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El objetivo en la SD Huesca, 18 puntos más

Mikel Rico asegura que el equipo se debe olvidar de lo que hagan sus rivales y centrarse en las doce jornadas que restan en pasar de entre 36 y 38 puntos para lograr la salvación.

Mikel Rico realiza un marcaje durante el partido del domingo ante el Celta.
Mikel Rico realiza un marcaje durante el partido del domingo ante el Celta.
Pablo Segura

La SD Huesca piensa en ella y en nada más que ella. Ni el entrenador ni los jugadores quieren oír hablar de asuntos como la distancia con la salvación o los resultados obtenidos por el resto de los equipos que se encuentran abajo. Se han fijado una meta y en ella se quieren centrar sin distracciones. "Tenemos que ganar nosotros y no mirar la tabla o lo que hacen los demás, sabemos que con veinte puntos no nos vamos a salvar y que con treinta tampoco, para tener opciones tienes que pasar de los 36 o 38 puntos, ese el objetivo", señaló este lunes una de las voces más autorizadas del vestuario, Mikel Rico.

A pesar de que, tras la derrota el domingo ante el Celta por 3-4 dentro de un fin de semana en la que la mayoría de sus rivales no fallaron, calificó el día de "duro", el que es uno de los capitanes de los oscenses quiso lanzar un mensaje de compromiso y lucha. "Quedan doce partidos y ya hemos visto que en dos o tres jornadas cambian las cosas muy rápido para bien o para mal, falta mucha Liga, está todo muy igualado, va a haber muchos enfrentamientos directos y estamos en la pelea", expuso.

Las cuentas que maneja el Huesca son realistas en cuanto a su punto final. Si se toman como referencia las últimas cinco campañas, en la 2015-16 el Rayo perdió la categoría con 38 puntos, en la 2016-17 el Sporting cayó a Segunda con 37, en la 2017-18 el Deportivo lo hizo con 29, en la 2018-19 al Girona no le bastó con 37, y en la más reciente el Leganés perdió su sitio en la élite con 36. Es decir, los 38 puntos aseguraron la permanencia en cuatro de esos ejercicios y en uno, en el más lejano en el tiempo, se hubiese tenido que recurrir a la diferencia de goles. Los 37 puntos hubiesen bastado tres veces, mientras que en otra ocasión la continuidad entre los mejores lo hubiese decidido el ‘golaverage’ y solo en una temporada hubiesen significado la expulsión del Edén. Por su parte, los 36 puntos habrían sido suficientes en la 2016-17 y en la 2017-18, y quizá hace un año.

Ahora bien, el camino para alcanzar cualquiera de esos guarismos cuando el curso toque a su fin exigiría mejorar claramente lo hecho hasta el momento. Tras 26 jornadas el Huesca es colista con veinte puntos, lo que implica que en sus doce compromisos siguientes se ha propuesto agregar a la cuenta un mínimo de entre 16 y 18 puntos más. Si hasta ahora ha promediado 0,7 por encuentro, ahora deberá conseguir entre 1,3 y 1,5.

A su favor juega un calendario con mayoría de cruces frente a equipos que en estos momentos se sitúan en la tabla por debajo de la décima plaza: Osasuna, Levante, Elche, Getafe, Alavés, Cádiz y Valencia, con el que se cerrará el campeonato en El Alcoraz, quizá para entonces ya con público. Aunque también hay que apuntar que quedan huesos duros de roer como el Barcelona, al que los azulgranas visitarán el próximo lunes a las 21.00, el Atlético de Madrid, la Real Sociedad y, en la antepenúltima y la penúltima jornadas, el Athletic y el Betis.

En referencia a ese tipo de oponentes, y más en concreto a los culés, Rico opinó que "se les puede meter mano, vamos con nuestras armas y, aunque ellos se están jugando el título, nosotros peleamos por seguir en la categoría". "Siempre se dice que esos partidos no son de nuestra liga, pero hay un equipo que también está ahora abajo y que contra ese tipo de conjuntos ha conseguido siete puntos", puso como ejemplo al Cádiz, que ha sido capaz de vencer al Real Madrid (0-1) y al Barcelona, al que se impuso en la ida por 2-1 y con el que empató posteriormente en el Camp Nou (1-1). "Es un encuentro más en el que se puede sumar", concluyó.

Para ello, habrá que subsanar algunos de los problemas vividos frente al Celta. "Fue un partido loco, de muchas ocasiones, de ida y vuelta, y sin control por parte de ninguno de los dos conjuntos", lo resumió. "Cometimos errores en aspectos que no estábamos fallando, dejamos correr a un equipo que se siente cómodo así y también nos hizo daño a balón parado", examinó. "No reblamos y lo demostramos cada día", arengó guerrero.

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