Real Zaragoza

Opinión

¿Qué le pasa a Agapito?

Agapito Iglesias no desvela el precio de sus acciones
ARÁNZAZU NAVARRO

El descenso a Segunda ha trastocado sin duda los planes de Agapito Iglesias al frente del Real Zaragoza. Si el cuadro aragonés hubiera hecho los deberes, como todo el mundo esperaba, a estas alturas se estaría hablando de cómo apuntalar la plantilla; qué refuerzos habría que incorporar a la columna vertebral del equipo; y esperaríamos datos sobre los pretemporada –que tal vez estaría ya definida (sería lo natural)- y el precio de los abonos para la próxima campaña. 

Hoy, no sólo todo eso está en el aire; tampoco se han despejado cuestiones de poso tan fundamental como la figura del entrenador y del posible sustituto de Fernando Molinos en la cabeza visible de la entidad blanquilla.

¿Por qué se retrasa la presentación de Paco Herrera? Quedan dos meses exactos para el inicio de la competición y el Real Zaragoza no cuenta todavía con un responsable de la parcela técnica. La salida de Jiménez ha dejado el camino abierto a la llegada de un nuevo técnico, pero pasan los días sin que se anuncia un sustituto cuyo nombre hace tiempo que está en boca de todos.

Todo lo que rodea al Real Zaragoza hoy está envuelto en dudas e incertidumbre. El adiós de Fernando Molinos, inesperado tras la última reunión del Consejo, ha supuesto también un varapalo para la entidad blanquilla. Que parece haber dejado también desconcertado a Agapito.

Es verdad que el máximo accionista no quiere precipitarse en una cuestión tan sensible. Pero el paso del tiempo genera inquietud en un zaragocismo que sigue inquieto el desarrollo de los acontecimientos.

El máximo accionista guarda varios nombres en la manga. A los de Cuartero y Poschner se ha sumado el de Isidro Villanova, que aglutina virtudes que hoy se exigen a quien haya de tirar del carro del zaragocismo y aporta experiencia profesional y personal, además de un reconocido cariño al Real Zaragoza.

Debe ser Agapito Iglesias el que tome la decisión. Pero hoy se observa a un Agapito menos ágil de reacción, con menos recursos, con menos argumentos y conejos en su chistera. Y su aparente desconcierto siembra de dudas el resto del entorno blanquillo.

Pero debe actuar ya. El tiempo corre en contra del Real Zaragoza.

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