Redactor de HERALDO DE ARAGÓN en la sección de Deportes.

Héroes inesperados

Fotos | Partido Racing de Santander-Real Zaragoza, jornada 41 de Segunda División
Enrich celebra el 0-2 conseguido en El Sardinero este domingo.
Carlos Gil-Roig

Hablar de héroes cuando la meta está en la salvación puede resultar exagerado, pero, llegados a la situación en la que este domingo se encontraba el Real Zaragoza, cabe resaltar dos nombres como protagonistas inesperados: el guardameta Edgar Badía, que asomó en el once titular a última hora y por lesión de Cristian Álvarez, y Sergi Enrich, que volvió a ser el revulsivo que todos esperábamos cuando firmó el pasado verano.

Lo de Badía en El Sardinero fue de aúpa. Vaya forma de parar. Qué solvencia bajo palos, sosteniendo al equipo cuando el Racing apretaba y, dicho sea de paso, merecía el empate que no llegó.

Es más. El Zaragoza pudo conservar el tempranero tanto de Iván Azón, para después sentenciar al filo del descuento por mediación del referido Enrich, un futbolista que, tras pasar desapercibido durante el grueso de la temporada, ha renacido en los últimos partidos para firmar dos goles de vital importancia.

Al balear, tan discutido –y con razón– por los aficionados descontentos con su rendimiento, no se le puede poner en duda el compromiso. A pesar de contar poco para los distintos entrenadores, ha demostrado un grado de implicación que este domingo tuvo recompensa con ese 0-2 que supuso la liberación general.

Como prueba, esa celebración tan peculiar mirando a la cámara de televisión. O el posterior abrazo en el que Víctor Fernández y Alberto Belsué se fundieron tras el pitido final del colegiado.

«Ojalá sea el principio de un renacer», dijo el técnico desde la sala de prensa. Y es que El Sardinero debe ser el punto de partida del Real Zaragoza futuro. Del proyecto que se tiene que empezar a planificar desde ya, con una cumbre entre Víctor y los directivos en la que se defina dónde está su lugar, si en el banquillo o en los despachos.

La misma no se había producido hasta ahora por motivos obvios: el equipo se hallaba en un laberinto que este domingo, al fin, encontró salida. Con dos héroes inesperados y un tercero, Azón, que merece otra distinción...

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