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La llamada de la carretera

Varios fueron los zaragocistas que se quisieron aseguran una plaza en el Coliseum Alfonso Pérez sin esperar al sorteo de entradas. A última hora del martes a penas quedaban disponibles en taquilla un centenar de localidades, todas ellas a un precio de 100 euros.

Entrenamiento Real Zaragoza
Entrenamiento Real Zaragoza_12
GUILLERMO C.

Un año más, el zaragocismo volverá a protagonizar un desplazamiento masivo para acompañar a su equipo en búsqueda de la salvación. Tal y como ocurriera la pasada temporada, en la que 11.000 aficionados blanquillos hicieron del Ciudad de Valencia una prolongación temporal de La Romareda, en esta ocasión será el Coliseum Alfonso Pérez getafense el que se tiña con los colores aragoneses. Así lo demuestra la fuerte demanda de entradas existente en la jornada del martes, que anticipa el lleno en el feudo azulón para el próximo domingo.

Más allá del sistema impulsado a través del Real Zaragoza, según por el cual unas 4.000 localidades serán sorteadas a un precio de 30 euros para los abonados, muchos son los seguidores blanquillos que han querido asegurar su presencia sin depender del azar. Un hecho que explica el que, a pesar de los prohibitivos precios impuestos por el club madrileño, entre 60 y 100 euros por asiento, apenas haya papel disponible en las taquillas.

Según la compañía de venta de entradas utilizada por el Getafe, a última hora de este martes únicamente quedaban un centenar de localidades disponibles, todas ellas pertenecientes al segmento más caro del estadio. Esto es, tribuna cubierta par e impar. El resto, todo agotado. Presuntamente, lleno de zaragocistas ávidos de ver a su equipo lograr la permanencia por tercer año consecutivo.

No en vano, la locura por presenciar el encuentro ha llegado hasta el sur de Madrid. A lo largo de todo el martes, varios fueron los seguidores blanquillos que se acercaron hasta el Coliseum para conseguir sus entradas. Así lo atestigua Marta Pina, estudiante zaragozana que reside en la capital española y que no quiere perderse el evento. “Cuando llegué había una pequeña fila y ya no quedaban de las más baratas. Tuve suerte y pude comprar una entrada de 70 euros, que se agotaron poco después”, explica. Una situación que le sorprendió profundamente por el alto coste que posee cada tíquet. “Como vivo aquí llevó un par de años sin ser abonada. Por ello decidí hacer el esfuerzo y tomármelo como si fuese una final. Además, vendrán amigos de Zaragoza y quiero estar con ellos. Pero, la verdad, no esperaba que tanta gente hiciera esta locura. Es mucho dinero, más para los que además tengan que sumar el desplazamiento”, relata con sinceridad.

Sin embargo, según explica Marta, le consta que varios de los que acudieron a las taquillas lo hacían provenientes de la capital aragonesa: “Según me contó la dependienta vino gente para retirar 50 entradas de golpe ya que habían organizado autobuses desde Zaragoza y se querían asegurar el poder estar todos juntos”. Síntoma del efecto que la llamada de la carretera ha vuelto a tener sobre los hinchas del león rampante.

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