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Real Zaragoza

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Una derrota para aprender

El tropiezo ante el Sanluqueño sirve para apretar las tuercas en el engranaje del equipo y, sobre todo, para conocer cuáles son sus necesidades cuando falta menos de un mes para que despegue la Liga.

Una derrota ante un Segunda B siempre duele. Porque el Real Zaragoza se encuentra en otro nivel, en otro peldaño, en otro ámbito competitivo. Pero no cabe duda de que el tropiezo en una pretemporada -como el que ha sufrido la escuadra blanquilla ante el Sanluqueño-, cuando el mecanismo se está engrasando y es preciso engarzar las piezas, sirve para aprender. Duele el alma, pero poco más, porque la derrota no pasa factura.

Toma nota Manolo Jiménez de las necesidades: no cabe duda de que se ha encendido un piloto de alarma. Y el técnico tiene la obligación de aclarar qué es lo que pasa cuando falta menos de un mes para que arranque la competición. Pero es verdad que tiene gran capacidad de maniobra.

La derrota baja los humos, hace al equipo asentarse en la tierra y permite ver cuáles son los agujeros, las debilidades, el territorio donde es preciso reforzarse. Perder para aprender.

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