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GERHARD POSCHNER

"Hay que modificar la estructura del club"

Aislado por el resto de cargos ejecutivos de la entidad y en una delicada situación profesional, Poschner, con germánico pragmatismo, ofrece su lectura de la realidad del club y de sus planes de futuro.

Poschner abandona la sala de prensa de la Ciudad Deportiva.
"Hay que modificar la estructura del club"
E. CASAS

¿Existe alguna opción de continuar? ¿O lo más probable es su salida del Real Zaragoza?

No tengo ninguna intención de marcharme. Tengo muchas ganas de seguir. La decisión de que deba irme o no depende de otras personas, no de mí.

Entonces, su única salida es el despido del club, voluntariamente no se va...

No. No veo ningún motivo.

¿Ni siquiera el mal ambiente que hay dentro del club?

Es normal que algo cambie si hay mal ambiente. Si debo irme porque es bueno para el Real Zaragoza, bien. Lo acepto. Si hay mal ambiente es porque hay unos motivos. Si el resultado final de todo esto acaba siendo bueno para el Real Zaragoza, yo lo aceptaré.

Esta caótica temporada se agota. ¿Urgen los cambios o habrá un periodo de reuniones y reflexión?

Ya ha habido mucho tiempo para analizar y reflexionar sobre todo lo que hemos vivido esta temporada. Cada uno de los responsables debemos haber llegado a una conclusión. Al final, el Real Zaragoza debe seguir y mejorar. Las personas que actúan pueden ser mejores o peores. Pero se le da mucha importancia a las personas y nos olvidamos de lo realmente importante: el club. El Real Zaragoza es lo importante y no las personas. Yo no soy una persona importante, yo tengo un cargo importante. Como persona, no. Hago mi trabajo buscando lo mejor para el Zaragoza. Entiendo que cada uno intente hacer lo mismo.

Dentro del organigrama del club, del que usted es el número dos, ¿en qué escalafones deben focalizarse los cambios?

Primer punto: debemos olvidarnos de las personas. Hay que hablar de cargos. Desde mi punto de vista, hay que modificar la estructura del club. Esa es mi opinión. Hay que definir mejor y más claramente las obligaciones, las responsabilidades y el trabajo de cada cargo dentro del club. Así, si las cosas van o no bien, hay unos responsables. Ahora mismo, echo un poco menos de una estructura más clara y definida. Por ahí debería empezarse.

¿Eso implica la desaparición de determinados cargos o personas, la simplificación o la llegada de gente nueva?

No quiero decir menos personas sino definir mejor los cargos y las responsabilidades de cada uno. Si se tienen muchos cocineros, la comida, normalmente, sale mal. Debe haber un cocinero jefe y luego su gente. No hablo como director general, sino como una persona que lleva 23 años en el fútbol profesional. Es así en los clubes que he conocido en los que funcionan bien las cosas.

¿Si esto no se produjera y pasan las semanas?

Querrá decir que alguien tiene una idea mejor, supuestamente. Y se hará así. Lo que yo piense no importa. Yo solo soy una parte, un cargo importante, del Real Zaragoza. Pero hay muchas partes importantes. Es un conjunto. Debemos olvidarnos de las personas y fijarnos más en la entidad.

Gay, el entrenador, entiende también que deben variarse muchas cosas. Pero, ¿cree que hay gente en el club interesada en que todo continúe igual?

(Largo silencio) Hablaré en general. Lo que piense cada una de las cincuenta mil personas importantes que hay dentro del club, al final, no es relevante. El club debe desarrollar una filosofía y una identidad propias. Y cada uno debe adaptarse a eso. Sea quien sea: el presidente, el director general o el utillero. Unos están 20 años, otros dos, pero en ese periodo trabajan para el Real Zaragoza. Y mientras este club no desarrolle y defina su propia identidad no cambiará nada. Siempre estaremos personificando en cargos o personas.

¿Cuál es la predisposición de Agapito con sus sugerencias?

Él es quien debe tomar las decisiones en este aspecto y preparar un campo para dejar trabajar, sea a quien sea. Y así, al final, echar cuentas y decir: tú has trabajado bien, tú mal, tú bien, tú mal, tú te quedas y tú te vas.

¿Ha hablado de su estrategia con él? ¿Conoce los planes de su director general?

Claro que los sabe. Seguro.

¿Y qué opina?

Tomará una decisión adecuada, la mejor para el Real Zaragoza. Ojalá resuelva los problemas. Lo repito: las personas no interesan. No es importante que yo me vaya o no, solo cuenta el Real Zaragoza y que funcione cada vez mejor.

