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Ferreiro y Mikel Rico, de vuelta a El Alcoraz con otra camiseta

Los dos jugadores, históricos del Huesca, fueron homenajeados por la grada en el duelo con el Cartagena.

Ferreiro, con la camiseta del Cartagena, en su partido de vuelta a El Alcoraz.
Ferreiro, con la camiseta del Cartagena, en su partido de vuelta a El Alcoraz.
Verónica Lacasa

Llegaron pronto, cuando su recuerdo aún está muy vivo en la mente del aficionado azulgrana y no faltó la emoción. El estreno de la temporada en El Alcoraz trajo este domingo de vuelta a casa a dos emblemas de la SD Huesca, dos jugadores cuyas carreras están más que ligadas a la entidad, pero que tras el pasado curso hicieron las maletas en busca del nuevo horizonte que han encontrado en el Cartagena, David Ferreiro y Mikel Rico. Ambos se bajaron del autobús acompañados por otros dos ‘ex’ recientes, Datkovic y Musto, pero ni mucho menos el recibimiento fue el mismo; muestra clara del cariño que se les procesa al medio vasco y al extremo gallego, dos oscenses más que vivieron una experiencia que a buen seguro no olvidarán.

Los 6.128 espectadores que acudieron al estadio, cifra que dotó a las gradas de un saludable aspecto y que habla de las ganas que había de que volviese el fútbol a El Alcoraz tres meses después, les aplaudieron tanto durante la presentación de los equipos como cuando fueron sustituidos. Se llevaron el cariño del público y de sus antiguos compañeros, y lamentablemente también los tres puntos debido al 2-3 del marcador.

Ambos han entrado en el Cartagena con buen pie y acumulan dos titularidades en otras tantas jornadas. Ferreiro comenzó muy activo por su banda y fue capaz de llevar peligro en alguna contra mientras que Mikel Rico, que ya en la primera jornada había marcado en la derrota con la Ponferradina, también se aproximó a la meta de Andrés.

Rico hizo público que no seguiría en el Huesca de cara a la actual campaña a finales de marzo, aunque en las oficinas de El Alcoraz ya se conocía esta decisión desde antes. Hubo tiempo para organizarle una despedida y se le tributó homenaje en el último partido en casa del curso pasado, el de la victoria por 3-2 ante la Real B. Distinto había sido el caso de Ferreiro. Aquel día contra las promesas donostiarras no se sospechaba que fuese el último del ‘7’ ante su afición. La decisión se tomó después motivada por la necesidad de abrir espacio en el margen salarial y dentro de una serie de rescisiones en las que también se abrió la puerta a otros jugadores como Insua y Mosquera.

La afición, por tanto, aún no había podido agradecerle servicios prestados como su relevante papel en los dos ascensos a Primera o sus destacadas campañas en la élite. Firmado en 2015 desde el Lugo, su estancia en Huesca se prolongó durante seis ejercicios en los que jugó 217 partidos, la mayoría como titular, siendo una figura respetada en el vestuario y por la grada.

Lo mismo se puede decir de Rico, modelo para los jóvenes a sus 37 años y que como Ferreiro también ejercía de capitán en el Huesca. Con Sastre y Camacho es el único azulgrana que ha jugado en Segunda B, Segunda y Primera. Se estrenó en la 2007-08, volvió en la 2009-10 y su último regreso se produjo en la 2019-20. En total, 189 actuaciones. Se fueron, pero su corazón sigue aquí. 

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