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MOTOCICLISMO

Hay Mundial

Lorenzo dejó su casco de homenaje a los astronautas para subir al podio, donde celebró su triunfo.
Hay Mundial
REUTERS

Exhibición de Jorge Lorenzo en el Gran Premio de Portugal. Consecuencia: hay Mundial. No sólo por eso, sino porque al triunfo del mallorquín hay que sumarle el impensable cuarto puesto de Rossi. El italiano quedó fuera del podio, algo que no ha ocurrido en todas la pruebas que ha disputado el de Tavullia en este trazado. La segunda plaza fue para un recuperado Stoner y la tercera para Pedrosa. Ambos demostraron que no están dispuestos a ceder un ápice a pesar de que sus opciones por el título hace bastante tiempo que quedaron atrás.

 

El balear se sitúa a 18 puntos de su vecino de 'box'. Ayer les tocó celebrar a los del otro lado, que lo echaban en falta. Y lo hicieron prácticamente durante todo el tiempo que duró la carrera. Porque desde la primera vuelta Lorenzo salió a morir. No tenía nada que perder y sus escasas opciones pasaban por cruzar el primero la bandera a cuadros.

 

Nada más apagarse el semáforo en rojo fue Pedrosa el más rápido en partir. Una vez más. Pero en esta ocasión Lorenzo estuvo muy atento y se colocó segundo, con Rossi a su estela y Stoner en cuarta plaza. Bastaron unas pocas curvas para que comenzaran las hostilidades y el mallorquín tomara la cabeza y tirase como un condenado. Por detrás, el australiano remontó hasta la segunda posición. Pero en cabeza se seguía sin noticias del líder del Mundial. Y no las hubo.

 

La carrera fue cuestión de tres vueltas, las que necesitó el balear para abrir un hueco lo suficientemente amplio como para que nadie pudiera inquietarle. Los hizo tras marcar dos récords de pista consecutivos. Stoner y Pedrosa se dieron cuenta que no podían con el ritmo del español de Yamaha. Lo intentaron, pero tuvieron que rendirse a la evidencia. El que tampoco pudo fue el italiano.

 

Los problemas de reglajes de su máquina provocaron que tuviera algunos inconvenientes de estabilidad en las frenadas, por lo que por primera vez esta temporada 'Il dottore' tuvo que hacer más caso a su cabeza que a su corazón. Un cuarto puesto no estaba tan mal si no hay más que sacar a la máquina.

 

Así, para el décimo giro todo se estabilizó. Lorenzo mantuvo un ritmo en el que se encontraba cómodo. Stoner se aprovechó de un susto de Pedrosa para abrir un pequeño hueco que también le permitió tener una carrera medianamente plácida. No tuvo que exprimirse al máximo y tampoco tuvo duelos cuerpo a cuerpo, por lo que enseguida se disiparon las dudas sobre si llegaría o no entero al final de la prueba. En Ducati volvieron a sonreír.

Ante la falta de emoción en las cuatro primeras plazas, hubo que buscarla en la lucha por la sexta posición. En ella se enfrascaron Toni Elías, tras una gran remontada, y Andrea Dovizioso. Mal compañero de viaje para el piloto oficial de Honda. Al catalán se le da bien el trazado y sigue sin moto para el año que viene, dos hándicaps que a la postre fueron suficientes como para que una moto satélite se impusiera a una de fábrica.

 

Luego llegaron las celebraciones tan típicas de Lorenzo. En esta ocasión eligió el 40 aniversario de la llegada del hombre a la luna para disfrutar con los suyos de un triunfo que aviva la lucha por el título a falta de tres pruebas. Necesita otras tres iguales si quiere ser el primer español en lograr el título Mundial en la categoría reina.

Pero todavía queda mucho para saber el desenlace. De momento, ayer hizo lo que tenía que hacer. Por eso, hay Mundial.

Simón deberá esperar

Álvaro Bautista se cayó debido al gripaje del motor de su Aprilia en en los 250 cc y perdió buena parte de sus opciones de ganar el título mundial, en una carrera en la que se impuso el italiano Marco Simoncelli, que recupera las opciones perdidas en el anterior gran premio, el de San Marino. En el octavo de litro se impuso Pol Espargaró, en una carrera en la que Julián Simón dejó pasar su primera oportunidad de ganar el título de campeón del mundo al caerse cuando lideraba la carrera en solitario.

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