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SD Huesca

Rubi busca alternativas dentro de su pizarra

El técnico modificó en Lorca su habitual esquema, sacrificando el trivote de mediocentros que había utilizado desde la tercera jornada de liga.

Rubi modificó su esquema de juego para intentar sorprender al Lorca.
Rubi modificó su esquema de juego para intentar sorprender al Lorca.
Rafael Gobantes

Se había convertido en una de las señas de identidad del Huesca, ese triángulo que forman en el centro del campo azulgrana Juan Aguilera, Lluís Sastre y Gonzalo Melero. Un trivote de mediocentros con mucho recorrido, que solo las bajas obligadas habían logrado romper durante la primera vuelta. Hasta la pasada jornada. Rubi le dio entonces una vuelta a su pizarra para saltar de inicio al campo del Lorca, y en contra de todo pronóstico, sacó del once elegido a Lluís Sastre, entrando David Ferreiro en su lugar y modificando sensiblemente el esquema del equipo azulgrana sobre el césped. "Buscábamos el buen estado de forma de nuestros atacantes para encontrar goles, y pensábamos que solo con un doble pivote el equipo iba a lograr mantener la posesión", consideró el técnico tras el encuentro, ya en la sala de prensa del Artés Carrasco. De hecho, se mostró satisfecho con el rendimiento de su apuesta, apelando a que se había logrado remontar el encuentro con esa distribución, "aunque luego haya salido Sastre para conseguir sujetar el marcador", dijo el técnico.

De hecho, desde la tercera jornada de liga, cuando se midieron al Osasuna –precisamente su próximo rival–, el Huesca había jugado siempre con tres mediocentros, preferiblemente Aguilera, Sastre y Melero (que habían formado juntos hasta en catorce jornadas ) y complementados con Luso cuando alguno de los tres había causado baja bien por lesión o por sanción.

Por tanto, en Lorca se rompía la dinámica habitual del técnico, que aboga normalmente por hacer simples cambios de piezas entre jugadores de similares características a la hora de modificar sus apuestas titulares, con el fin siempre de buscar el hombre más fresco y reactivar también su banquillo, pero sin tocar en exceso el esquema de juego. En territorio murciano fue diferente, ya que con la salida de Sastre del once retrasó al doble pivote a Melero -acostumbrado a desempeñar casi como mediapunta-, y colocó a David Ferreiro y Álex Gallar como hombres de bandas. Esto dejaba a Chimy Ávila y Cucho Hernández total libertad de movimientos en el área, formando casi en 4-4-2, en base a ese objetivo que apuntaba el técnico al final de poder aprovechar que ambos delanteros llegaban a Lorca tras haber anotado siete días antes frente al Numancia. Y en el caso del argentino, volvió a hacerlo.

El movimiento de jugadores realizado por el cuerpo técnico azulgrana buscaba, por tanto, intentar adaptarse al máximo a las características del conjunto rival, buscando una ataque más incisivo que pudiera desmoronar las potencialidades de un Lorca que iba a estar inevitablemente tocado tras seis derrotas consecutivas. En una línea que puede establecerse como habitual para encuentros futuros, ya que con el avance de las jornadas cada vez son más los conjuntos que se van descolgando en la tabla, y por tanto, invitan a llevar a cabo un planteamiento más ofensivo, tanto si el Huesca juega en El Alcoraz o lo hace a domicilio.

No obstante, no se contemplaba en ese guión imaginado durante la semana que los murcianos golpearían tan certeros en el primer minuto de juego, ni que se pudiera recomponer tan rápidamente tras el empate de Alexander. Pese a ello, mantuvo su apuesta Rubi, confiado en la capcidad del equipo, y acabó dando resultados. Pues no fue hasta el minuto 72, ya con la remontada total consumada, cuando llevó a cabo su primer cambio, sustituyendo a Gallar por Sastre, y más tarde a Luso por Melero, –también salió Rulo por Brezancic, pero fue obligado por la petición del serbio–. Quiso sujetar allí Rubi el resultado, sabiendo también que al Lorca se le agotaba la chispa por momentos, con un jugador menos tras la expulsión de Apeh

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