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Rafa Mir, el delantero que marca el futuro

El punta fichado en el mercado invernal ya ha anotado su primer gol con la SD Huesca y propiciado un cambio de esquema con dos puntas para tratar de elevar las prestaciones del equipo azulgrana.

Rafa Mir, en un lance del partido del pasado sábado ante el Lugo.
Rafa Mir, en un lance del partido del pasado sábado ante el Lugo.
Rafael Gobantes

Un gol marcado, otro anulado y una influencia decisiva en el juego de la SD Huesca. Con solo dos titularidades ya se atisba que el fichaje del delantero Rafa Mir trasciende la mera condición de figura llamada a mejorar las cifras anotadoras del conjunto azulgrana. El fichaje, perseguido por la dirección deportiva durante meses, conlleva un cambio en el perfil del equipo y una nueva vía en la que tienen cabida dos puntas. En la victoria ante el Lugo (2-1) se ensayó un esquema en el que el ariete murciano y Shinji Okazaki compartieron responsabilidad ofensiva y que ha de seguir puliéndose, como reconoció tras el choque el técnico Míchel Sánchez.

El espigado delantero de 1,91 metros ha invertido menos de dos horas, 119 minutos de juego, en marcar su primer tanto con la camiseta de la SD Huesca. Logró el tanto del empate ante los gallegos en el arranque de la segunda parte, pero ya en la primera y durante su estreno en el Carlos Tartiere del Real Oviedo (1-1) había mostrado su credenciales. En el estadio carbayón ejerció como principal referencia ofensiva hasta su relevo en el minuto 72 por Okazaki. Mostró velocidad, juego combinativo y remate en una diana invalidada por fuera de juego y con la que dejó un gran detalle técnico en su remate en el primer palo.

Durante la semana, Míchel trabajó un esquema con el centro del campo en rombo y los dos delanteros. Una idea, en parte, recuperada del tramo en que Okazaki y Cristo compartieron la dupla de ataque y que se empleó por última vez en la jornada 17, durante la visita de la Ponferradina a El Alcoraz (2-0). Sin embargo, los azulgranas no se encontraron cómodos en la primera parte ante un Lugo que supo sortear bien la presión y generar peligro por fuera. Las incursiones, sobre todo, de Miguelón por la derecha buscaron la estatura del delantero murciano y un dato global que ejemplifica su impacto en el juego aéreo y el recurso de llegar hasta la línea de fondo: 12 saques de esquina a favor por ninguno del Lugo.

El giro de guión tras el descanso retuvo a los mismos protagonistas, y eso que antes del receso ya saltaron a realizar ejercicios de calentamiento Juan Carlos y Ferreiro. Curiosamente, el primero no llegó a vestirse de corto y el segundo no saltó al césped hasta el minuto 84. Míchel regresó al dibujo más habitual, el 4-3-3, y desplazó a Rafa Mir a la izquierda, Sergio Gómez a la derecha y a Eugeni y Mikel Rico por dentro con Okazaki como ‘nueve’. Y funcionó. La sociedad que conformaron el murciano y el tarraconense se plasmó en los dos tantos que llegaron en siete minutos y en la corrección de los errores que habían lastrado antes a los azulgranas hacia la sexta victoria en los siete últimos compromisos en El Alcoraz.

Ahora, y con la perspectiva de dos desplazamientos consecutivos ante Ponferradina, el próximo sábado 1 de febrero a las 18.15 en El Toralín, y Girona el sábado 8 a las 16.00 en Montilivi, los de Míchel Sánchez aspiran a desarrollar y mejorar la idea del primer tiempo con el Lugo y asentar los conceptos que chirriaron durante 45 minutos, con dudas borradas durante los siete siguientes. De manera análoga y en el año del ascenso, Míchel modificó el dibujo del Rayo Vallecano para que cobrase una altura elevadísima el delantero Raúl de Tomás hasta alcanzar el ascenso directo a Primera. Un impacto cuyos ecos quieren alcanzar ahora a Rafa Mir.

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