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Míchel Sánchez: "La temporada de la SD Huesca solo puede calificarse de espectacular"

Entre los nombres propios del ascenso y el título de liga de la SD Huesca destaca el de su técnico, cuya continuidad en Primera División ya ha sido confirmada.

Míchel Sánchez posa con la copa de campeón de liga de Segunda División.
Míchel Sánchez posa con la copa de campeón de liga de Segunda División.
Rafael Gobantes

Llegó para devolver a la SD Huesca a Primera División y lo ha conseguido con la guinda del título de liga. Aunque prefiera poner el foco en los jugadores, Míchel Sánchez ha sido uno de los protagonistas de la histórica temporada protagonizada por los azulgranas. De hecho, de cara a la próxima en la élite el club ya ha confirmado su continuidad.

El curso no se pudo cerrar de mejor forma el lunes pasado, alcanzando el título tras vencer al Sporting, ¿cómo lo valora?

El único calificativo que se puede emplear es el de espectacular. En el deporte se vive de los resultados y de los objetivos finales, pero yo me acuerdo mucho del camino que hemos recorrido y de todo lo que hemos vivido juntos los que conformamos el vestuario y el club. Creo que lo más importante es el compromiso, la actitud y la forma de vivir el fútbol que han tenido los jugadores. En el cuerpo técnico hemos disfrutado mucho el día a día y con este equipo ha sido un placer trabajar.

Tenían dos opciones para lograr el ascenso y lo consiguieron a la primera, en la victoria contra el Numancia de la penúltima jornada, ¿lo esperaban o fue una sorpresa?

Lo que sabíamos con certeza era que ganando ese partido y el último al Sporting subiríamos seguro sin tener que estar pendientes de lo que pasaba en otros campos. Por ello, salimos ya decididos a no fallar y lo cierto es que cuajamos una de nuestras mejores actuaciones de la temporada, que se vio reflejada tanto en el marcador, 3-0, como en la intensidad con la que se compitió. Luego la Ponferradina ganó su partido al Almería y el Albacete, al Real Zaragoza, que era justo lo que nos hacía falta.

El cambio para bien que dio el equipo en ese partido respecto a la derrota anterior frente al Racing fue muy llamativo.

Nos favoreció tener seis días de margen entre una jornada y otra para asimilar todo lo que estaba ocurriendo, para comprender que una derrota no podía poner en duda todas las cosas que estábamos haciendo bien. Fue un tiempo que dedicamos a reflexionar y a coger aire de tal modo que los jugadores se presentaron frente al Numancia muy concentrados y teniendo muy claro lo que nos estábamos jugando.

Debido al confinamiento y al parón que produjo en la liga, en 38 días tuvieron que disputar los últimos once partidos, ¿se hizo muy duro?

Jugar cada tres días ha tenido un componente físico muy importante, pero también ha sido una gran prueba en los planos emocional y mental. Hemos tenido altibajos sabiendo que prácticamente no se podía fallar, si perdías parecía que se acababa el mundo, mientras que las victorias te reafirmaban en tus ideas. Ha sido una montaña rusa de sensaciones que hemos sabido controlar bien en el vestuario.

En el momento en el que se detuvo la liga el Huesca marchaba cuarto a seis puntos del liderato. Después acabó adelantando a todos sus principales rivales, ¿qué parte de culpa ha tenido el trabajo hecho mientras no se pudo competir?

Durante ese tiempo en el que todos estuvimos en nuestras casas ayudó mucho la predisposición de los jugadores y su actitud profesional de cumplir con las indicaciones que el cuerpo técnico les daba sin tener que estar un entrenador encima de ellos. A la reanudación llegamos preparados e incluso en varios partidos del tramo final hemos corrido más que antes del confinamiento, lo que habla del nivel del estado de forma y también de la fortaleza psicológica, porque someterse a la exigencia de tantas jornadas seguidas no es fácil.

¿Qué sensaciones le ha dejado el denominado nuevo fútbol con reglas como la de los cinco cambios?

Un entrenador tiene que conocer las normas del juego y saber cómo sacar provecho de ellas. Desde que supimos que habría cinco cambios nos pusimos a estudiar sus implicaciones. En los últimos encuentros jugamos con el abanico de poder emplear 16 jugadores a lo largo de los noventa minutos y con las combinaciones que esto ofrecía; si era mejor contar con dos delanteros al principio o al final, si convenía utilizar de inicio a la gente rápida o más adelante, si podía ser beneficioso aprovechar en la alineación titular a los jugadores que aseguran la posesión para cansar antes al rival... Para ello está claro que ha ayudado el tener una plantilla amplia y de nivel.

¿Qué encuentros cree que han sido claves?

En 42 jornadas, hay 42 partidos clave. No destaco ninguno por encima de otro. La victoria sobre el Real Zaragoza en La Romareda con el gol de Galán en el minuto 95 puede verse como un punto de inflexión, pero también es verdad que en la jornada anterior el Cádiz nos había empatado justo al final. Lo que subrayo es que a la larga hemos sido muy regulares, nunca hemos perdido más de dos partidos seguidos.

Los futbolistas aseguran que el vestuario ha sido una familia

El ambiente de trabajo generado por parte de todos los que nos veíamos a diario en El Alcoraz y el Pirámide ha sido muy bueno y eso ha hecho que el jugador haya estado a gusto. Tuvimos que hacer 22 fichajes y todos han aportado desde el primer momento.

Usted siempre se ha mantenido firme en su idea de juego.

Nuestra intención era llevarla hasta el final, pero está claro que el equipo la ha hecho suya hasta ponerla en práctica porque cree en ella y no porque se lo imponga yo. Queríamos ser un conjunto protagonista que tuviese la iniciativa y eso hace que se tarde más en asimilar los patrones ya que entran más variables en juego. A ello se le une que casi todos éramos nuevos y por ello las uniones entre los jugadores para conocer el punto de remate de Okazaki, la capacidad de Mir de ir al espacio o cómo se mueven Cristo y Juan Carlos, por ejemplo, se han ido produciendo a lo largo de la temporada.

Con el Rayo ya logró el ascenso y el título de liga hace dos años, ¿ahora ha sido muy diferente?

Todas las temporadas son distintas. Soy de Vallecas y es cierto que con el Rayo había un componente sentimental muy fuerte, pero luego como entrenador el trabajo es el mismo, liderar un grupo. En ambos casos el resultado ha sido igual de feliz y con el mismo sufrimiento, porque conseguir este tipo de objetivos siempre es difícil.

¿En qué ha crecido como entrenador en su primera temporada en El Alcoraz?

He tenido menos altibajos en los momentos difíciles que otros años. He sabido vivir mucho mejor con la presión y he sido capaz de transmitir ideas de modo más dialogante. He mejorado en la capacidad de convencer al jugador.

¿Se está cumpliendo lo que esperaba cuando firmó con el Huesca en plena tormenta por la Operación Oikos?

Vine porque quería progresar como técnico y porque creía que el Huesca era un club al alza que estaba asentando las bases de un proyecto serio y bonito, y creo que no me he equivocado, los resultados saltan a la vista. Estoy muy contento, el Huesca y yo estamos en proceso de crecimiento y juntos nos está yendo bien. Ahora, el objetivo es ser los primeros que consiguen la permanencia en Primera División con el Huesca.

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