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REAL ZARAGOZA

Fútbol de una noche de verano

El Zaragoza mejoró su cara y se llevó el Trofeo Ciudad de Zaragoza en la tanda de penaltis. Márquez hizo el gol españolista mientras que Obradovic, con una magnífica jugada, puso las tablas (1-1).

Lafita, durante el encuentro
Fútbol de una noche de verano
J.M. MARCO

Fútbol de verano. De resultado intrascendente y atmósfera relajada. De altas temperaturas fuera del verde y menor intensidad sobre él. Con multitud de cambios que rompen el ritmo en la segunda parte y jugadores todavía por conocer. Sí. Pero fútbol al fin y al cabo.

El memorial Carlos Lapetra volvió a su fecha natural. En agosto, como presentación del nuevo equipo para los aficionados. Aunque no en su versión definitiva. Por ejemplo, la última incorporación blanquilla, el portugués Fernando Meira, lo presenció desde el palco. Un bolo estival que presenció la primera victoria del Real Zaragoza en pretemporada. En lo penaltis, eso sí, ya que al término del tiempo reglamentario el marcador señalaba empate a uno.

No hubo zaragocista que errara su pena. Lafita, Ponzio, Juárez y Obradovic, que marcaba por segunda vez en el encuentro, otorgaron el triunfo a los locales. Roberto, que paró la pena definitiva a Clerc, lo certificó.

Actitud positiva

Los blanquillos comenzaron con ganas. Especialmente por medio de Lafita, el más activo durante todo el choque. El canterano recogió el cariño de la grada, que le pidió repetidas veces que no se marchara, e hizo todo lo posible por agradar. Solo le faltó el gol, al estrellarse sucesivamente contra Cristián Álvarez y Kameni, los dos metas que Pochettino puso en liza. Imagen de su actuación fue una combinación realizada en el minuto 10 con Braulio, su mejor socio durante el choque. El ariete lanzó el contraataque por banda derecha y cedió para el zaragozano, que remató blando a las manos de Álvarez. Una ocasión que mereció el gol.

Pese a empezar el encuentro con su ya probado 5-3-2, el técnico mexicano mutó pronto su dibujo. Desempolvó el 4-1-4-1 que le otorgó la salvación y el equipo se hizo con las riendas del encuentro. Tenían el balón, aunque el Espanyol puso el ‘uy’ en la grada después de que Verdú hiciera sonar el larguero. También se estrelló contra la madera Braulio. En el minuto uno del segundo periodo, cuando tras jugada personal se quedó muy cerca de su segunda diana de pretemporada.

Tiempo de goles

Y como mandan los amistosos de verano, el partido murió en el carrusel de cambios. Paradójicamente, fue en esa interminable sucesión de substituciones cuando se vieron los goles.

Javi Márquez, en el 70, y por medio de un saque de una falta, colocó el 0-1. Su disparo, de gran potencia, sorprendió a Roberto, que pudo hacer algo más. Fue una acción puntual que desanimó al conjunto local. La misma historia mil veces repetida. En pleno bajón, Da Silva le otorgó el esférico a Albín, que cedió a Cristián Alfonso. El joven delantero mandó el esférico al poste.

Obradovic al rescate

Sin embargo, cuando todo parecía perdido, surgió el lateral serbio. Mil veces colocado en la rampa de salida, Obradovic se reivindicó con una magnífica jugada individual. El carrilero sorteó a todo aquel que osó salir a su paso y remató la faena con un potente disparo dirigido a la escuadra perica.

La acción animó a la parroquia aragonesa, aletargada tras el gol encajado. Fue el momento de los canteranos. De Kevin, Ortí y Joel, a los que Aguirre dejó el segundo tiempo para lucirse. Para mostrar detalles de su valía, como un regate del ecuatoriano realizado sobre una baldosa. Ímpetu y coraje que no rompió el empate.

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