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SD Huesca

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La SD Huesca araña un empate ante el líder

Los altoaragoneses empatan a cero frente al Barcelona en un partido sin apenas ocasiones y en el que acabaron desfondados.

. Sin Messi, Suárez, Rakitic, Busquets y Piqué, pero con Pulido, Ferreiro, Moi Gómez, Chimy Ávila o Enric Gallego sobre el césped de El Alcoraz. El colista de la Primera División arrancó un empate a cero al líder y virtual campeón, que se presentó con un equipo de circunstancias y más pendiente de su eliminatoria de cuartos de final de la Liga de Campeones que de la 32ª jornada de Liga. El partido no fue precisamente brillante, pero no es eso precisamente lo que más le importa a la SD Huesca, sino más bien sumar, ya sea por lo civil o por lo criminal. Mejor si el botín es de tres puntos que de uno. De ahí que, aunque no se desdeñe el 0-0, más teniendo en cuenta la entidad del rival, sí que éste supo a poco poniéndolo en el contexto de la pelea por la salvación. No pudieron sacar los altoaragoneses ningún resultado positivo ni con el Real Madrid ni con el Atlético de Madrid, sí que lo han conseguido con el otro transatlántico del fútbol español.

Las ocasiones no abundaron y menos en el bando local. Aún así, hay que alabar el serio planteamiento mostrado, al que quizá le faltó algo más de ambición al tener siempre la mirada muy puesta en no recibir ningún tanto. No en vano, era algo que no se había conseguido en las ocho jornadas precedentes.

[Así hemos vivido en directo el partido SD Huesca-FC Barcelona]

A pesar de que se había barajado la posibilidad de que el equipo regresase al esquema de tres centrales y dos carrileros, finalmente Francisco optó por repetir con cuatro defensas, como ya había hecho la semana anterior en la visita al Levante. Regresaron al once inicial Miramón y Etxeita, bajas en el Ciudad de Valencia, y Ferreiro, que se colocó en el ataque formando un tridente con Chimy Ávila y Enric Gallego.

Enfrente, Valverde realizó una auténtica revolución hasta el punto de que el Barça no parecía el Barça ni sobre el papel ni sobre el césped, incluso se uso la camiseta color salmón. Situó de inicio a dos de los tres canteranos con los que había viajado a Huesca, Puig y Wague, dio la alternativa en partido oficial a Todibo y dispuso tres centrales. Con respecto a la cita de Old Trafford, solo repitió el portero, Ter Stegen, y aún así los catalanes, podían presumir de tener a dos vigentes campeones del mundo actuando, Dembelé y Umtiti. Así sí se pueden hacer rotaciones y dejar al mejor jugador del orbe, con permiso de Ronaldo, en casa. Messi se quedó sin conocer El Alcoraz.

De inicio, la pelota fue para el Barcelona, que no la iniciativa en el juego, porque un concepto y el otro no siempre van de la mano. Si la posesión la mantenían los visitantes era por que así lo querían los locales que presionaban desde arriba y con las líneas juntas a un rival en el que faltaban automatismos y sobraban dudas, pero que acabó asentándose. Juanpi robaba balones siempre atento a algún mal control o un bote inesperado, Ferreiro rompía por la banda izquierda, Pulido sujetaba a Boateng, en evidente falta de forma, y cada vez se hacían más frecuentes las aproximaciones azulgranas. Hubo dos córners seguidos, ambos desde la esquina zurda, y en el segundo Chimy llegó a cabecear.

Sin embargo, el Barça, por mucho que las estrellas que lo defendían no eran las más rutilantes de su pléyade, acabó apareciendo diciendo "aquí estoy yo" en dos acciones que obligaron a esforzarse a Santamaría. Primero, Puig le regaló un mano a mano a Dembelé que salvó el meta navarro y en el córner posterior desvió un certero cabezazo de Murillo. Los dos sustos habían cumplido su función y los altoaragoneses dieron dos pasos hacia atrás acercándose a su área. Ahora, las galopadas en busca de Ter Stegen se hicieron más largas y, por tanto, menos efectivas siendo cada vez más recurrentes los pases en largo.

Se dice que el Barça actual está abandonado los postulados implantados por Cruyff e implementados por Guardiola. Es decir, el buen trato al esférico, la búsqueda siempre del compañero, la defensa a través de no dejar atacar al otro... Y lo cierto es que si algo predominó en el equipo trazado por Valverde fue el músculo. Poca fantasía ofrecieron, más sin Messi sobre el tapete, al margen de las buenas maneras a las que apunta el veloz Puig. Y tampoco parecieron echarla en falta, todo hay que decirlo.

Con el empuje les fue suficiente para llegar al descanso con empate a cero y con una posesión del 80%. A los que tenían delante, el dato tampoco les importunó, entraba dentro de los planes. También a base de garra y con alguna acción de pies rápidos habían podido soñar con adelantarse, pero la mirilla estaba desviada y los lanzamientos se fueron altos. El partido no deslumbraba, pero mantenía la tensión por el resultado.

La segunda parte, en realidad, arrancó en el minuto 55 con una ocasión de Dembelé, que no quiso entrar. Tampoco le dio la gana de subir al marcador un disparo de Malcom por la izquierda que se estrelló en el palo.

Había que cambiar algo, así lo entendía la entregada grada y así lo decidió Francisco. Se fue Juanpi y entró Melero. El partido se había abierto y se iba de un fondo a otro con más asiduidad. Quizá Valverde intuyó que la fruta estaba madura y por ello realizó un cambio doble introduciendo en el juego a dos de los pesos pesados con los que contaba. Coutinho y Alba pasaron a ocupar los puestos de Puig y Dembelé cuando ya se había sobrepasado la hora de juego.

En un saque de falta, Etxeita, forzó un córner, en la jugada posterior el balón quedó muerto en el centro del área, Enric Gallego sujetó con su espalda a la defensa culé dejando el cañonazo franco para Pulido, pero no se entendieron. El siguiente movimiento en la partida de ajedrez fue la inclusión de un alfil, Cucho Hernández, a cambio de Ferreiro, que salió del cuadrilatero ovacionado por la grada. Su lucha y ambición fue así reconocida.

Había mucho choque, muchos cortes, muchos pases malogrados, muchos controles defectuosos y poca claridad en uno y otro bando. Parecía que los jugadores no entendían que un cuerpo sólido no puede atravesar a otro porque caían una y otra vez en la misma piedra.

Restaban diez minutos y el ‘¡Huesca, Huesca!’ resonaba. Chimy galopó, cayó cuando entraba en el área perseguido por Umtiti, pero no se apreció penalti. Fue el último servicio prestado por el ‘Comandante’ que fue sustituido por Gallar entre cánticos de ‘¡Chimy quedate!’, los mismos que se habían oído en el minuto 19 haciendo coincidir los dígitos del cronómetro con los de su dorsal. No hubo tiempo para mucho más, los azulgranas se habían quedado sin fuerzas.

El tercer empate consecutivo deja la permanencia a cinco puntos a falta de lo que ocurra en los partidos de este domingo y con seis jornadas por delante. Se siguen dando pasitos, pero se hace muy necesaria esa gran zancada que supondría una victoria; si es la semana que viene con el Rayo, mejor.

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