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De repente, Dujmovic

Gracias a su primer gol con la elástica blanquilla, el centrocampista croata se destacó como el gran protagonista de la victoria ante el Granada.

Dujmovic entrenó con sus nuevos compañeros
Dujmovic se ejercita con sus nuevos compañeros
TONI GALÁN / EFE

Llegó en invierno y sin hacer mucho ruido. Su perfil le dibujaba como centrocampista de contención, internacional y veterano. Quizá por ello, enseguida evocó figuras del pasado más reciente en el Real Zaragoza. Recursos efímeros de diferente rendimiento como Edmilson o Fernando Meira, que se acababa de fugar a Portugal a causa de, oficialmente, problemas físicos en la espalda y abductores. En cierto modo, Tomislav Dujmovic aterrizó estigmatizado. Primera impresión que su estado físico, acusaba un largo periodo de inactividad en su club de procedencia, el Dinamo de Moscú, no permitió desterrar rápidamente.

Sin embargo, como en el resto de sus compañeros, Manolo Jiménez tuvo fe en él. La situación del conjunto zaragocista, con una plantilla tremendamente corta y desequilibrada, le hacían indispensable para la batalla del centro del campo. Así, en el Ciudad de Valencia, el primer partido que pudo disputar, formó como titular. Fue la primera de las ocho incursiones que ha realizado hasta el momento en el once de salida. En un doble pivote clásico, junto al también recién llegado Apoño, el croata aportaba la parte táctica de la balanza. Lamentablemente, su corto despliegue le lastraba en varias ocasiones.

Conforme fue conociendo a sus jugadores, en su infinita búsqueda de soluciones, el técnico de Arahal redescubrió al futbolista que vino del frío. Tal y como explicó en rueda de prensa, Dujmovic solo era un mediocentro defensivo circunstancial. A lo largo de su carrera, el croata había jugado más en los tres cuartos delanteros del campo que en los traseros. Faceta que trató de potenciar alineándole junto a Pintér, su hasta entonces teórico recambio. Con la nueva pareja, a la que habría que sumar a un tercer hombre, generalmente Apoño o Micael, el equipo protagonizó una inesperada reacción que le ha permitido permanecer con vida a estas alturas de la competición.

Gol y victoria

Claro que al croata le faltaba una actuación determinante para terminar de convencer en su nueva faceta. Exigencia que cumplió este domingo, anotando el tanto del triunfo en el choque ante el Granada. Con una zona ancha de circunstancias, Dujmovic se destapó como más que válido llegador en segunda línea. Recurso ampliamente demandado por Jiménez ante la dificultad de generar ocasiones que, en varios partidos, ha experimentado el Real Zaragoza.

Sin Pintér, sancionado y lesionado, todo parecía indicar que el dorsal número 15 del conjunto blanquillo volvería a tareas más oscuras y defensivas. Sin embargo, en una inteligente variante táctica, el entrenador zaragocista ordenó a Micael y Zuculini maniatar a Martins, el futbolista más determinante de los andaluces, otorgando cierta libertad al internacional croata. A tenor de lo visto hasta la fecha, Dujmovic posee un disparo más certero que sus compañeros de alineación. Habilidad que puso de manifiesto en el minuto 5, con un impecable chut desde la frontal del área ante el que Julio César nada pudo hacer.

Tuvo dos ocasiones más, en las que sin embargo se mostró desacertado. En una, por un exceso de regate. En la otra, por caerse en el momento de contactar con el cuero. Sin embargo, ambas oportunidades destaparon un arma escondida hasta la fecha. La posibilidad de buscarle apareciendo desde atrás. Una opción del todo deseable para el segundo equipo que menos goles marca de la categoría.

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