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REAL ZARAGOZA

El zaragocismo golea a Agapito

La afición de La Romareda reprobó al presidente del Real Zaragoza, Agapito Iglesias, con una rotunda pitada efectuada en el minuto 32.

Real Zaragoza - Getafe_4
PEDRO ETURA / A PHOTO AGENCYA

El partido ante el Getafe era un choque de dos dimensiones. Sobre el césped, los jugadores del Real Zaragoza trataban de ganar su primer partido tras una lamentable racha de diez fechas consecutivas sin lograr los tres puntos. Alrededor de ellos, un graderío casi lleno esperaba el momento de expresar su profundo malestar sobre la pobre situación institucional y deportiva por la que pasa el club de sus amores. Todo el zaragocismo estaba convocado a un particular partido, de un minuto de duración, en el que lo menos importante era lo que pasase en el verde.

El equipo de trabajo encabezado por Salvador Arenere solo estuvo diez días en el cargo y, obviamente, no le dio tiempo a hacer todo aquello que tenían previsto. Sin embargo, a pesar de su repentina marcha, los exconsejeros sí que pudieron llevar a cabo una de las medidas que presentaron aquel 30 de diciembre en el que el máximo accionista del conjunto aragonés les prometió “plenos poderes”. Entradas baratas para los abonados con la primigenia intención de aunar fuerzas en pro del equipo. Esta iniciativa sirvió para aumentar la presencia de público en las gradas, sí, aunque no para animar únicamente.

Debido a la concentración programada para el inicio del encuentro, el acceso del público al interior del estadio fue progresivo y tardío. Así, al pitido inicial, realizado un minuto más tarde de las 18.00, hora a la que se desconvocaba la primera protesta, solo asistió algo menos de media entrada. Ambiente frío con tímidos pitos en las presentaciones y una clara y rotunda ovación a Obradovic. Poco a poco, el respetable fue entrando en calor al paso del tiempo. Espoleados por el equipo, que transmitía la imagen de querer ganar, los seguidores blanquillos no pudieron reprimir los primeros aplausos a cada buena acción de los suyos. Un pase, un contraataque, un corte defensivo... Futbolistas y grada eran uno en un magnifico ambiente.

Pitada masiva

Sin embargo, la cita estaba clara y nadie quiso faltar a ella. Conforme se acercó el minuto 32, señalado por la Plataforma 'Salvemos el Real Zaragoza' como el idóneo para realizar la protesta debido a su coincidencia con el año de fundación del club, el ambiente se tornó tenso y se comenzaron a escuchar los primeros silbidos de los más impacientes. Una escala progresiva que mutó en estruendo a la hora marcada.

Por un momento, el ruido logró coparlo todo. Los cimientos del vetusto estadio municipal, que tanta gloria ha tenido el orgullo de albergar, retumbaron en una pitada histórica con la que el zaragocismo expresaba a su presidente, ausente en el palco, que no es bienvenido. De pie y girado hacia la zona noble, el público agitó pañuelos, almohadillas, bufandas y pancartas para pedir la inmediata salida del señalado como responsable de una hecatombe que pone en peligro la existencia de una institución que este año cumplirá 80 años de vida. La afición había logrado golear en su particular duelo.

Espontáneamente, el acto se trató de repetir en la segunda mitad. Sin embargo, la casualidad quiso que el Getafe lograse marcar cuando los silbidos se habían dominantes en el audio de La Romareda. Lógicamente, el hecho cortó la segunda 'agapitada' de la tarde y centro a los aficionados en dar aliento a los suyos, por entonces visiblemente exhaustos por el esfuerzo realizado. Y es que, a pesar del empate, no hubo silbidos ni reprimendas a los jugadores. En la tarde del sábado todos los pitos estaban reservados a Agapito Iglesias.

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