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REAL ZARAGOZA

"Gay, Nayim y yo vamos a tener mucha confianza"

Riojano de Arnedo, lleva 19 años en el Real Zaragoza. Primero como jugador y luego en diferentes labores técnicas.

Chucho Solana, antes de conceder la entrevista a HERALDO en el día de ayer.
"Gay, Nayim y yo vamos a tener mucha confianza"
ESTHER CASAS

Seis años después de su última actividad como entrenador va a volver al césped ayudando a Gay y Nayim.

Así es. Aún falta por definir exactamente mi misión, pero Aurelio quiere que participe con él en los entrenamientos y que me incorpore al cuerpo técnico de lleno en el día a día.

Parece un esquema similar al de Guardiola en el Barça, donde le acompañan sus amigos y ex compañeros Tito Vilanova y Altimira.

Es a lo que se tiende en el fútbol moderno. El entrenador, cada vez más, tiene un papel de observador del equipo durante la semana y deja el grueso del trabajo a los ayudantes. Cuando Gay cogió el equipo en diciembre a mitad de temporada, las cosas no estaban muy definidas y fue un proceso de urgencia máxima. Ahora, desde el inicio de temporada, él quiere tener una persona más de su confianza al lado, además de Nayim, Cabellud e Insausti.

¿Que significa para usted este paso al frente después de seis temporadas entre bambalinas como ojeador del club?

Es una ilusión muy grande. Cuando me lo propuso Aurelio, me gustó mucho la idea. Realmente, me apetece volver a estar en contacto directo con la plantilla y su día a día. Cuando llevas tanto tiempo como yo viendo al equipo desde fuera, desde la distancia de tantos viajes y sin pisar apenas los entrenamientos, acabas sintiéndote un poco lejos.

Nada más dejar el fútbol, estuvo cuatro temporadas en la caseta como segundo de Rojo y Costa y al frente del filial. Parecía que usted iba para entrenador. ¿Qué pasó para que haya estado seis años fuera de los vestuarios?

La verdad es que, durante este tiempo, he tenido varias ofertas para entrenar. Pero siempre ha habido alguna circunstancia que me ha hecho declinarlas. Al final, como la misión que tenía encomendada en el Real Zaragoza ha sido muy sugerente y me ha gustado mucho, he acabado acomodándome a esa tarea. Por ejemplo, estuve cerca de irme a entrenar a las categorías base del Real Madrid, pero Víctor Fernández me pidió que siguiera aquí en mi trabajo de ojeador y elaborando informes de rivales y futbolistas y decidí continuar. Son decisiones que tomas. No me arrepiento.

Es usted un comodón.

No se trata de ser comodón. Simplemente que, cuando hubo opciones de salir, no consideré que se daban las circunstancias idóneas. Unas veces por una causa, otras por otra.

Estuvo temporada y media en el filial en Segunda B.

Sí. Y la primera campaña fue magnífica. El equipo se metió en la fase de ascenso a Segunda A y solo la mala suerte de cruzarnos con un gran Castilla nos frustró un ascenso que estuvo cerca. Era el equipo de Longás, Lafita, Camacho, Miguel Martínez, Piti, Capi, Granero, Miguel García, Carlos Rubén, Sergio Castaño... El año siguiente, ese grupo se desmanteló y el siguiente proyecto salió mal y se descendió a Tercera. Yo lo dejé en diciembre. Era lógico.

Cuando ve que su amigo íntimo José Aurelio Gay ha llegado a ser entrenador del primer equipo del Real Zaragoza. ¿Qué siente?

Me alegro mucho por él. He seguido muy de cerca su trayectoria y ha demostrado en muchos sitios que es un buen entrenador, que sabe sacar un gran rendimiento a sus plantillas. En el Pontevedra ascendió a Segunda pero tuvo la mala suerte de que ese club no tenía recursos después para mantenerse. Ahora ha alcanzado la meta de entrenar en Primera y, hacerlo en el Real Zaragoza, yo sé que es la mayor ilusión de su vida.

¿Y no le incita a usted a pensar en la posibilidad de ver a Solana como primer entrenador en la elite, o ya es muy tarde?

No lo sé. Nunca me lo he planteado, ni siquiera cuando estuve de segundo con Chechu Rojo y con Luis Costa. Es verdad que, entonces, acababa de dejar el fútbol recientemente, la emoción del fútbol domingo a domingo todavía me corría por la sangre y lo vivía de otro modo. Conforme te vas alejando de eso, ves el fútbol más tranquilo, con menos pasión. Pero uno siempre va a estar en disposición de hacer cualquier cosa con un equipo en cualquier circunstancia. Soy un hombre de fútbol.

¿Piensa unir su futuro al de Gay o este paso es puntual?

En el Real Zaragoza me han dicho siempre que están muy contentos con mi labor de técnico ojeador. Yo siempre cuento con la confianza de poder seguir desarrollando esa tarea en un futuro. Sé que este episodio con Gay y Nayim va a salir bien. Pero, cuando acabe, cosa que espero suceda dentro de muchos años, no tendré ningún problema en seguir dentro del club. Así se lo he dicho a la Dirección Deportiva y la Secretaría Técnica.

Chechu Rojo y Luis Costa eran de generaciones muy alejadas de usted. Trabajar con Gay y Nayim, dos compañeros de fatigas desde muy jóvenes, va a ser otra dimensión bien diferente.

Es verdad. Pero con Chechu yo tenía una buenísima relación. Acababa de ser jugador suyo, él me ayudó muchísimo en el año de mi retirada. Trabajar con él de segundo fue muy agradable y aprendí una barbaridad. Luego, con Luis Costa, la relación fue entrañable. Luis ha sido, más que entrenador, un padre para muchos de nosotros. Es verdad que el respeto de la edad y la trayectoria me hacía verlos a los dos de diferente modo al que ahora puedo ver a Gay. Es normal.

Gay busca en Nayim y usted dos compadres, dos confidentes, dos sustentos emocionales en el día a día del equipo.

Está claro que los tres vamos a tener mucha confianza para decirnos las cosas y para plantear soluciones y alternativas cuando sea necesario. Somos tres personas que tenemos la cercanía de haber vivido el fútbol juntos como jugadores. Eso ayuda mucho. Tenemos puntos de vista muy parecidos en todo lo referente a la dinámica de un equipo.

Llega el tiempo de los entrenadores jóvenes en el fútbol español.

Creo que, afortunadamente, sí. Y eso se empieza a notar ya en el estilo de juego que practican muchos equipos. Cada vez se están incorporando más ex futbolistas jóvenes con un determinado perfil: Míchel, Guardiola, Jiménez, Quique Flores, Oltra, Emery, Garrido, Álvarez, ahora Gay... El Real Zaragoza ha apostado por este camino y creo que es un acierto. Es gente muy preparada, una generación muy próxima a los actuales futbolistas, que tiene una manera de vivir y entender el fútbol que puede generar una evolución muy positiva allí donde están.

¿Usted también cree, como Gay, que es posible volver a armar un equipo como el de la Recopa?

Igual que aquel, no. Con el mismo espíritu, sí. Podemos hacer un Zaragoza con hambre, con ganas. Con jugadores que vean aquí un escaparate para su futuro. Ojalá.

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