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WATERPOLO

Helios asciende al Olimpo

El conjunto zaragozano vuelve, 20 años después, a la máxima categoría nacional.

"Somos azules, somos Helios", camiseta especial del ascenso
Helios asciende al Olimpo
M.F.

"Ha sido un sueño largamente perseguido, acariciado ¡y, al final, cumplido!", exclamaba, emocionado, Antonio Serrano, presidente del Centro Natación Helios. Sí, por fin, Helios se instala en el Olimpo del waterpolo nacional. Veinte años después de la última comparecencia en la máxima categoría. Y lo hizo ayer a lo grande, ante su público que abarrotó la piscina que lleva el nombre del mítico Manuel Molinero, inspirador del equipo que ascendió a División de Honor hace casi 40 años. La memoria conserva el ruido ensordecedor, la locura, la pasión y los gritos; las bocinas, el silbato repetido del árbitro... Ayer se repitieron esos momentos mágicos. Han cambiado los rostros, pero el espíritu se mantiene. Los tiempos en que Helios era y, ahora, es el mejor.

A ritmo de jota o del clásico "We are the champions". Sí, Helios cumplió su promesa y ya está en la elite tras derrotar con contundencia al Ondarreta Alcorcón (15-8). Después de dos intentos fallidos cumplió el tópico, y a la tercera no se escaparon los tres puntos necesarios para consumar una temporada impecable en Primera División, con el título de la categoría y la vuelta al grupo de los grandes. Como antaño, en un ambiente espeso y salado, como el aire de la piscina climatizada, se cumplieron con todos los rituales. Aunque el momento más extraordinario llegó con los jugadores en el agua. Silencio en la piscina: "Triqui triqui trin / triqui triqui trin / ya parió la justa / triqui triqui trin/ triqui triqui trin/ los de Helios asustan / triqui triqui trin / triqui triqui trin / ya volvió a parir / triqui triqui trin/ triqui triqui trin / ¡ya estamos aquí!".

'La Justa', himno original de Joaquín Ferrer y José Emilio Súarez, resonó con fuerza en la pileta zaragozana. Dos enérgicos palmetazos en el agua avisaban a un rival, el Alcorcón, que llegaba necesitado pues un triunfo le aseguraba la permanencia. "Madre mía cómo está esto", comentaba un espectador. Sí. Trajes de gala para una cita histórica. "De toda la vida ha habido afición por el waterpolo, y este club se merece volver a ocupar un sitio en el Olimpo de este deporte. Es un disfrute para todos los socios", comentaba Mario Aguilera, 62 años unido a los colores azul y blanco.

Los madrileños no lo ponían fácil. Y Helios acusaba los nervios. El técnico, Miguel Gil, intentaba calmar el ímpetu acariciando una medalla de su padre, José Luis, ganada en un Campeonato de España de waterpolo en 1954. Un amuleto especial, para una ocasión especial. Primer parcial: 3-3. Inquietante empate. "Esto lo resolvemos enseguida", afirmaba un optimista Enrique Mongrell. Sus dos chicos -Fernando y Jorge- lidiaban en el agua. El orgulloso padre retrataba tan histórico momento. Cerca, la familia Marqués disfrutaba de una tarde única: su pupilo, Santi, viviría su segundo ascenso a División de Honor (antes con El Olivar).

La grada presionaba. "Triqui triqui trin / los de Helios asustan". Y el Alcorcón se hundió. 9-5 al descanso y éxtasis en la piscina. El calor aumentaba. La gente hacía la ola. "Esto tiene mucho mérito. En la época de Molinero se hicieron fichajes de categoría, pero esto es un ascenso con gente de la casa, criada desde abajo… Es muy emocionante", comentaba Luis Rasal, socio de honor del club, una leyenda del CN Helios, que no se perdió la cita. En el palco, junto al guardián de la historia heliófila, representantes de otros clubes polideportivos de la ciudad, instituciones y la Territorial.

El éxito no ha sido fruto de la casualidad. El actual proyecto lleva diez años en marcha con la llegada de Miguel Gil. El entrenador se propuso revitalizar el waterpolo de Helios que, por aquel entonces deambulaba en Fases Preliminares de la Tercera División. Poco a poco se fue consolidando la empresa, basada fundamentalmente en el trabajo con la cantera, y, tras seis temporadas en la división de plata, ha llegado su culminación. "Esto es increíble. Rescatamos emociones de mucha gente que teníamos en el olvido, imágenes que volvemos a recordar. Todavía no podemos hacernos a la idea, pero hay una realidad: somos el mejor equipo de la categoría, somos de División de Honor", respondía el preparador zaragozano, sin poder evitar que las lágrimas recorrieran su rostro. Abrazado a su compañero de banquillo, David Fernández; a su hermano, Paco Gil; al delegado, Armando Ordovás. Cuatro 'supervivientes' del último ascenso hace 20 años.

Los goles iban cayendo, y la fiesta se calentaba en la grada. "Helios, Helios, Helios". Los últimos 60 segundos solo se escuchaba una música: el aplauso acompasado de los 500 espectadores a un equipo que celebró, como manda la tradición, la victoria: todos al agua. Y volvió a tronar 'La Justa'. Sí, los de Helios ya están aquí, en el Olimpo nacional.

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