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REAL ZARAGOZA

Gay, peor que Marcelino

El Zaragoza lleva hoy 5 puntos menos que el año pasado en la misma jornada y está ubicado seis puestos más abajo en la tabla. Hace doce meses, el equipo era 14º y tenía 5 puntos de distancia con el descenso.

Parece lo mismo pero no lo es. La pesadilla que sufre el zaragocismo en este arranque de la Liga invita a pensar, inconscientemente, que se están repitiendo los malos pasos dados el año pasado por el equipo aragonés. Pero se trata de una falsa percepción. Los números de Marcelino García Toral a estas alturas de noviembre eran mejores que los de José Aurelio Gay. Hilando fino, incluso bastante mejores.

Consumidas las primeras once jornadas de Liga, nada tiene que ver la situación en la que se movía el Real Zaragoza hace doce meses bajo la batuta del técnico asturiano, relativamente cómoda en la clasificación, con la que ahoga actualmente al equipo que dirige Aurelio Gay, colista y con síntomas de agonía. El estado de decaimiento moral que afecta a todo el zaragocismo desde hace largo tiempo, con síntomas que a los más sensibles les parecen crónicos, provoca un efecto distorsionador en la memoria. Una refracción de la imagen que se aclara con un simple repaso al archivo de textos y al album fotográfico del curso anterior.

Los números, indiscutibles y clarificadores inventos de la humanidad, ponen las cosas en su sitio en un santiamén. Con Marcelino, el año pasado, el Real Zaragoza llevaba a estas alturas cinco puntos más y era 14º en la clasificación. Puesto en pasiva, el equipo de Gay suma ahora mismo cinco puntos menos que la pasada campaña en la 11ª jornada y es 20º y último, siete casillas más abajo de donde se ubicaba el 17 de noviembre de 2009.

El limitado y desequilibrado plantel con el que comenzó el curso pasado Marcelino había ganado 3 partidos (Tenerife,

Getafe y Almería había caído en La Romareda). Con los empates firmados frente a Sporting, Racing y Málaga, el Zaragoza sumaba 12 puntos y vivía con calma a 5 de distancia de la zona de descenso, igualado con el 11º, en el paquete de equipos que flotaba en la zona media de la clasificación.

Cierto es que dolía en el alma la media docena de goles encajados en el Camp Nou ante el Barça. Que hizo mucho daño que el Sevilla vapulease a los blanquillos por 4-1, lo mismo que ver como el Valencia amagaba otro atropello en Mestalla en una noche que se quedó, por fortuna, en un simple 3-1. También dejó una visible marca en la cara el tropezón en La Romareda ante el débil (y al final de año descendido) Valladolid. Pero, en definitiva, Marcelino esgrimía 12 puntos con un equipo de mínimos y la frontera del terror quedaba muy atrás.

Hoy en día, no existen asideros de ese tipo ni en los mejores sueños del más optimista. El grupo de Gay solo ha podido ganar uno de los once asaltos dirimidos, a la décima intentona, en un milagroso final de partido ante el Mallorca. Con cuatro empates como mejor botín del resto de batallas (ante Dépor, Hércules, Sporting y Valencia), la renta apenas alcanza los 7 puntos. La peor de la categoría.

Con una delantera muy primaria, una vez lesionado Uche; con Ewerthon sancionado primero, e ido después; con Arizmendi y Lafita improvisando labores de arietes; y con Songo'o sugerido por la dirección general, la dirección deportiva y la secretaría técnica como un delantero a utilizar por el técnico, aquel Zaragoza de Marcelino fue capaz, pese a tanta adversidad y carestía, anotar 15 goles en las primeras 11 jornadas.

Cuatro más que ahora. Los hom bres de Gay, con Sinama-Pongolle, Marco Pérez y Braulio como puntas de lanza del nuevo proyecto, solo suman 11 dianas en el mismo periodo temporal.

El único dato que se mejora -leve e insustalcialmente- en la comparativa con lo hecho una docena de meses atrás, es el de goles encajados. La defensa de Marcelino encajó 22 por 19 que ha absorbido la de Gay. Tanto monta, monta tanto, tratándose en ambos casos de un número elevado y preocupante de balazos recibidos en portería propia para un equipo que quiere seguir militando en Primera.

El K.O. copero, otro agravante

El año pasado, Marcelino quedó herido de muerte a mitad de noviembre cuando, en la primera eliminatoria, la dieciseisavos de final (jugada en fechas gemelas a las de esta temporada), el Málaga eliminó al Real Zaragoza. Agapito y sus ejecutivos querían llegar lejos en este torneo y se utilizó el K.O. ante los malagueños como argumento para desmoronar los valores como entrenador de Marcelino. Un dato arrojadizo contra el técnico fue remarcar la condición de colista, por aquel entonces, del cuadro andaluz. Ciertamente, el Málaga era el último clasificado de la Primera División, circunstancia pasajera que, semanas después, dejó de ser así (los costasoleños permanecieron en la categoría al término del torneo).

Este año, la Copa también se le ha atragantado al Zaragoza de Gay en la misma ronda y con efectos secundarios igual de indigestos para el entrenador. Los detalles de la eliminación dicen que ha sido, incluso, un poco más lacerante que la que se vivió en 2009. En principio, porque el Betis era un rival de Segunda División -el líder de la categoría, pero un Segunda en definitiva-. Y después, porque se había logrado ganar 0-1 en su campo en la ida y el partido decisivo se jugaba en casa.

Este ejercicio de 'flash back', esta cercana mirada atrás, ayuda a entender la gravedad de la situación actual, que supera con creces todo lo vivido.

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