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El rostro de la resurrección

Manolo Jiménez, un entrenador sencillo y honesto, ha logrado revivir a un Real Zaragoza moribundo a base de trabajo y cordura.

Jiménez, durante una rueda de prensa.
El rostro de la resurrección
O. DUCH

Manolo Jiménez le pone rostro, cuerpo y alma a la resurrección del Real Zaragoza, un equipo moribundo que hace poco más de un mes parecía condenado al calvario de la Segunda División. La situación del club aragonés sigue siendo crítica, pero el técnico sevillano ha conseguido devolver la fe a la afición zaragocista gracias a un cambio radical de la actitud de sus jugadores y a una racha de tres victorias consecutivas que permiten seguir soñando con la permanencia. E incluso, por qué no, con ganar este sábado al todopoderoso Barcelona.

Después de otro decepcionante inicio de temporada, el técnico ha conseguido que sus pupilos se impregnen del espíritu de lucha inherente a su discurso, que compitan como un equipo de Primera y que hayan vuelto a engancharse a la lucha por la salvación, algo impensable hace poco más de un mes.

Una remontada épica ante el Villarreal, culminada por Abraham en el minuto 93, demostró al fútbol que sus jugadores ya no bajaban los brazos ante la adversidad. Desde entonces, tres victorias, un empate y una sola derrota acreditan la resurrección zaragocista. Trece puntos de 18 posibles que han permitido al equipo de Jiménez abandonar el farolillo rojo y acercarse a solo cuatro puntos de la permanencia.

Y cualquier logro adquiere todavía más valor en un club desestructurado que desde hace varios años navega a la deriva por el fútbol español. No es fácil ser entrenador en el Real Zaragoza de Agapito Iglesias, un equipo en el que, desde la llegada del empresario soriano, ningún técnico ha aguantado dos temporadas en el banquillo.

Y si no, que se lo digan a Víctor Fernández, Ander Garitano, Javier Irureta, Manolo Villanova, Marcelino García Toral, José Aurelio Gay o Javier Aguirre, el último en unirse a una larga lista de dimisiones y destituciones. El mexicano logró salvar al Real Zaragoza en el último partido de la pasada campaña, pero solo consiguió ganar dos de los primeros 16 partidos de esta campaña. Diez puntos de 48 posibles, los mismos que ha conseguido Jiménez en las últimas cuatro jornadas.

Lecciones de zaragocismo

Sin ser zaragocista, ni pretenderlo, el técnico ha dado verdaderas lecciones de zaragocismo. “No soy ni más profesional ni más zaragocista que nadie. Llevo poco tiempo aquí para mentir y decir que lo soy. El Zaragoza se puede ir a Segunda, pero con honestidad”, aseguró Jiménez tras el descalabro de Málaga. Entonces se llegó a especular incluso con su dimisión, pero el sevillano no tardó en dejar claro que “de los barcos que se hunden solo huyen las ratas”.

Ni huyó el técnico ni, de momento, ha dejado que el barco se hundiera. Este sábado llega la tormenta del Barcelona, pero cualquier tempestad parece menor cuando el cierzo sopla a favor en La Romareda.

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