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Padre e hijo, 10.000 kilómetros de zaragocismo compartido: "Que el sufrimiento acabe en Santander"

Alberto y Miguel Rodrigo, aficionados del Real Zaragoza de Pinseque, solo se han perdido los viajes a Tenerife, Leganés y Oviedo. Este domingo culminarán la temporada en El Sardinero.

Los zaragocistas Alberto y Miguel, en el Ciutat de Valencia.
Los zaragocistas Alberto y Miguel, en el Ciutat de Valencia.
H.A

"Recorremos kilómetros/Superamos obstáculos/Solo por ti, Real Zaragoza". Le falta melodía, sí, pero seguro que les suena. Es la canción de la fidelidad por unos colores, y define la temporada de Alberto y Miguel Rodrigo. Un padre y un hijo que, con excepción de los viajes a Tenerife, Leganés y Oviedo, a los que no acudieron por causas justificadas, han completado todos los desplazamientos del equipo zaragocista. Un itinerario que culminarán este próximo domingo, apoyando al equipo en la crucial visita a Santander.

Es fácil que los hayan visto por la tele o en fotografías de algún campo… Emocionados, en los primeros viajes; resignados, cuando el año iba encaminado a otro quiero y no puedo; preocupados, en este agónico final de liga en el que la salvación no llega.

Rieron cuando el Zaragoza encadenó su quinta victoria consecutiva en Cartagena; lloraron con la imagen ofrecida en la Copa en Onteniente, hasta donde viajaron –por partida doble– para ver perder a los suyos ante un Tercera.

"Es el peor recuerdo de este curso, sin duda. Fuimos dos veces para nada", cuenta Alberto, que llegó a pedir a los jugadores que se acercaran a saludar a los valientes que, en día laborable, acudieron a presenciar un encuentro que finalizó con un resultado de 2-1 y Poussin señalado.

El guardameta francés cometió un error inexplicable. Y llovía sobre mojado. Apenas un mes antes ya había errado estrepitosamente en El Molinón, ante el Sporting de Gijón, en la salida que trajo el declive del cuadro aragonés tras un comienzo exuberante.

"Ahí también sufrimos lo nuestro. Salimos muy tocados mentalmente, y los jugadores ni te cuento. Una victoria hubiese supuesto dar un golpe encima de la mesa y empatar de esa manera nos marcó", recuerda quien preside la Peña Zaragocista de Pinseque desde hace tres años y, por tanto, valora el trato que otras aficiones brindan a los suyos.

Alberto y Miguel, junto a un grupo de aficionados zaragocistas en El Alcoraz.
Alberto y Miguel, junto a un grupo de aficionados zaragocistas en El Alcoraz.
HA

Ahí –dice– "como en Ferrol en ningún sitio". Y eso que, convivencia aparte, el resultado del viaje fue otro chasco. El primero (25 de septiembre) de los que estaban por llegar en una campaña de sinsabores que, en lo que a excursiones se refiere, terminará este fin de semana en El Sardinero.

Los Rodrigo solo piden a los futbolistas que estén a la altura de las circunstancias. Que se dejen "todo" en el campo y sean «conscientes» de la gente que tienen detrás: una afición que se desvive por ellos y quiere respirar aliviada cuanto antes, que ya es hora.

"Creo que nosotros no podemos hacer más por ellos. Seguir al equipo nos cuesta la vida, nuestro dinero. Mi hijo y yo llevamos recorridos más de 10.000 kilómetros, y lo hacemos porque queremos, sí, pero merecemos una última alegría", completa Alberto, que el domingo por la mañana, a eso de las 10.30, pondrá rumbo a tierras cántabras junto a Miguel.

Será el colofón de la temporada. De su temporada. De esos viajes padre-hijo repletos de vivencias que, ojalá, tengan un final feliz en Santander…

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