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Íñigo López no inspiraba confianza ni a Petón ni a Rubi

Directivos y jugadores de la SD Huesca descartaron en sus testificaciones del pasado 29 de mayo los amaños de los partidos con Nástic y Lugo.

Íñigo López, a su salida de los juzgados de Huesca.
Íñigo López, a su salida de los juzgados de Huesca el pasado 31 de mayo.
Pablo Segura

Un día después de que se produjesen las detenciones con que la operación Oikos salió a la luz, directivos y futbolistas de la Sociedad Deportiva Huesca testificaron de manera voluntaria en la comisaría provincial de la capital oscense. Aquel 29 de mayo, con Agustín Lasaosa y Juan Carlos Galindo en los calabozos, Josete Ortas, José Antonio Martín, Petón, Camacho, Melero, Gallar y también Leo Franco respondieron a las preguntas de la Policía Judicial. El sumario, abierto y en poder de las partes desde el pasado viernes, detalla cuál fue el contenido de estas declaraciones.

Petón reunió la semana del Huesca-Nástic a toda la plantilla, ante las informaciones que estaban surgiendo sobre el posible amaño, y manifestó a los asistentes su esperanza en que “nadie hubiese intervenido”, pues “actuaría contra esa persona con todos los medios legales existentes”. Acto seguido se dirigió a la Dirección General de Ordenación del Juego a presentar una denuncia, habiendo llamado a Javier Tebas y a la presidenta de la Federación, Ana Muñoz, ya que “quería informarse previamente para denunciar ante los indicios claros de amaño”.

Rubi le pidió que hablara con los jugadores puesto que “no se fiaba por lo que se hablaba durante las celebraciones del ascenso”. Petón desconocía y no había estado presente en ninguna reunión entre directivos, tampoco en Madrid, y desconocía una presunta deuda de la SD Huesca o alguien del club con Bravo y Aranda “que le sorprendería”. Tampoco conocía a nadie en la directiva con los nombres de Jacobo, Rodrigo o Garay, que figuraban en un documento manuscrito hallado en el despacho de Lasaosa junto a otros y cantidades económicas de diversa envergadura.

Petón explicó que su relación con el presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, era “buena” pese a que le hubiese denegado recientemente un campo federativo; respecto a Íñigo López, aclaró que “no es amigo de futbolistas” y que “no es un individuo que le inspire confianza. Además, López se le “insinuó” para ocupar un cargo directivo, a lo que Petón se negó “rotundamente”. Esa falta de confianza también llevó a Rubi, precisó Petón, a prescindir del futbolista y “no estaba deportivamente para seguir jugando”, con su salida decidida desde el mes de diciembre anterior.

El director general, Josete Ortas, conocía “un poco más” a López “porque subía a las oficinas del club” pero la relación era nula tras la marcha del defensa. A preguntas de la Policía Judicial, respondió que el vínculo entre Lasaosa y López era “muy cercano” y “de amistad”. Lasaosa manifestó en alguna ocasión “la posibilidad de que pudiera ocupar un cargo directivo o laboral”.

Josete no sabe “nada” de amaños ni de apuestas deportivas y que se mostró una imagen de “total neutralidad” a raíz del Huesca-Nástic con varias acciones como ofrecer primas a los jugadores, o pegadas de carteles a favor del juego limpio. Participó en la charla de Petón y varios jugadores, como Moi Gómez, Cucho o el propio Íñigo López, llamaron al entonces director deportivo, Emilio Vega, para quejarse de que se dudase de su profesionalidad. En su opinión, la relación entre Rubi y López no era buena.

También declaró Josete que no había asistido a ninguna reunión ni sabía de encuentros de directivos en la que se tratara la presunta deuda de 100.000 euros, y que tampoco había hablado con Lasaosa nunca acerca de Aranda y Bravo. Su relación con el expresidente era “buena” y este, como apoderado del club, tenía la capacidad de realizar retiradas de dinero en efectivo, “si bien para otros pagos ha de fiscalizarse por el director financiero”.

Los futbolistas y Leo Franco, en la misma línea

Gonzalo Melero negó conocer tanto a Raúl Bravo como a Carlos Aranda, y afirmó que había sido compañero de vestuario de Íñigo López durante dos temporadas y que “como uno más quedaban a tomar algo como el resto de componentes del equipo”. El rol del defensa era, según señaló Melero, el de “veterano del equipo”, y que como “ya no jugaba mucho por su estado físico, ejercía el rol de tercer capitán”.

El madrileño sostuvo que no tenía conocimiento de cualquier vínculo entre López y Samu Saiz más allá del fútbol y que no escuchó “nada raro” en torno al Lugo-Huesca que también se cita en el sumario. Respecto al Huesca-Nástic, “supone” que se habló en la prensa acerca de un posible amaño “porque ellos perdieron y no se jugaban nada y ya habían ascendido”. Rechazó haber participado en algún amaño y que se lo hubiesen propuesto, y sí ha apostado y que había abierto en Twitter una cuenta de ‘tipster’ (pronosticador) y “hace mucho tiempo de eso”.

Contó además que Agustín Lasaosa bajaba al vestuario después de los partidos siempre y, en alguna ocasión, antes y que Petón estuvo en una reunión, no sabía si antes o después del Huesca-Nástic, “en el que manifestó que tomaría medidas si alguien estaba implicado en el amaño del que ya se hablaba, incluso antes del encuentro”.

Álex Gallar, por su parte, desarrolló que el papel de Íñigo López era el de “tener peso en el equipo pero no futbolístico, y que en una ocasión le preguntó por la compra de un vehículo. No conoce ni a Aranda ni a Bravo ni a Samu Saiz y que el de Lugo fue “su mejor día” y solo se habló de “encuentros deportivos determinantes para el ascenso”. Dejó de apostar tres años atrás y solo lo hacía a la NBA, y rechazó cualquier vinculación con amaños además de añadir que no creía que hubiese corporativismo en este deporte. Calificó a Lasaosa de “cercano”.

Por último, Juanjo Camacho coincidió en 2001 en el filial del Real Madrid con Bravo y Aranda, pero desde entonces el trato era “inexistente”. Con López no tuvo trato más allá del vestuario azulgrana y “no ha estado tanto tiempo para tener gran influencia en el equipo”, además de tener “sobrepeso”. Ni sabía si habría planteado algún amaño ni sospechaba de él. Con Samu tampoco le unió una relación de amistad tras su marcha del Huesca.

Calificó su trato con Lasaosa de “bueno”, pues “deportivamente” siempre ha apostado por él pese a tratarse de una “relación de amor-odio con varios altibajos”. No sabía si López asumiría la dirección deportiva ni era “una persona preparada para ese puesto”. En Lugo también aseguró que se estaba pendiente solo de otros marcadores y que había apostado “de manera moderada” y siempre con más pérdidas que ganancias”. Cree que se denunció el Huesca-Nástic “porque hubo gente que pensó que por circunstancias deportivas el Huesca no se jugaba nada y el Nástic la permanencia”. Pero el partido “se desarrolló con normalidad”.

Leo Franco, por su parte, reveló que la misma noche del ascenso Petón le comunicó que iba a ser el segundo entrenador, y al día siguiente le volvió a llamar y le preguntó si quería ser el técnico, a lo que replicó que sí. Coincidió con Carlos Aranda en el Real Zaragoza si bien su vínculo fue de “mero compañero”. También fue “normal” su trato con Íñigo López en la SD Huesca, y desconoce los motivos por los que se habla de presunto amaño del Huesca-Nástic.

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