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Las peñas de la SD Huesca se mentalizan para no volver a El Alcoraz hasta 2021

Los aficionados confían en que el fútbol a puerta cerrada regrese entre junio y julio y en que los clubes den alguna contraprestación a los abonados.

El muy cuidado césped de El Alcoraz, la pasada semana.
El muy cuidado césped de El Alcoraz, en una imagen de hace unos días.
Jorge Larrosa/SD Huesca

Numerosas preguntas, sin respuesta por el momento, se arremolinan en las cabezas de los abonados y aficionados de la SD Huesca, que ocupan el vacío dejado por la cancelación de las competiciones con el seguimiento de las noticias, las tertulias que se pueden desarrollar en la medida de lo posible y la reflexión. ¿Volverá el fútbol en los próximos meses? ¿Cómo gestionarán los futbolistas y los clubes la puerta cerrada? ¿Habrá incentivos para los socios que pueden quedarse en casa hasta 2021? Las peñas aguardan expectantes, con la esperanza de una próxima vuelta de la competición y el convencimiento de que nada será como antes.

Para Sergio Martínez, de la Peña 15/06, resulta “difícil” una normalidad inmediata y se muestra “optimista” en sus cálculos: “Creo que la liga volverá en un mes y medio o dos meses, como pronto a mediados o finales de junio y durante el mes de julio”. David Mansilla, fundador de la Peña Fondo Laurentino, estima que tardará “15 días más en volverse a los entrenamientos” y que “como mucho en un mes” ya puede haber fechas precisas para que se juegue.

El presidente de los Fenómenos Oscenses, Fernando Lobera, estima que “la competición regresará y se terminarán los once partidos que quedan de Segunda División entre junio y julio y sin público”. En cuanto el Ministerio de Sanidad otorgue el permiso, los futbolistas deberán estar “15 ó 20 días de pretemporada”, y “jugar cada 72 horas. Hay muchos intereses económicos y es una industria tremenda”. Lobera antepone, eso sí, “que no haya riesgos de repunte”, y reivindica que “también pueden ir a trabajar los futbolistas como en otros sectores a partir de ciertas fechas con tests y medidas de seguridad. Está en juego la supervivencia de muchos clubes”.

La postura gubernamental de que las ligas profesionales se decidan sin la presencia de aficionados en las gradas encuentra un respaldo mayoritario. Martínez lo ve desde un doble prima: “Como aficionado lo que me interesa es ver a mi equipo y animar. Es parte de un negocio y y lo han dejado claro Liga y Federación; de suspenderse, habría pérdidas inasumibles y un elemento complejo de atajar. Reivindica “el fútbol modesto, de Segunda B para abajo puede suponer la desaparición del fútbol como lo conocemos. Se les limitan todo tipo de apoyos y es complejo de gestionar”.

Mansilla entiende esta posición “por el bien de todos” y Lobera asume que “las gradas llenas no las volveremos a ver hasta la primavera del año que viene, si todo va bien y no hay ningún rebrote. Se jugará a puerta cerrada y nosotros lo veremos por la televisión y en casa, porque los bares no se podrán utilizar ni juntarnos 20 ó 25 personas”.

Asimismo, la polémica por las pruebas médicas a futbolistas, técnicos y personal de los clubes encuentra cierta lógica para los peñistas consultados, que huyen de los lugares comunes en los que se ha instalado cierta parte de la crítica. “Tengo opiniones contradictorias”, manifiesta Lobera. “Si la Liga tiene tests y los sanitarios o las residencias no, son unos privilegiados. Pero la LFP es una empresa privada que ha gestionado sus propios recursos. Otras empresas se han preparado para que los trabajadores se sometan a las pruebas. Es un privilegio, pero al fin y al cabo es una empresa que quiere lo mejor para su personal”, razona.

Sergio Martínez quiere creer que “si a los futbolistas les hacen tests es porque los hay para los que desarrollan servicios esenciales y tienen asegurado ese suministro. A partir de ahí, no debemos olvidar que son empresas privadas que acuden al mercado. Hay una prioridad y lo lógico es que después se puedan hacer esas pruebas a los deportistas. Primero debe llegarse a un nivel suficiente de certezas para intentar frenar una segunda oleada del virus”. Mansilla no entiende “tanta polémica”, ya que a su juicio “la gente se cree que los da el Gobierno y los ha comprado la Liga”.

El hecho de jugar sin público en las gradas también puede condicionar la suerte del campeonato y modificar, para bien o para mal, el rendimiento de los equipos. “Hay estadios que ejercen mucha presión, como los de Cádiz y Zaragoza. El Alcoraz también, y hay equipos que tenían dinámicas malas o buenas con lesionados que estarán disponibles. Es una liga nueva e incierta, con temperaturas muy altas… Difícil saber a quiénes puede beneficiar o perjudicar”, señala Martínez, para el que puede introducirse un factor desestabilizador “si un futbolista de Segunda ha firmado con un Primera a partir del 30 de junio, a ver como mete la pierna… Es complicado”.

Para Lobera va a ser “totalmente diferente. Un escenario que dependerá de la preparación y de cómo hayan pasado el confinamiento los equipos. Serán once jornadas sin margen de error, con partidos cada 72 horas y calor. Pero no olvidemos que son profesionales. Los albañiles pasan mucho calor en la obra”. Mansilla zanja este punto con una doble vertiente: “Físicamente se va a notar bastante, pero el panorama no debería cambiar demasiado”.

En el debate acerca de cómo deberían compensar los clubes a los abonados si se juega a puerta cerrada lo que resta de curso y parte del que viene se lanzan diversas ideas. Martínez entiende que “el peso de las aportaciones es muy distinto en función de los clubes. Algunos devolverán la parte proporcional o rebajarán el precio del abono, pero sin saber si se va a ofertar. Se puede llegar a un término medio incluyendo en el paquete las plataformas televisivas, ya que nos vamos a quedar en casa”.

Mansilla es de una opinión similar y “en el próximo abono debería haber un descuento con la proporción de lo que se ha perdido. Es lo que hacen en la piscina municipal de Huesca y es de sentido común”. Lobera no entendería “que aficionados se diesen de baja por no asistir al estadio. No sé de qué manera se compensará, sería cuestión de estudiarse con tiempo. No tengo una solución. No entendería que se borrasen tres mil. Seguiremos siendo abonados de otra forma y con otras contraprestaciones”.

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