Hay mucho por planificar. No hay entrenador asegurado. ¿Cuándo se van a tomar las decisiones?

Sinceramente, no lo sé. Creo que vamos muy justos de tiempo. Una de las cosas que me hubiera gustado cambiar es no dejar las cosas para el último momento. Trabajar con antelación, estar preparado ante cualquier situación deportiva o económica? Este año las circunstancias han sido difíciles. Mucha gente estaba segura de que nos íbamos a Segunda. Eso no se ha producido, gracias a Dios. Pero en este tiempo todo ha estado muy paralizado porque todo el mundo estaba con el miedo en el cuerpo. Me critico a mí mismo y a los otros (al resto de ejecutivos): estar preocupado no justifica que no planifiquemos.

¿Puede haber un cambio accionarial?

Es un asunto de Agapito. Personalmente, no me ha llegado nada.

¿Puede acogerse el Real Zaragoza a la ley concursal en las próximas semanas?

No. Lo dudo mucho. Puedo decir lo que yo sé. Y yo no he escuchado nada de esto dentro del club.

La plantilla está rodeada de indefinición. ¿Cuándo se actuará sobre ella?

Las casas no se empiezan por el tejado. Lo primero es el fundamento, la estructura del club. Una vez decidido eso, llega el siguiente paso: ¿quién me llevará la obra? El cuerpo técnico, el entrenador. Y, después, tras conversaciones conjuntas con el entrenador, llega el momento de decidir sobre la plantilla. Ese es el camino normal.

En este sentido, el club está colapsado. ¿Cómo será la estructura? ¿Quién llevará la obra?

Es difícil, de momento. Mi opinión personal es que la obra la lleve Aurelio Gay. Lo tengo claro. Se lo ha ganado con un buen trabajo. Ha demostrado que, pese a las muchas dificultades, sabía llevar la situación. Su trabajo ha sido excelente. A mucha gente no le ha gustado porque hemos jugado defensivos, pero era lo que había, necesario para salir de esa situación. Se ha ganado la oportunidad de empezar y ser parte de un proyecto nuevo.

El acierto en los fichajes invernales ha sido también vital...

Sin duda, cada uno de los siete, ha aportado mucho. Pero nadie habla del resto de la plantilla, de los futbolistas que ya estaban antes y que se han comido muchos marrones. Hay futbolistas, como Gabi o Ponzio, por ejemplo, que han mejorado mucho su rendimiento. Y luego hay quienes no han jugado y no han levantado la voz. El vestuario es ahora ejemplar, muy positivo. Da igual si uno va convocado, juega o no, todos los días trabaja.

¿Es un momento decisivo para el Real Zaragoza?

Creo que sí. Es el momento de actuar. Sí o sí. Hay que dejar preparado un terreno plano para trabajar. Es un momento decisivo. Nadie quiere volver a vivir lo de este año. Cada uno debemos reflexionar sobre lo que ha hecho bien y mal. En gran parte de la temporada, nos hemos equivocado.

¿Hay muchos vicios en el club?

Creo que cada uno de nosotros (en el club) debemos saber que los intereses personales no importan. Lo único que importa es el interés general del Zaragoza.

¿Le ha sorprendido cómo funciona el Real Zaragoza por dentro?

En estos diez meses, he hecho un máster. Es la primera vez que tengo un cargo así en un club y, todos los días, he aprendido cosas. No te puedes esperar nada. Te lo imaginas, simplemente. Y luego descubres que la realidad no es cómo te gustaría. Te sorprendes. Pero es la vida. Cuando se acepta un cargo así, se hace al cien por cien, no solo para ir al palco y llevarte los aplausos cuando se juega bien. No. Si todo va mal, hay que estar ahí y aceptar las críticas. Pensar sobre ellas, decidir si son justas o no, pero escuchándolas. Para eso te pagan. Yo jamás me quejaré de que mi trabajo es duro e injusto. Para nada. Yo soy un afortunado.

¿Puede entender los modos de actuar de este club: adjudicarse lo bueno, rechazar lo malo??

No quiero entrar en eso. Si sirve al Real Zaragoza y es bueno, muy bien. Que sea así. Luego, lo que yo piense en mi casa?

¿Piensa que aún puede modificar esos vicios?

Hasta que nadie me indique lo contrario, sí.

¿Peleará por su idea?

Me lo debo a mí, sobre todo a mí. Y ahora me pongo yo por delante porque soy ser humano. Y se lo debo también al Real Zaragoza y a mi familia. Ahora, cuando las cosas se ponen feas y duras, no puedo irme a mi casa. Mientras esté aquí lo intentaré de la mejor manera.

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