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La hora de Romaric

Lesionado Apoño, Jiménez señaló al costamarfileño como el único hombre de la plantilla capaz de darle relevo. El centrocampista podría volver tras su lesión en la que fue su casa, el Sánchez Pizjuán de Sevilla.

Ndri Romaric
La mano derecha de Jiménez
OLIVER DUCH

El Real Zaragoza carece de fútbol. Así quedó retratado el pasado lunes en La Romareda, cuando los blanquillos fueron incapaces de romper el empate a cero en su partido contra el Granada. Con un dibujo agresivo sobre la pizarra, compuesto por tres mediapuntas por detrás de Hélder Postiga, el equipo de Manolo Jiménez naufragó en su intento de llevar la batuta del partido. Un mal prolongado, que ha condenado a los zaragocistas a una traumática racha de diez partidos consecutivos sin ganar.

La clave, el centro del campo. La zona encargada de construir el juego de un equipo. En ella, Movilla y José Mari se vieron incapaces de canalizar el flujo ofensivo hacia el cuarteto de ataque. Situación que derivó en un uso excesivo del balón largo desde la defensa hasta el campo contrario. Estilo poco efectista que también resultó poco efectivo.

Para explicar esta situación, Jiménez hizo referencia a la baja de Apoño y, en segundo plano, Romaric. El marfileño, que entre lesiones y Copa África apenas ha disputado 11 encuentros oficiales con el Real Zaragoza en lo que va de curso, fue uno de los fichajes estrella del equipo zaragozano durante el pasado verano. Condición que, sin embargo, no ha ratificado sobre el césped. Probablemente, el gran fiasco en relación expectativas/rendimiento de todas las incorporaciones realizadas.

Actualmente, el futbolista se ha recuperado de su última baja. Una lesión muscular en su pierna derecha que le ha mantenido lejos de los terrenos de juego durante un mes. Ya con el alta médica, el centrocampista africano se quedó fuera de la convocatoria del pasado lunes por encontrarse en periodo de readaptación. Motivo por el cual se espera que pueda estar listo para jugar la próxima jornada.

La situación desesperada en la que se encuentra el Real Zaragoza así lo exige. Después de la prácticamente nula aportación realizada hasta la fecha, el equipo aragonés precisa que Romaric dé un paso al frente a la mayor celeridad.

Conocido en el Pizjuán

Casualidades del calendario, el siguiente partido de los zaragocistas será en un escenario que el propio futbolista conoce bien. El Sánchez Pizjuán de Sevilla, estadio en el que el internacional por Costa de Marfil jugó como local durante tres temporadas. Cierto es que su estancia en el club hispalense no terminó especialmente bien, tal y como se pudo comprobar en el encuentro de ida, cuando el futbolista fue increpado en varias ocasiones por los sevillistas desplazados a La Romareda.

Quizás, una motivación más para él. Microclima específico del que se pueda aprovechar un Real Zaragoza necesitado de un canalizador de juego que ofrezca una alternativa al balón directo. La ansiada tecla que ponga fina a la penosa serie de resultados que mantienen al zaragocismo al borde del abismo.

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