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El Huesca se reafirma con una doble remontada en Tenerife

Los de Rubi dormirán líderes tras llevarse los tres puntos del Heliodoro Rodríguez López.

Tenerife - SD Huesca
Tenerife - SD Huesca
Juan Ruiz/Azul y blanco

Hay vida, y mucha. El Huesca dejó en el Heliodoro Rodríguez López la prueba de que piensa pelear hasta el final uno de los dos puestos de ascenso directo. De hecho, dormirá en lo más alto de la clasificación, al jugar en domingo tanto Rayo como Sporting. Los de Rubi se reencontraron con su faceta más efectiva, anotando cuatro goles a un Tenerife que pagó la temprana expulsión de uno de sus centrales, cuando iba por delante en el marcador. Porque el triunfo azulgrana llegaba previa remontada, doble remontada, ya que en dos ocasiones Casadesús logró batir a Remiro, pero encontró rápidamente la réplica de un Cucho que también hizo dos. Circunstancias que dan todavía más moral a un vestuario que poco a poco ve la luz después de semanas de dura travesía por el desierto.

Apenas transcurrió un minuto para que el Huesca pasara de la negatividad absoluta, con un Tenerife probando una y otra vez a Remiro hasta conseguir batirlo; a la enorme esperanza de un penalti a favor que dejaba al conjunto canario con un jugador menos, y que supuso el empate de nuevo en el marcador. Así cruzó el Huesca la media hora de juego en el Heliodoro Rodríguez López, de un extremo a otro. Antes, había visto como los locales conseguían instalarse en campo contrario y como convertían al portero oscense en protagonista, y es que ya anunciaba Rubi en la previa, que serían necesarias las intervenciones de Remiro para aguantar ese potencial ofensivo que se le conoce a su rival y del que hizo gala en su estadio. La más clara de los altoaragoneses había llegado en el 17, con un potente disparo desde fuera del área de Ferreiro, que solo desviaron los dedos de Dani Hernández.

Entre la insistencia y la intensidad llegó el primer tanto del encuentro en el minuto 30, obra de Casadesús, asistido por Acosta desde banda derecha. Las nubes negras que cubrían el Heliodoro se cernían entonces sobre el equipo de Rubi, que volvía a recibir un marcador en contra, igual que apenas cinco días antes contra el Barcelona B, y como ocurrió en El Alcoraz, no tardó en llegar la reacción. Fue desde los once metros, ya que en la siguiente jugada tras el gol local el árbitro Díaz de Mera no dudaba en señalar el punto de penalti por un empujón sobre Cucho de Carlos Ruiz, que veía su segunda amarilla, cuando el ariete oscense se disponía a rematar un balón cruzado. El propio colombiano ejecutaba la pena máxima y dibujaba un panorama casi idílico para su equipo, con un jugador más sobre el campo y una hora para hacerlo efectivo.

Pero con un campo lleno y volcado, el Tenerife no iba a entregar la cuchara ni mucho menos. La posesión pasó entonces al Huesca, pero apostaron los locales por un juego más directo, ejemplificado a la perfección por el balón que le puso el guardameta Dani Hernández a Casadesús para que hiciera el segundo en su cuenta propia y también de su equipo, ya en el descuento de la primera parte. Un golpe anímico para los de Rubi, que se retiraban a los vestuarios visiblemente contrariados.

Pero la reanudación traería aires más positivos para los intereses azulgranas, como ya buscaba Rubi al dar entrada a Álex Gallar por Sastre, con clara intención ofensiva. El efecto fue el deseado, ya que solo dos minutos después del inicio de la segunda parte Cucho Hernández firmaba su doblete, con un potente disparo desde la media luna, a asistencia de Alexander González. Ahora era el Tenerife el que recibía un mazazo, y con solo diez jugadores, fue definitivo. Moi Gómez se encargó de confirmarlo en el minuto 53, consumando la doble remontada de su equipo, al enviar al interior de la red el balón rechazado de una buena jugada en el área pequeña entre Vadillo y Gallar.

Por delante por primera vez en todo el partido, el Huesca se dedicó a mantener el balón y buscar sus ocasiones. Quiso más control Rubi dando entrada a Luso por Vadillo, para frenar los intentos del Tenerife de volver a sorprender de manera directa. Aunque no fue hasta el minuto 80 cuando los tres puntos se metieron de manera definitiva entre el equipaje del Huesca, al firmar Ferreiro el cuarto, con un potente disparo en el vértice del área, asistido por Moi Gómez.

Y si el resto del encuentro ya parecía un añadido innecesario, la contienda se prolongó más de lo esperado, al detener el colegiado durante quince minutos el partido, pues recibió su asistente el impacto de un objeto en la cabeza, cuando se cumplía el 83 de juego. Tras la reanudación, el Huesca se limitó a dejar pasar el tiempo, con un rival a la desesperada que no pudo mover el ya abultado 2-4 que brillaba en el marcador del estadio canario pese a la lluvia, y que devuelve la esperanza a la escuadra altoaragonesa, a falta de seis finales por disputarse.

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