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Real Zaragoza

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El milagro de la segunda vuelta

El técnico sevillano ha logrado resucitar a un equipo al que todos daban por muerto y, con una segunda vuelta digna de un 'grande', ha materializado la hazaña de la salvación del Real Zaragoza.

De los jugadores, del cuerpo técnico y de todos y cada uno de los zaragocistas que han creído en lo increíble. De todos los artífices del éxito se acordó Manolo Jiménez (Arahal, 1964), el entrenador que le ha puesto nombre, apellido y rostro a una hazaña que parecía imposible cuando la brecha con la salvación era de 12 inalcanzables puntos.

El sevillano ha logrado el milagro y se ha convertido en el héroe de la afición del Real Zaragoza tras una remontada épica que ha llevado al equipo desde la última posición hasta la permanencia. Pero, pasara lo que pasara en el último partido de Liga, poco o nada se le podría reprochar a un hombre que, sin ni siquiera pretenderlo, ya es historia viva del zaragocismo.

El andaluz no solo ha redefinido el concepto de imposibilidad, sino que por el camino ha logrado recuperar la honra perdida de un club histórico, el espíritu de sacrificio que exige la afición blanquilla y el orgullo de las miles de personas que llenaron La Romareda jornada tras jornada y que se lanzaron a la carretera para convertir Getafe en ciudad aragonesa.

Valiente como nadie, Jiménez aceptó el reto que otros rechazaron y demostró que la fe ciega también puede ser una virtud. Hubo momentos en los que admitió que al equipo le faltaba poco para tener los dos pies en Segunda, pero el mensaje de compromiso que impregna su discurso ha sido más fuerte que el poder de la lógica.

“Podremos descender, pero no permitiré que nadie baje los brazos ni que el equipo se arrastre por los campos de Primera”, aseguró en más de una ocasión el técnico, dispuesto a remar hasta los números dijesen que la salvación era imposible. Sin embargo, las matemáticas fueron alargando la vida de un Real Zaragoza que, contra todo pronóstico, llegaba al partido final dependiendo de sí mismo.

Números de 'grande'

Para ello ha hecho falta una resurrección que ha llevado al conjunto aragonés a números de 'grande' y a Manolo Jiménez al altar del zaragocismo. Tanto ha sido el entusiasmo que ha levantado el sevillano entre la afición que incluso ha dejado en un segundo plano a Roberto, héroe por excelencia de La Romareda.

Este domingo, tras la victoria que consumaba un milagro que ya no sorprendió al fútbol español, sus jugadores le lanzaron hacia el cielo de Getafe. Un manteo que no solo reconocía el triunfo de la fe, sino también el de la honradez, el trabajo y la profesionalidad de un entrenador que siempre tendrá un hueco en el corazón del león.

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