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SD Huesca

Una Copa revitalizante

La SD Huesca se mide este miércoles en San Mamés con el Athletic en busca de una victoria que marque el rumbo en la Liga y con un once repleto de novedades (20.45).

Varios futbolistas de la SD Huesca, durante un entrenamiento.
Varios futbolistas de la SD Huesca, durante un entrenamiento.
Rafael Gobantes

Hay momentos para todo, y la Sociedad Deportiva Huesca persigue desde hace ya demasiadas semanas la ocasión de ganar en la Liga y despegarse de la incomodidad del último puesto. La acarició el pasado sábado con el Levante, también el día del Getafe, incluso en Mendizorroza… pero no llegan. No hay manera. Pero tiene que haberla, y Francisco Rodríguez se afana en perfeccionar la fórmula porque sabe que el tiempo apremia. Entonces llega la Copa del Rey y los aragoneses han de abrir un forzado paréntesis; visitan este miércoles al Athletic de Bilbao en San Mamés (20.45).

[Vea aquí la crónica del partido entre el Athletic Club y la SD Huesca]

La ida de los dieciseiavos de final llega en mal momento para los dos contendientes. Emparedada entre los compromisos ligueros y apenas una semana antes del choque de vuelta, que se disputará en El Alcoraz el jueves 6 de diciembre por el aplazamiento ocasionado en su día por un evento musical que se celebraba en la Catedral. Antes y después, los oscenses disputan encuentros decisivos para su fortuna: aguardan el Celta de Vigo el próximo sábado y el zozobrante transatlántico del Real Madrid el domingo 9 en casa. Después, Villarreal y Valencia.

Una carrera hasta Navidad en la que los azulgranas necesitan llenar el zurrón de puntos para comenzar el año en buena disposición y el mercado invernal con la capacidad de adquirir productos interesantes, léase futbolistas que incrementen el nivel de la plantilla y contribuyan a revertir la situación. Por ello, la Copa llega como un invitado incómodo al que se han de abrir las puertas del hogar y al que, tal vez, se le pueda extraer una conversación interesante y hasta enriquecedora.

Huesca y Athletic comparten penas. Son dos de los tres equipos en puestos de descenso y asumen que la eliminatoria copera les puede suponer un revulsivo. A la vez, esperan que sea una guerra de desgaste con la que dejar aún más tocado a un rival directo. Ni Francisco ni Eduardo Berizzo quieren que la Copa les pase factura en la Liga y tampoco condicionar sus compromisos del fin de semana. Los vascos empataron el pasado domingo con el Getafe en San Mamés y cayeron al pozo por primera vez desde hace más de una década, lo que da cuenta del ambiente que se respira a orillas del Nervión.

Además, cuentan con un precedente que quizá sirva de poco. Los oscenses visitaron la Catedral en la segunda jornada de la Liga con viento de cola después del triunfo inicial en Éibar y sumaron un empate de mucho mérito después de remontar los tantos iniciales de Susaeta y Yuri con los de Miramón y Chimy Ávila, este último de bella factura e inolvidable. Eran días felices. Leo Franco se sentaba todavía en el banquillo y las ramas del árbol no comenzaron a retorcerse hasta la goleada del Camp Nou. Desde San Mamés, el Huesca ha sumado tres puntos de 33 posibles.

La referencia inválida no solo afecta al entrenador diferente. Se espera un once muy distinto al de aquella ocasión y, asimismo, al de las tablas con el Levante puesto que Francisco afronta la cita copera con los sentidos puestos en San Mamés pero mira de reojo a Balaídos. La Copa toca y el almeriense le pone buena cara pese a todo. Le sirve para mantener en tensión competitiva a aquellos futbolistas que puedan sentirse menos valiosos por su escasa participación en el campeonato. Nula en el caso de Juanjo Camacho, que este miércoles podría disputar sus primeros minutos oficiales del curso.

Con él, Francisco podría dar entrada de inicio a hombres que no fueron titulares con el Levante y que disponen de una nueva oportunidad para reivindicarse. Como Semedo y Longo, con quienes el técnico no está contento ni en el plano deportivo ni, sobre todo en el caso del portugués, el disciplinario. Con ellos, se asoman al equipo titular Werner, Insua, Brezancic, Aguilera, Sastre, Gürler o Chimy, que no podrá jugar en Vigo por sanción tras ser expulsado a la conclusión del duelo del pasado fin de semana.

Se quedan fuera de la lista Etxeita, que no podrá regresar a casa como capitán del Huesca, Moi Gómez y Ferreiro además del lesionado Melero. Los tres necesitan descanso por diferentes motivos. Viajan a Bilbao 19 futbolistas y Francisco descartará a Jovanovic o Santamaría. Los cambios en toda las líneas garantizan no obstante una respuesta positiva de los futbolistas que reclaman un papel principal en la Liga, con la ventaja además de que la eliminatoria se resolverá en El Alcoraz y de que tampoco supondría un contratiempo insuperable que el Huesca cayese eliminado.

El Athletic plantea este duelo de una manera similar, con ausencias notables como las de los lesionados Mikel Rico, Raúl García y Balenziaga y descansos, pues tampoco Berizzo está para lanzar cohetes. La noche bilbaína con aroma clásico tendrá otro elemento diferenciador: no habrá VAR, para desgracia o alegría de todos.

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