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Real Zaragoza

La afición de un club con leyenda

Con el Zaragoza, esta tarde, juegan sus seguidores, la ciudad, su historia y todos sus futbolistas de hoy, ayer y anteayer.

Antón Castro Actualizada 13/05/2012 a las 19:54
4 Comentarios
Un niño anima con fuerza al Zaragoza en La RomaredaHUGO FERRER/A PHOTO AGENCY

Fue un ex zaragocista como Jorge Valdano quien dijo que el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Quería decir que no siendo algo de primera necesidad –como la salud, el trabajo, la comida, la vivienda o el amor-, nos condiciona muchísimo, enciende pasiones, activa sensibilidades, desencadena emociones y crea un imaginario colectivo por el que muchos se sienten partícipes de una tribu, de un grupo, de una historia y de una memoria. Se sienten integrados en una biografía coral de héroes, tardes de domingo y deslumbramientos.

Ese fenómeno, tan complejo como fascinante, acaba de ocurrir de nuevo con el Real Zaragoza: su afición, poseída por el fervor hacia el equipo y su travesía en el tiempo, ha decidido convertir el campo del Getafe en un escenario familiar y en un feudo zaragocista, en un instante en que los blanquillos lo necesitan todo: juego, serenidad, pasión, fortuna y, sobre todo, el cariño oceánico de la hinchada. Los aficionados del Real Zaragoza han hecho piña total: se han conjurado para proteger a su equipo y alumbrarle el camino.

El fútbol es antojadizo. Concentra en pocos minutos, y en un mismo choque, la belleza y el drama, el triunfo y la derrota, el entusiasmo y la desesperación, la levedad y la gracia. El Real Zaragoza no lo tendrá fácil, pero hoy con los Roberto, Álvarez, Da Silva, Paredes, Abraham, Apoño, Zuculini, Dujmovic, Edu Oriol, Pinter, Luis García, Hélder Postiga o Lafita, entre otros, también juegan los aficionados, la gente que ha entrado en el sorteo y que ha comprado las entradas y la que está en casa o en la calle, esta afición que ha decidido olvidarse de la soledad atrabiliaria de Agapito Iglesias y de la discutible política deportiva del club.

Hoy los jugadores deben sentir de nuevo, como nunca, que no están solos: que son once, o catorce, pero que en realidad son once al cuadrado y al cubo y a la quinta potencia. Hay gente que se plantará ahí y ante los televisores, o con la radio en el oído, con un único afán: celebrar la victoria y la salvación del equipo. La afición es el resorte secreto, es el huracán invisible de fuerza y sacrificio, es el trallazo casi sobrenatural que todos esperamos y que resulta incontestable. Hoy no habrá, ni debiera haberlos a las diez de la noche, ni malos rollos ni críticas ni insidias ni frustraciones aplazadas.

Con el Real Zaragoza juegan sus abonados, sus seguidores, quienes lo aman; con el Zaragoza juega su ciudad y sus tres ríos, juegan la historia y todos sus futbolistas de hoy, de ayer y de anteayer –desde Lerín a Lapetra, desde Yarza y Violeta a Higuera, Barbas, Señor o Amarilla, desde Perico Lasheras o Cedrún a Víctor Muñoz, García Castany, Nino Arrúa, Planas o Chaves, desde Junquera o Nieves a Cani, Aguado o Nayim..., y tantos y tantos otros-, con el Real Zaragoza juega la entrega de un colectivo, la multitud blanquilla, que respira experiencia de buen fútbol, pasión por los colores, responsabilidad y un anhelo de estar ahí, bien arriba, entre los más grandes. El Real Zaragoza es un club con leyenda y con nueve títulos.

A quien le guste el fútbol sabe que nadie ni nada puede asegurar la victoria. Nos toca estar con el corazón en vilo: entre la incertidumbre y el amago de infarto. La crisis es la crisis, y el paro es el paro, conflictos dolorosos que abren el país en canal y empeoran nuestra vida, pero ahora el fútbol nos acongoja y nos desvela. Da igual que el Getafe no se juegue nada, da igual que esté primado o no por el Granada, Villarreal o Gijón: este juego está tan escrito que tiene algo de palimpsesto del que nunca se entiende nada del todo. O se entiende todo siempre: hay que jugar y jugar y jugar con una insaciable vocación de triunfo hasta el último segundo. El cántico se hace más necesario que nunca: “¡El Zaragoza va a ganar! El Zaragoza ganará”.


  • Frentealordenador13/05/12 00:00
    Y hoy se hará realidad el que no cientos sino miles de corazones retumben al unísono, miles que pertenecen a esta misma tierra latan durante 90 minutos como uno solo, y si al final se consigue las lágrimas que se viertan lo serán por todos los que de una u otra forma amamos lo que por derecho propio nos pertenece. Gracias por tus palabras Antón.
  • jesusineldegoldepie13/05/12 00:00
    Gracias a todos los segiudores del Zaragoza.
  • lunallena13/05/12 00:00
    Zaragoza no se rinde, tenemos que ganar porque la afición se lo merece, y por qué SÍ podemos
  • Jorge13/05/12 00:00
    Mi hermano ha venido de Barcelona, ha corrido la media maraton, se ha marchado a Getafe en coche con unos amigos, volvera despues del partido a Zaragoza y esperara en la estacion de autobuses, para coger sobre las 3 un autobus y marchar a Barcelona, desayunar y a trabajar. Eso es aficion. Por cierto he tenido noticias que abonados que les toco entrada la han revendido. Mi cuñado que es socio ha comprado abonos a socios de Getafe para ir a ver a su querido Real Zaragoza.


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