir, a la enfermería

El brasileño, que sufrió un pinchazo lumbar durante el entrenamiento de ayer, ha sustituido en la lista de lesionados a Pablo Aguilar, cuya baja ya mermó el juego interior del CAI Zaragoza contra el Unicaja de Málaga.

En un equipo como el CAI Zaragoza, condenado a luchar por la permanencia en la ACB, la baja de casi cualquier jugador es decisiva. Y más cuando se trata de hombres habituales en el quinteto titular de José Luis Abós, de algunos de esos escasos efectivos que aumentan la 'talla' del equipo, tanto en centímetros de altura como de baloncesto. Rafa Hettsheimeir, uno de los jugadores más importantes del equipo, sintió un pinchazo lumbar al inicio de la sesión de ayer y tuvo que retirarse. Hoy, el pívot brasileño se tomará un obligado descanso y su evolución condicionará su presencia en el choque del sábado (19.00, en el Príncipe Felipe) frente al Gran Canaria 2014.

La segunda grieta en la pintura del CAI Zaragoza, después de que Aguilar ya se perdiera el partido de Málaga debido a un esguince en el tobillo. La buena noticia es que ayer el granadino volvió a entrenarse con el resto de sus compañeros, aunque su puesto en la enfermería no haya tardado en encontrar un sustituto de altura.

Contra el Unicaja, el equipo sufrió con la ausencia de Aguilar, una fisura en su sistema que Abós intentó soldar con DP y Barlow, quienes no consiguieron frenar el juego interior del equipo malagueño. Ahora, la posible baja de Hettsheimeir dejaría buena parte del peso del juego interior del CAI sobre los hombros de Adam Chubb, un jugador que no está ofreciendo el rendimiento esperado. Además, a la baja del brasileño hay que sumar las de Cabezas y Quinteros, que ayer -unida a las de Cabezas y Quinteros, que ayer tampoco se ejercitó por un derrame en su rodilla derecha.

«Siempre es duro ver un partido de tu equipo y saber que no puedes hacer nada para ayudar. En el banquillo se sufre más que dentro del campo, donde siempre intentas hacer algo, aunque al final las cosas puedan salir bien o mal», asegura Aguilar, que ayer comenzó ayer a entrenarse con el resto de la plantilla y, salvo problemas de última hora, reaparecerá el próximo sábado.

«Me siento bastante mejor y ya estoy empezando a entrenar con el equipo. Espero llegar al partido contra el Gran Canaria en el mejor estado posible para, dependiendo cómo esté mi tobillo, poder jugar los máximos minutos», reconoce Aguilar, quien espera olvidar cuanto antes la derrota de Málaga, un partido para el que no consiguió recuperarse a tiempo. «El día de antes intenté tirar a canasta y trotar, pero me dolía bastante. Cuando no estás al cien por cien, lo mejor es descansar para estar al máximo en el siguiente encuentro. Si hubiese jugado, ahora estaría peor y tampoco habría podido ayudar a mis compañeros como me gusta hacerlo», se sincera Aguilar.

Y la lesión, ese esguince de tobillo que se hizo tras pisar a un compañero en un entrenamiento, llegó en el momento más inoportuno, justo cuando el granadino se había reencontrado con su baloncesto y estaba mostrando su mejor cara con la elástica caísta. «Ha sucedido en el peor momento, porque estaba jugando bien, me encontraba cómodo en la pista y sabía lo que tenía que hacer en cada momento», explica Aguilar.

Algo parecido le ha ocurrido a su compañero Hettsheimeir, quien en Málaga cuajó una gran actuación, en la que superó su particular duelo interior con Joel Freeland y aportó 16 puntos y 11 rebotes a las estadísticas del CAI Zaragoza, un equipo que en los próximos días sabrá si necesita otra capa de esmalte para maquillar esta nueva grieta en la pintura.

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