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Aranda contra sus orígenes

El delantero malagueño participó, de forma testimonial, en las dos últimas Copas de Europa levantadas por el Real Madrid.

Aranda se dispone a chutar durante entrenamiento
Aranda contra sus orígenes
GUILLERMO MESTRE

Carlos Reina Aranda (Málaga, 27/07/1980) regresa mañana a Madrid, la que fuera su cuna futbolística, con la intención de dar la campanada y batir a Iker Casillas, con quien compartiera vestuario a finales de los años 90 y principios de la década pasada. A pesar de no llegar a participar en un solo partido liguero con la camiseta blanca, el malacitano cuenta en su palmarés con las dos Copas de Europa levantadas por el conjunto capitalino.

"El nuevo fichaje del Real Zaragoza disputó dos encuentros de Liga de Campeones con el Real Madrid en las temporadas 1999/2000 y 2001/2002. En ambas campañas el Real Madrid se proclamó campeón de la competición". Así anunciaba el club aragonés, a través de su portal oficial, la incorporación de Carlos Aranda al grupo de Jiménez. Una verdad cogida con pinzas, cierta al fin y al cabo, que despertó más de una sonrisa irónica.

54 minutos y dos 'Champions'

Y es que desde la entidad blanquilla tuvieron a bien pasar por alto que la participación de Aranda en la máxima competición continental se reduce a 54 minutos y cero goles. Tiempo y aportación más que suficientes para poder presumir de laureles europeos.

La alternativa con el primer equipo le llegó el 3 de noviembre de 1999, en lo que acabó siendo una de las últimas decisiones de John Benjamin Toshack al frente de un Real Madrid en ascuas. El galés dio entrada a Aranda en el minuto 55 en detrimento de Samuel Eto'o, por lo que el díscolo delantero pudo disfrutar de 35 minutos en la victoria por la mínima (0-1) de su equipo en el Aker Stadion del Molde noruego.

Tuvieron que pasar dos años para que Carlos volviera a ser alineado en el Real Madrid. Fue el 30 de octubre de 2011, fecha en que el conjunto blanco, entonces dirigido por Vicente del Bosque, hincó la rodilla en Moscú frente al Lokomotiv. Ese día sustituyó al exzaragocista Morientes en el minuto 71 y compartió camiseta con César Sánchez, Albert Celades y Paco Pavón, entre otros.

Unos inicios más que difíciles

Los comienzos vitales de Aranda no son precisamente idílicos. Su madre, adicta a las drogas, falleció de cáncer cuando el malagueño apenas tenía tres años. Antes del fatal acontecimiento, su padre ya les había abandonado. Para colmo de males, uno de sus mejores amigos del barrio del Palo murió durante una reyerta tras resultar herido por arma blanca.

Su estancia en una ciudad como Madrid no ayudó a calmar un alma rebelde, necesitada de una mano protectora. Su primer sueldo fue a parar a un concesionario de la marca Audi, donde adquirió un modelo A3 antes siquiera de tener el permiso de conducción. La punta del iceberg de un estilo de vida poco apropiado para un deportista de élite que, años más tarde, fue acusado y absuelto de un delito de blanqueo de dinero.

Un carrusel de equipos

La primera experiencia de Aranda fuera de la capital fue en el Numancia. El ariete llegó cedido al Numancia en el ecuador de la campaña 2001/2002, logrando anotar 3 tantos y certificando la permanencia de los castellanoleoneses. Al año siguiente el Villarreal obtuvo el traspaso del malagueño quien, después de marcar un solo gol, fue cedido de nuevo a tierras sorianas.

Cinco goles en 16 partidos le condujeron a una préstamo a un equipo de Primera, el Albacete, donde desarrolló el mejor fútbol que se le recuerda. En La Mancha anotó ocho dianas que motivaron su fichaje por el Sevilla, donde la fuerte competencia impidió que terminara de cuajar.

A partir de entonces, cuesta abajo. Un nuevo carrusel de cesiones (Albacete, Murcia y Granada 74), una nueva aventura en Soria y un decepcionante paso por Osasuna y Levante culminan la irregular marcha de un jugador que espera levantar el vuelo con la camiseta del Real Zaragoza. Mañana puede ser un buen día.

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